No usemos el "te quiero" en el poema;
lugar común que usaban usureros
de palmas agitadas en las islas
sin ton ni son, por simple gusto y sorna.
¿Por que habitar esa melaza inmune
al pánico del vástago desierto?.
Estamos arrojados a la impune
certeza de la vida y sus glaciares.
Con una flor saluda la mortaja;
a la poesía oficial,
la que se ufana siempre
de interpretar al nuncio de los romances rojos;
¿pero es que no es el tiempo de otros tiempos?.
Un grito vale más que los ingenuos
suspiros de la endecha pergeñanada,
por los mercados tímidos del tedio
y las horas vernáculas del marketing amargo.
lugar común que usaban usureros
de palmas agitadas en las islas
sin ton ni son, por simple gusto y sorna.
¿Por que habitar esa melaza inmune
al pánico del vástago desierto?.
Estamos arrojados a la impune
certeza de la vida y sus glaciares.
Con una flor saluda la mortaja;
a la poesía oficial,
la que se ufana siempre
de interpretar al nuncio de los romances rojos;
¿pero es que no es el tiempo de otros tiempos?.
Un grito vale más que los ingenuos
suspiros de la endecha pergeñanada,
por los mercados tímidos del tedio
y las horas vernáculas del marketing amargo.