Fueron alguna vez, cinco los hijos del cielo, cinco humanos cuyo valor y honor los llevo a conquistar los ojos de los dioses y estos les entregaron alas para que pudieran sucar los cielos y el mundo con tan solo batir tres veces sus alas.
Sin embargo, no todo fue tan sencillo, ya que fueron puestos aprueba por ultima vez.
El dios de las bestias, quien fue el encargado de darles las alas, las habia hecho demasiado grandes y los huesos de los hombres no podian cargar con el peso de las plumas y los cartilagos que salian de sus homoplatos.
Fue por eso, que la diosa de la vida, les dios huesos mas grandes y duros, el dios de los hombres forjo pequeñas piedras presiosas y las tejio en el cuero de cientos de lagartos, y se las dio, para que las vistieran y asi pudieran soportar el frio de las alturas.
Pero aun asi, no podian levantar vuelo.
Padre sol, regaño a sus hermanos, y madre luna consolo a sus cinco hijos, ellos merecian ese obsequio pero no el dolor, era injusto, y no podia ser casual o accidental, alguien estaba detras de esos errores que los dioses menores estaban cometiendo.
Madre luna bajo lentamente se su manto oscuro, y camino por entre las tinieblas donde el dios sin nombre pasaba la eternidad, en conflicto constante con sus hermanos.
Solo el podia estar jugandole semejante treta a los dioses buenos y solo el podia hacerle frente de esa manera a padre sol y a ella.
-¿Por que no quieres que vuelen?¿ Acaso eso a ti te cambia en algo, hermano?
La voz de madre luna era un cantico que volvia a las mujeres de las aldeas cercanas fertiles y le daba profundidad al mar.
-Te juro, oh, mi mas bella hermana, que yo no he tenido la culpa, esas alas son muy pesadas, esas escamas les producen llagas y esos huesos simplemente los destruye por dentro. Todo su cuerpo deberia de cambiar para que pudieran volar, o hazlos de vuelta humanos y dales por obsequio una criatura si pueda soportar eso que tus hermanos preferidos han forjado, por que te juro mi amada hermana, que por el aprecio que te tengo, yo no he hecho nada para arruinar tu tan preciado regalo-
La voz del dios sin nombre era un siseo estremecedor que causaba fiebre y delirios en los hombres, quemaba los campos fertiles y mataba a los niños en los vientres de sus madres.
Madre luna dudo un instante, ella que lo sabia todo podia saber si su hermano mentia, y este decia la pura verdad.
Entonces, camino hacia sus hijos y dandoles un beso en la frente les dijo:
-Sufriran por 10 dias con sus noches, y al amanecer del onceavo dia ya no seran humanos, pero podran volar, sin embargo deben se saber que aquel que no soporte el dolor y caiga en la tentacion, sufrira para siempre, aunque lleve con sigo el obsequio, por que cada batir de sus alas le sacara llagas y sangrara, la comida no tendra gusto, y los hombres sabran que carga con la oscuridad en el.
Los cinco hijos de la virtud se miraron y luego con la solemnidad que los caracterizaba asintieron con la cabeza y aceptaron la prueba, amaban a madre luna y por ella soportarian todo.
Sin embargo, en la decima noche, Uneris, el mas fuerte de los hijos, no soporto la idea de transformase en un ser indescriptible, en perder su humanidad, no le interesaba volar, solo deseaba volver con la mujer que amaba, beber vino, comer carne y formar su familia en esas epocas de paz.
Quiso llamar a madre luna para rogarle que detuviera ese dolor y ese cambio, quiso gritar, pero de su boca salieron llamas y gruñidos.
Sintio el olor a azufre que manaba de su aliento.
Quiso ver su reflejo, aunque sabia que eso era vanidad, que eso era tentacion y que una vez hecho eso no habia marcha atras.
Trato de gritar mil veces, pero solo consiguio dolor.
Trato de mover sus manos pero sus fuertes brazos eran ahora del tamaño de los de un niño, sus piernas eran deformes.
Madre luna escucho las suplicas ahogadas pero no podia acercarse, ella tambien debia sufrir para que el obsequio fuese entregado a todos sus amados hijos de la virtud.
Y alli compredio, las alas no levantaban vuelo, y las mantan herian porque Uneris dudaba, y la duda era el feto del dios sin nombre.
Colerica irrumpio en los aposentos de este y exigio una respuesta.
-Hermanita querida, yo no plante esa semilla en el corazon de tu hijo dueño de la fuerza misma de padre sol, yo solo la vi crecer, tu nunca me preguntastes si yo podria haber detenido los errores de tus hermanos, me preguntastes si yo ERA el culpable.
Madre luna lloro por Uneris, pero no habia nada que hacer, padre sol crecia en el vientre de su hermano este y ella debia esconderse tras, su hermano oeste, pero antes de partir pronuncio una advertencia a su odiado hermano.
