Voy a registrar el sonido del silencio, a conservar la dulzura de un beso, guardaré en un bolsillo una idea loca que alguien creo. Inventaré un cuento que solo sea para vos. Navegaré en la soledad de tus sueños y volaré a través del universo en uno de tus suspiros. Besaré tu boca en cada una de tus risas, cantaré con ese sol que casi nadie ve, escribiré en la luna, jugaré con duendes. Percibiré en tus manos eso que nadie más encontró. No sabremos la diferencia entre el día y la noche. Seremos ambos, todo, nada, siempre y jamás. Habitaré en ese universo donde todo se extinguió, tan solo para nacer nuevamente en una gota de lluvia.
Solfea el señor con su laúd, escribe notas que narran historias de su corazón.
Caminante ausente de noches usurpadas.
Caballero indómito de cruzadas malgastadas y amores nocivos.
Intérprete de sonetos, relator de sueños, historiador de vida.
Cuerdas equívocas que atenúan su soledad.
Notas dilapidadas que nadie entonó, calcinan hoy su alma sin razón.
Demonios que se manifiestan a reñir,
traen en sus alforjas monedas de cobre por las que nadie pagó.
Solloza lágrimas de sangre esa copla que en ningún tiempo nadie concertó.
Imagina una vez más, mi bien, cuál es la melodía que entona tu ser y grita tu voz.
Dulces notas que ahuyentan lo complaciente del vino que mitiga mi vetusto dolor.
El tiempo es dolorosamente corto y un para “siempre” se pierde en un suspiro.
Hoy perdimos el tesoro que sin buscar encontramos en el mar de personas que como nosotros, vagan buscando lo que tú y yo hayamos.
Soy lo que escribo, escribo lo que sueño.
Nazco en cada vuelo y me convierto en nada.
Me parezco a lo que realizo y suelo realizar lo que nace en mi alma.
Mi alma añora crear y por eso escribo. Escribo porque es lo que amo.
Y sueño con lo que escribo, escribo de amor, de dolor, amistad y mucho mas de lo que no puedo hablar.
Hablo de lo que siento y quiero, quiero ésto de lo que cual hablo.
Soy risa y muchas veces llanto.
Me gusta mi locura, ya que en ella me siento única.
Soy única porque siento de éste modo.
Él no comprende mis escritos. Y yo soy lo que ven.
Letras interminables, risas estrepitosas, un cuento tras otro y un amor que nunca nació.
Nado entre historias, descanso en medio de las melodías y puedo amar en el silencio.
Soy un naufragio en una noche de calma, un grano de arena en medio del frío y soy hielo cuando sol arde.
Fui lo perfecto, lo que no se conserva, lo que se apaga.
Apago la luz que causa dolor y me olvido del amor, cuando logro soltarlo en el papel.
Las letras sanan y así ya no me lastima su voz.
Me pierdo en un mar de letras que nadie leyó.
Pero soy ésto, lo que escribo y me conoces en lo que lees.