
Su voz era pasión, así la añoro…
Transcurría mi vida por un rincón de espera. Algunas veces odiaba su pasado y otras era feliz en sus recuerdos de ella, con ella, en ella….
¡Qué difícil es vivir la vida de uno cuando querrías estar en la de otro! ¿Quién vive? Yo, aquí un amigo, uno que ha sido y ya no es, uno que siente. Uno que sufre por no ser, otro que extraña no querer; pero es feliz.
La conocí volando, a unos cien mil metros sobre el suelo. No bajamos a tierra, nos quisimos desgastar conociéndonos tanto…. Que la realidad nos puso sobre aviso.
Ella buscaba amor, yo una entelequia, fogata de cartón, un haz de luces. Me amaba y yo me amaba más y conocía que ese mi querer sólo restaba.
Me conoció. ¿Hay peor fin para una historia? Se partió de raíz y sin tocarla. Mi fuego provocaba sólo incendios y mi violento amor por mí los agrandaba.
Vino la soledad entre mis cartas. Quería seguir siendo enamorado, yo querría por dos, nada importaba. Pero no era su plan que yo existiera, ni siquiera en papel, sólo estorbaba.
Hoy no te siento a ti ni siento a otra. Mi amor por mí ya es cosa del pasado. Los años, los fracasos y los miedos han borrado cualquier rastro de ser enamorado.
Ella se va o morir, ¿hay diferencia?
