Suspendió a la Argentina de su sistema de preferencias arancelarias. La medida es por no pagar los fallos del Ciadi. Complicado panorama internacional para el kirchnerismo
La relación entre Argentina y los Estados Unidos pasa por el momento más difícil de los últimos años. Y pone al Gobierno de Cristina Kirchner en una situación muy complicada, dados los distintos frentes de conflicto con los centros del poder económico global.
En ese contexto, el gobierno de Estados Unidos que comanda Barack Obama suspendió a la Argentina de su sistema de preferencias arancelarias por el incumplimiento en el pago a dos empresas de ese país por 300 millones de dólares, en una disputa llevada al Ciadi (sigla en inglés del Centro Internacional para Resolución de Controversias), que depende del Banco Mundial. El principal argumento de los norteamericanos es que el Gobierno de Cristina Kirchner “actuó de mala fe”, incumpliendo con convenios previamente establecidos.
El estatuto de preferencias arancelarias beneficia ciertas exportaciones de países pobres y en desarrollo a Estados Unidos, en el caso de Argentina por un monto de 477 millones de dólares anuales, informó la Oficina del Representante Comercial (USTR, por sus siglas en inglés).
“Instamos al Gobierno de Argentina a pagar las indemnizaciones en cuestión”, sugirió el representante de Comercio de Estados Unidos, Ron Kirk, a través de un comunicado publicado por agencias internacionales.
“La Argentina tiene tres frentes abiertos al mismo tiempo. Uno está constituido por los fallos impagos del Ciadi, pero a eso se le suma la presión que están metiendo los holdouts (bonistas que quedaron fuera del canje de deuda), que tienen mucho poder e influencia dentro de los Estados Unidos, que compraron bonos de la deuda a precio vil y que pretenden cobrarlos al 100% de su valor. En tanto, el tercer frente es la deuda con el Club de París, que sigue sin pagarse”, dijo a Hoy el economista Pedro Andrieu, que fue secretario de Comercio durante la última presidencia de Juan Domingo Perón y también se desempeñó como funcionario, en Washington, del Banco Interamericano de Desarrollo.
Andrieu, que es profesor emérito de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, afirmó que “en este escenario lo más lógico hubiese sido que el Gobierno intentara postergar los pagos de los vencimientos de deuda que se avecinan lo más que se pueda. Eso no ocurrió y la realidad es que los dólares que están disponibles no alcanzan para cumplir con esos compromisos. De ahí la reforma en la Carta Orgánica del Banco Central para hacer uso de las reservas”.
“En su momento, los holdouts pidieron embargar activos del Banco Central, y la Justicia norteamericana desestimó el pedido, ya que consideró que había una diferencia entre lo que eran los fondos del Banco Central, como entidad autónoma y de regulación, y los recursos disponibles que tiene el Estado para cumplir con sus obligaciones. Pero con esta reforma, al meter mano en las reservas, se estaría muy cerca de lo que en realidad planteaban los fondos buitres, que decían que esos activos no son independientes”, dijo Andrieu.
La medida dispuesta ayer por el gobierno de Obama fue adoptada a instancias de los reclamos formulados oportunamente por las empresas Azurix, dedicada al suministro de servicios de agua con sede en Houston, y de Blue Ridge, una compañía de inversión de Atlanta, por compensaciones por las medidas adoptadas por la Argentina tras 2001.
De esta manera, la Argentina se convierte en el primer país que sufre la suspensión del mencionado programa por incumplir con el pago de los fallos realizados por el Ciadi.
“La realidad es que así como hubo muchas irregularidades en el proceso de privatizaciones en los años ‘90, también hubo irregularidades cuando se dieron de baja algunos de estos contratos. Todas las inversiones extranjeras tratan de cubrirse con un mecanismo de protección, y para eso está el Ciadi, que interviene cuando no hay acuerdo entre las empresas, por lo general multinacionales, y los gobiernos. Hubo un buen números de casos en el que el Ciadi se expidió a favor del Estado argentino, pero no ocurrió lo mismo con Azurix y Ridge. Por eso, la Argentina no tiene otra alternativa que no sea pagar”, concluyó Andrieu.
El “regalito” de Felipe Solá
Uno de los fallos del Ciadi involucra a Azurix Corporation, una firma de inversiones y de servicios de aguas con sede en Houston que obtuvo una concesión de aguas a treinta años en la Provincia en 1999.
