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Mi primer cuento...

Arte5/16/2011
Relato de una noche

Era uno de esos días en los que la luna solo desea mostrar su hermoso semblante, pero por culpa de mi extrema soledad esta se ve opacada, sin embargo fue esa misma luna la que al mirar mi soledad tomo la decisión de buscar una ayuda de manera y de pensamiento muy desquiciado aquella misma noche. Lo que me estaba a punto de ocurrir es algo que a nadie más quisiera contar pues fue una experiencia aunque delicada, muy fuerte porque fue repentino.

Luego de pasarme mucho rato mirando esa luna de hermoso faz, mi mente se nubló, mis ojos dejaron de ver a esa misma luna y cayeron a ver el piso, pero al regresar la vista esa luna no estaba sino solo un montón de nubes negras y pálidas. Luego de pensar en esa luna y que fue de ella, me retire a mi alcoba. Como todos los días me preparé para descansar, saque mi piyama de cuadritos, me cambie y descanse en mi enorme cama sin más pensando en que fue de esa luna y porque se fue. Pasaron desde ese momento como casi 3 horas y ya estaba como piedra en mi cama. Al instante sin más ni más como a las 1 de la mañana escuche ruidos en la sala, pensé que era parte de mi imaginación, pero esto siguió, hasta que los ruidos se hicieron pasos que se iban acercando más y mas, el miedo me invadía, tomé mi colcha y me enrollé. No pasó mucho tiempo hasta que escuche la perilla abrirse de manera extraña y los pasos de compañía, no sabía qué hacer, solo escuché los pasos que se me acercaban y…



Encendí mi luz y una sombra salió disparada de mi alcoba. Me armé de valor de una vez por todas y jalé un viejo bate de béisbol y decidí seguir a mi supuesto agresor, al alcanzarlo ya en la sala le aseste un golpe tal en la espalda que el grito que se escuchó en toda mi casa me dio más miedo aun. Encendí las luces pero lo que vi fue realmente impresionante, no era ni hombre, ni aterrador, ni malvado. Una hermosa chica yacía tirada en mi piso de la sala, su rostro se me hacia conocido, pero no recordaba a quien, apagué las luces y la lleve a mi cuarto. Ella aun estaba desmayada, pero con la gran herida en la espalda. Decidí hacer todo lo que estaba en mis manos y decidí sacarle la blusa de color gris que me impedía ver la herida, al instante abrió los ojos y se levanto sin más, la detuve, le pedí que me dejara ver su herida y ella solo aceptó con una sonrisa muy disimulada. Su hermosos rostro me llenaba de alegría y no sabía el porqué, jalé una banca, tomo asiento, me dijo que si quería ver la herida le quitara la blusa y volvió su sonrisa media rara la cual me hizo sentir extraño. Tome de manera delicada esa blusa y la retire hacia arriba solo para darme con la sorpresa que solo tenía unos raspones ligeros en la espalda y todo el torso descubierto. Mientras untaba alcohol en esas heridas sus gemidos que mas parecían de placer me hicieron pensar mucho, algo en mi se levantaba (los varones me entienden, verdad). Luego de tratar esa herida, volvió de su rostro una sonrisa ahora no tan disimulada, no dirigió ni una palabra, se puso de pie, me abrazó, se acerco mucho y no pude perder la oportunidad y la besé sin más ni más. Ella continuo con el beso y de pronto me empezó a desvestir y ya que era mi cuarto, no podía desperdiciar la ocasión, su cuerpo era totalmente blanco como la nieve y hermoso. Ella me tomo muy fuerte del brazo y me metió en la cama, ella se metió también sin decir nada y el acto que debió quizá ser un juego se volvió un sexo tan fuerte y duro que me dejaría pensando durante días. Solo recuerdo que eso disfruté mucho y que mi sentimiento de soledad se me acabó, a la mañana siguiente ella no estaba, el sol golpeaba mi cara, la alegría invadía mi alma y solo me quedo el recuerdo de sus ojos blancos que nunca se separarán de mi. Nunca le dije nada a nadie.



Fue esa misma noche que salí de casualidad y mire al cielo solo para percatarme que aquella hermosa y bella luna acompañada de estrellas brillaba ten intensamente que creo que hasta reconocía que mi tristeza se había ido. Muy pocas veces me pongo a pensar en lo que paso esa noche, la chica nunca la volví a encontrar, sin embargo esa hermosa luna me seguía todas las noches haciéndome pensar más en ella.

Nunca sabré quien era, si alguien por casualidad lo sabe que lo diga…?
Angel, 15 años
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