Buenas, aprovecho la ocasión para dejarles el poema de despedida que hizo Pedro Aznar para El Flaco.. muy lindo la verdad, espero que les guste c:
Hoy todas las guitarras están de luto.
La mía, que tendría que haberse puesto a repasar zambas
sólo puede pensar en la tuya,
tal vez porque el barro,
tal vez porque este balcón donde te vi casi por última vez
mira una nube de la forma y el color de esas guitarras eléctricas con las que soñábamos de chicos.
Este balcón que se quedo esperando una charla, unas palabras o un abrazo más que ya no llegará.
Luto también en las palabras habituadas como estaban a que les pusieras
cascabeles, guirnaldas asonantes o ruedas de tren apocalíptico
caleidoscopios ojos de fértil papel de tu prolífica pluma
que suma y resta sílabas del metro patrón de las esferas a penas solas, a solas penas.
Adíos, que sea A-Dios
a sus brazos, a ese rincón de magia que seguramente él guardará para los que se animan a jugar
con los bloques que ha construido el mundo
haciendo pequeños nuevos mundos de cuatro minutos
donde el corazón se muestra y baila desafiando al vacío.
Adiós.
Mientras me duele el pecho te imagino en viaje
por inmensidades más vastas que las del Capitán
pero a diferencia de él, se que tendrás todos los tangos silbados al oído
y nunca faltará un mate ni perfume a malvones.
En todos nosotros se queda un pedasito tuyo
será inspiración multiplicada por millares
a lo largo de los años y a lo ancho de las geografías.
Cambiaste nuestras vidas
abriéndole camino a la imaginación
cántandole salvaje o dulcemente a los misterios que nos habitan
al misterio que somos.
Adiós, no me resigno al tener que decirlo.
Adiós, mensajero del infinito.
La mía, que tendría que haberse puesto a repasar zambas
sólo puede pensar en la tuya,
tal vez porque el barro,
tal vez porque este balcón donde te vi casi por última vez
mira una nube de la forma y el color de esas guitarras eléctricas con las que soñábamos de chicos.
Este balcón que se quedo esperando una charla, unas palabras o un abrazo más que ya no llegará.
Luto también en las palabras habituadas como estaban a que les pusieras
cascabeles, guirnaldas asonantes o ruedas de tren apocalíptico
caleidoscopios ojos de fértil papel de tu prolífica pluma
que suma y resta sílabas del metro patrón de las esferas a penas solas, a solas penas.
Adíos, que sea A-Dios
a sus brazos, a ese rincón de magia que seguramente él guardará para los que se animan a jugar
con los bloques que ha construido el mundo
haciendo pequeños nuevos mundos de cuatro minutos
donde el corazón se muestra y baila desafiando al vacío.
Adiós.
Mientras me duele el pecho te imagino en viaje
por inmensidades más vastas que las del Capitán
pero a diferencia de él, se que tendrás todos los tangos silbados al oído
y nunca faltará un mate ni perfume a malvones.
En todos nosotros se queda un pedasito tuyo
será inspiración multiplicada por millares
a lo largo de los años y a lo ancho de las geografías.
Cambiaste nuestras vidas
abriéndole camino a la imaginación
cántandole salvaje o dulcemente a los misterios que nos habitan
al misterio que somos.
Adiós, no me resigno al tener que decirlo.
Adiós, mensajero del infinito.
- Pedro Aznar