La compensación que supuestamente debería percibir Azurix por el retiro de la concesión en la Argentina totaliza 165 millones de dólares. En realidad, quien le quitó la concesión a Azurix fue el entonces gobernador bonaerense, Felipe Solá (actual aliado del kirchenrismo en el Congreso), en el año 2002, esgrimiendo como justificación falta de inversiones y deficiencias en la prestación del servicio. Pero el proceso estuvo cargado de irregularidades que, en definitiva, fueron las que llevaron a que el Ciadi le terminara dando la razón a la empresa. Y ahora las consecuencias deberán ser pagadas por el conjunto de los argentinos.
Las razones internas de Obama
La situación política interna en Estados Unidos también contribuyó a las sanciones.
“No hay que olvidarse que en Norteamérica hay un proceso electoral en marcha, y hay sectores que le meten mucha presión al gobierno de Barack Obama, acusándolo de que no defiende las inversiones norteamericanas en el exterior. Y todo esto se da en un país donde, además, existe mucha sensibilidad porque la competencia con China, en el plano internacional, es muy fuerte”, dijo el economista Pedro Andrieu, que, al haber sido funcionario del BID, vivió durante varios años en Estados Unidos.
El anuncio de Obama se hará efectivo sesenta días después de la publicación de la decisión en el Registro Federal, por lo que Argentina tendría todavía tiempo de revertir su decisión de dos fallos emitidos en 2005 y 2006.
Cristina y la estrategia del limón
La presidenta Cristina Kirchner ayer defendió las restricciones a las importaciones y criticó a los Estados Unidos, luego de que ese país suspendiera beneficios comerciales a la Argentina. “Es bueno que todos los argentinos sepamos en qué consiste este modelo, pero sobre todo en qué mundo estamos viviendo”, dijo tras nombrar la veda al ingreso de limones argentinos por parte de Estados Unidos y hablar de “guerrillas de carácter comercial”.
Sus declaraciones llegan luego de que Obama dispusiera suspender los beneficios comerciales por entender que el país “no actuó de buena fe” al incumplir fallos arbitrales en favor de empresas norteamericanas.
Cristina se refirió al tema en forma tangencial durante un discurso que ofreció anoche en la Casa de Gobierno al sostener que “hay que estar atentos a pequeñas guerritas y guerrillas de carácter comercial que trataremos de abordar con la mayor civilización y legalidad posibles”. En ese contexto, recordó que, por ejemplo, la Argentina no puede ingresar carne a los Estados Unidos y “ni siquiera un solo limón”, aunque ninguno de esos productos forma parte de los productos elegibles del SGP.
En tanto, la Cancillería atribuyó ayer la “decisión unilateral” del gobierno de los Estados Unidos de suspender a la Argentina de los beneficios del Sistema General de Preferencias al “lobby ejercido por los fondos buitres” de ese país.
EN FOCO
Preocupante estado de indefensión
Estados Unidos le acaba de bajar el pulgar a la Argentina, y el Gobierno kirchnerista parece que ni siquiera quiere darse por enterado, configurando así una escena que perfectamente podría formar parte de una película de Fellini. En definitiva, las sanciones anunciadas ayer no hicieron más que poner de manifiesto el grave estado de indefensión en el que se encuentra nuestro país.
Los funcionarios de la administración k no la vieron venir, por lo que evidentemente no se encuentran a la altura de las circunstancias. La propia Presidenta, incluso, recurrió a una suerte de patético voluntarismo, a expresiones de deseo, para abordar tangencialmente el problema de los fallos del Ciadi durante un acto público realizado en la Casa Rosada, rodeada de los funcionarios obsecuentes y de los habituales aplaudidores oficiales.
Lo que realmente se necesita, en un contexto tan complicado como el que se registra a nivel internacional, y con recursos que ya escasean en las arcas de nuestro país, es saber instrumentar un importante pragmatismo que permita que la Argentina no vuelva a naufragar en la marea del sistema capitalista. El mundo actual en poco y nada se parece a lo que ocurría en los años ‘60, cuando la Unión Soviética era una potencia que le hacía frente a Estados Unidos y Latinoamérica aparecía como un territorio donde era posible desarrollar una tercera vía. El capitalismo penetró en todos lados, derrumbando el Muro de Berlín y transformando a China en una potencia dentro de la economía de mercado. Y este sistema tiene reglas claras que deben ser cumplidas, especialmente por los países emergentes o subdesarrollados como la Argentina.