-Si uneris sobrevive, sera tu carga, si muere, pagaras caro, y si sufre yo misma te hare sufrir, es ahora tu hijo y ya no mas mio, ahora es tuyo, pero jamas olvidare que nacio de este vientre, asi que recuerda, tu que alguna vez ame con mi vida, si mi hijo paga por tu egoismo, te hare jirones de carne y te alimentare eternamente a las fieras del Padre grande.
Al onceavo dia, nacieron los lagartos alados.
-Se que nunca haz visto uno, Wenchungërü, pero madre dice que debemos aprender estas historias por que el dia que Antiman regrese nos preguntara todo sobre nuestras historias-
Kurrüleufu, miro a su hermano menor, sabia que este no creia en las profecias de que los guerreros que habia partido hacia ya 10 lunas iban a volver, y aunque el tampoco lo hacia, era el modo de darle esperanza a su madre.
Wenchungërü giro los ojos y levanto del suelo.
-No me importan las historias de largatos que vuelan, ni de virgenes que son rescatadas por hombres de virtud, papa no va a volver, tu lo sabes, yo lo se, hasta las ancianas locas lo saben, pero es lo que tienen para decirnos a nosotros los que no tenemos el nombre de nuestros padres, los que fuimos bautizados por ellas, los que viviremos siempre siendo llamados hijos de ancianas.
El pequeño de diez años se fue dando fuertes golpes al piso y maldiciendo a las guerras entre tribus.
Su aldea casi no tenia hombres, pero si muchos huerfanos, y aun asi, ellos hijos del gran guerrero Antiman eras la burla de los niños de su edad, por que ellos habian sido bautizados por las ancianas, mientras que el resto pudieron ser bendecidos por sus abuelos o tios que por enfermedades o edad no pudieron partir a la pelea.
Y de que valia llevar la sangre de un gran hombre, si no llevaban su nombre al fin y al cabo.
Kurrüleufu entendia a su hermano, tenia doce años y estaba destinado a hacer tareas de mujer, por que ningun hombre queria enseñarle a cazar, solo por que las profecias decian que su padre volveria, y quitarle a un padre el honor de educar a su hijo era un crimen que entre guerreros no tenia perdon, sin embargo, no se comportaba como su hermano, por que alguno de los dos debia velar por el bienestar del corazon de su madre el cual era debil, y los ancianos no podian curarlo.
Miro al cielo y solto como todas las mañanas una plegaria de esperanza a madre luna, y una de fuerza a padre sol, tomo una canasta y comenzo a recojer la cosecha, junto con otros como el que no podian ser educados en la caza.
A veces a el le gustaba pensar que su padre habia sido transformado en uno de esos reptiles, solo para excusarlo de haberlos abandonado.
BUENO ACA EL PRIMER CAPITULO, COMENTEN
Sin embargo, no todo fue tan sencillo, ya que fueron puestos aprueba por ultima vez.
El dios de las bestias, quien fue el encargado de darles las alas, las habia hecho demasiado grandes y los huesos de los hombres no podian cargar con el peso de las plumas y los cartilagos que salian de sus homoplatos.
Fue por eso, que la diosa de la vida, les dios huesos mas grandes y duros, el dios de los hombres forjo pequeñas piedras presiosas y las tejio en el cuero de cientos de lagartos, y se las dio, para que las vistieran y asi pudieran soportar el frio de las alturas.
Pero aun asi, no podian levantar vuelo.
Padre sol, regaño a sus hermanos, y madre luna consolo a sus cinco hijos, ellos merecian ese obsequio pero no el dolor, era injusto, y no podia ser casual o accidental, alguien estaba detras de esos errores que los dioses menores estaban cometiendo.
Madre luna bajo lentamente se su manto oscuro, y camino por entre las tinieblas donde el dios sin nombre pasaba la eternidad, en conflicto constante con sus hermanos.
Solo el podia estar jugandole semejante treta a los dioses buenos y solo el podia hacerle frente de esa manera a padre sol y a ella.
-¿Por que no quieres que vuelen?¿ Acaso eso a ti te cambia en algo, hermano?
La voz de madre luna era un cantico que volvia a las mujeres de las aldeas cercanas fertiles y le daba profundidad al mar.
-Te juro, oh, mi mas bella hermana, que yo no he tenido la culpa, esas alas son muy pesadas, esas escamas les producen llagas y esos huesos simplemente los destruye por dentro. Todo su cuerpo deberia de cambiar para que pudieran volar, o hazlos de vuelta humanos y dales por obsequio una criatura si pueda soportar eso que tus hermanos preferidos han forjado, por que te juro mi amada hermana, que por el aprecio que te tengo, yo no he hecho nada para arruinar tu tan preciado regalo-
La voz del dios sin nombre era un siseo estremecedor que causaba fiebre y delirios en los hombres, quemaba los campos fertiles y mataba a los niños en los vientres de sus madres.
Madre luna dudo un instante, ella que lo sabia todo podia saber si su hermano mentia, y este decia la pura verdad.
