
Nunca, jamás busques la cosa real
Nunca crezcas una personalidad
Sólo pretende que la tienes
Nunca madures
Calla y deja que tu rostro se torne arrugas
y te presente por tí ante los ojos de los ingenuos
que te harán el nuevo dios del respeto
Nunca tengas sentimientos
Sólo finge con un dejo de humanismo, y recuerda
llorar cuando alguien pasa música triste
Nunca seas valiente
un ceño fruncido y porte intimidatorio será suficiente
para ser el bravo y aún más parecerlo
Nunca seas un romántico
Lleva a tu chica a un rincón de clase
y deja que las copas, el decorado
te fundan en la noche perfecta
o háblale en francés
o de los viajes
los gustos, los colores
las tragedias
lo concreto
lo concreto que arrebata sus besos
sobre el cómodo cuero de calidad
y las caricias
sobre la ropa de marca
caricias, perfectas
perfectas para sumirse más y más
en lo mismo de siempre
y nunca en lo nuevo
¿de qué sirve el sexo sin deseo?
Ay, del curioso que se pregunta eso
Nunca, jamás busques la cosa real
nadie te recompensará por ello
Y tendrás que cargar el peso
de cada golpe
cada olvido
cada abandono
cada día solitario
cada desprecio
injustificado
cada malentendido
cada golpe hasta del más idiota
y ridículo. Del que nunca te entiende
Pero serás lo suficientemente fuerte
para cargar eso
y más
y más
(espero)
Escrito propio