Jardinero Central
By
Gabriel Castll
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Gabriel Castll
Me encontraba creando poemas con el balón en mis pies, el jardín era mudo testigo de aquel talento de niño que nunca exploté por falta de oportunidad, un rayo de luz del cielo cayó de golpe en mi espalda pegó, me hizo tambalear pero nunca perdí el balón, abrace mi única pasión que libertaba mi alma, haciendo mi espíritu invencible en sueños que despertaba la magia del balón en mis pies (ni Ronaldo es tan pinche creído).
Una fuerte oleada de calor en mi pecho surgió, era amor emitido por la afición que miraba con ojos de ensueño, la viva pasión del hijo de dios que jugaba con una pelota con magia en sus pies, sonrisa surgió en la doncella que era arropada por aquel petulante galán, ojos vivaces sobre mi se posaron, luz en mi mente cual dios me elevó, dejando en el suelo el vano placer, pelota de niño, juego estúpido de infante que nunca entendió, aquella alegría que despertaba con magia en los pies, en la tierna doncella que le arropó con cálidas miradas de tierna hermanita en juegos de adultos allá en mi prisión (UMSNH).
Chao, chao fue mi sentir, frío en el pecho por aquella mirada de tierna hermanita que jamás comprendió, mi dicha de verla sin contemplar su alegría vivaz de ojos de niña mimada que radian placer, en las almas dolidas y oscuras que no han acogido la gloria de ser... el centro de su universo, siendo solo basura espacial que no conviene voltear a mirar.
Dos minutos me costó crear esta estupidez