Entonces, camino hacia sus hijos y dandoles un beso en la frente les dijo:
-Sufriran por 10 dias con sus noches, y al amanecer del onceavo dia ya no seran humanos, pero podran volar, sin embargo deben se saber que aquel que no soporte el dolor y caiga en la tentacion, sufrira para siempre, aunque lleve con sigo el obsequio, por que cada batir de sus alas le sacara llagas y sangrara, la comida no tendra gusto, y los hombres sabran que carga con la oscuridad en el.
Los cinco hijos de la virtud se miraron y luego con la solemnidad que los caracterizaba asintieron con la cabeza y aceptaron la prueba, amaban a madre luna y por ella soportarian todo.
Sin embargo, en la decima noche, Uneris, el mas fuerte de los hijos, no soporto la idea de transformase en un ser indescriptible, en perder su humanidad, no le interesaba volar, solo deseaba volver con la mujer que amaba, beber vino, comer carne y formar su familia en esas epocas de paz.
Quiso llamar a madre luna para rogarle que detuviera ese dolor y ese cambio, quiso gritar, pero de su boca salieron llamas y gruñidos.
Sintio el olor a azufre que manaba de su aliento.
Quiso ver su reflejo, aunque sabia que eso era vanidad, que eso era tentacion y que una vez hecho eso no habia marcha atras.
Trato de gritar mil veces, pero solo consiguio dolor.
Trato de mover sus manos pero sus fuertes brazos eran ahora del tamaño de los de un niño, sus piernas eran deformes.
Madre luna escucho las suplicas ahogadas pero no podia acercarse, ella tambien debia sufrir para que el obsequio fuese entregado a todos sus amados hijos de la virtud.
Y alli compredio, las alas no levantaban vuelo, y las mantan herian porque Uneris dudaba, y la duda era el feto del dios sin nombre.
Colerica irrumpio en los aposentos de este y exigio una respuesta.
-Hermanita querida, yo no plante esa semilla en el corazon de tu hijo dueño de la fuerza misma de padre sol, yo solo la vi crecer, tu nunca me preguntastes si yo podria haber detenido los errores de tus hermanos, me preguntastes si yo ERA el culpable.
Madre luna lloro por Uneris, pero no habia nada que hacer, padre sol crecia en el vientre de su hermano este y ella debia esconderse tras, su hermano oeste, pero antes de partir pronuncio una advertencia a su odiado hermano.
-Si uneris sobrevive, sera tu carga, si muere, pagaras caro, y si sufre yo misma te hare sufrir, es ahora tu hijo y ya no mas mio, ahora es tuyo, pero jamas olvidare que nacio de este vientre, asi que recuerda, tu que alguna vez ame con mi vida, si mi hijo paga por tu egoismo, te hare jirones de carne y te alimentare eternamente a las fieras del Padre grande.
Al onceavo dia, nacieron los lagartos alados.
-Se que nunca haz visto uno, Wenchungërü, pero madre dice que debemos aprender estas historias por que el dia que Antiman regrese nos preguntara todo sobre nuestras historias-
Kurrüleufu, miro a su hermano menor, sabia que este no creia en las profecias de que los guerreros que habia partido hacia ya 10 lunas iban a volver, y aunque el tampoco lo hacia, era el modo de darle esperanza a su madre.
Wenchungërü giro los ojos y levanto del suelo.
-No me importan las historias de largatos que vuelan, ni de virgenes que son rescatadas por hombres de virtud, papa no va a volver, tu lo sabes, yo lo se, hasta las ancianas locas lo saben, pero es lo que tienen para decirnos a nosotros los que no tenemos el nombre de nuestros padres, los que fuimos bautizados por ellas, los que viviremos siempre siendo llamados hijos de ancianas.
El pequeño de diez años se fue dando fuertes golpes al piso y maldiciendo a las guerras entre tribus.
Su aldea casi no tenia hombres, pero si muchos huerfanos, y aun asi, ellos hijos del gran guerrero Antiman eras la burla de los niños de su edad, por que ellos habian sido bautizados por las ancianas, mientras que el resto pudieron ser bendecidos por sus abuelos o tios que por enfermedades o edad no pudieron partir a la pelea.
Y de que valia llevar la sangre de un gran hombre, si no llevaban su nombre al fin y al cabo.
Kurrüleufu entendia a su hermano, tenia doce años y estaba destinado a hacer tareas de mujer, por que ningun hombre queria enseñarle a cazar, solo por que las profecias decian que su padre volveria, y quitarle a un padre el honor de educar a su hijo era un crimen que entre guerreros no tenia perdon, sin embargo, no se comportaba como su hermano, por que alguno de los dos debia velar por el bienestar del corazon de su madre el cual era debil, y los ancianos no podian curarlo.
Miro al cielo y solto como todas las mañanas una plegaria de esperanza a madre luna, y una de fuerza a padre sol, tomo una canasta y comenzo a recojer la cosecha, junto con otros como el que no podian ser educados en la caza.
A veces a el le gustaba pensar que su padre habia sido transformado en uno de esos reptiles, solo para excusarlo de haberlos abandonado.
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