Las habituales bravuconadas kirchneristas, los relatos de fantasía con los que suelen abordarse los problemas internos de nada sirven a la hora de tratar con los poderes centrales. Y las consecuencias ya se están comenzando a sentir.
La relación entre Argentina y los Estados Unidos pasa por el momento más difícil de los últimos años. Y pone al Gobierno de Cristina Kirchner en una situación muy complicada, dados los distintos frentes de conflicto con los centros del poder económico global.
En ese contexto, el gobierno de Estados Unidos que comanda Barack Obama suspendió a la Argentina de su sistema de preferencias arancelarias por el incumplimiento en el pago a dos empresas de ese país por 300 millones de dólares, en una disputa llevada al Ciadi (sigla en inglés del Centro Internacional para Resolución de Controversias), que depende del Banco Mundial. El principal argumento de los norteamericanos es que el Gobierno de Cristina Kirchner “actuó de mala fe”, incumpliendo con convenios previamente establecidos.
El estatuto de preferencias arancelarias beneficia ciertas exportaciones de países pobres y en desarrollo a Estados Unidos, en el caso de Argentina por un monto de 477 millones de dólares anuales, informó la Oficina del Representante Comercial (USTR, por sus siglas en inglés).
“Instamos al Gobierno de Argentina a pagar las indemnizaciones en cuestión”, sugirió el representante de Comercio de Estados Unidos, Ron Kirk, a través de un comunicado publicado por agencias internacionales.
“La Argentina tiene tres frentes abiertos al mismo tiempo. Uno está constituido por los fallos impagos del Ciadi, pero a eso se le suma la presión que están metiendo los holdouts (bonistas que quedaron fuera del canje de deuda), que tienen mucho poder e influencia dentro de los Estados Unidos, que compraron bonos de la deuda a precio vil y que pretenden cobrarlos al 100% de su valor. En tanto, el tercer frente es la deuda con el Club de París, que sigue sin pagarse”, dijo a Hoy el economista Pedro Andrieu, que fue secretario de Comercio durante la última presidencia de Juan Domingo Perón y también se desempeñó como funcionario, en Washington, del Banco Interamericano de Desarrollo.
Andrieu, que es profesor emérito de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, afirmó que “en este escenario lo más lógico hubiese sido que el Gobierno intentara postergar los pagos de los vencimientos de deuda que se avecinan lo más que se pueda. Eso no ocurrió y la realidad es que los dólares que están disponibles no alcanzan para cumplir con esos compromisos. De ahí la reforma en la Carta Orgánica del Banco Central para hacer uso de las reservas”.
“En su momento, los holdouts pidieron embargar activos del Banco Central, y la Justicia norteamericana desestimó el pedido, ya que consideró que había una diferencia entre lo que eran los fondos del Banco Central, como entidad autónoma y de regulación, y los recursos disponibles que tiene el Estado para cumplir con sus obligaciones. Pero con esta reforma, al meter mano en las reservas, se estaría muy cerca de lo que en realidad planteaban los fondos buitres, que decían que esos activos no son independientes”, dijo Andrieu.
La medida dispuesta ayer por el gobierno de Obama fue adoptada a instancias de los reclamos formulados oportunamente por las empresas Azurix, dedicada al suministro de servicios de agua con sede en Houston, y de Blue Ridge, una compañía de inversión de Atlanta, por compensaciones por las medidas adoptadas por la Argentina tras 2001.
De esta manera, la Argentina se convierte en el primer país que sufre la suspensión del mencionado programa por incumplir con el pago de los fallos realizados por el Ciadi.
“La realidad es que así como hubo muchas irregularidades en el proceso de privatizaciones en los años ‘90, también hubo irregularidades cuando se dieron de baja algunos de estos contratos. Todas las inversiones extranjeras tratan de cubrirse con un mecanismo de protección, y para eso está el Ciadi, que interviene cuando no hay acuerdo entre las empresas, por lo general multinacionales, y los gobiernos. Hubo un buen números de casos en el que el Ciadi se expidió a favor del Estado argentino, pero no ocurrió lo mismo con Azurix y Ridge. Por eso, la Argentina no tiene otra alternativa que no sea pagar”, concluyó Andrieu.
El “regalito” de Felipe Solá
Uno de los fallos del Ciadi involucra a Azurix Corporation, una firma de inversiones y de servicios de aguas con sede en Houston que obtuvo una concesión de aguas a treinta años en la Provincia en 1999.
La compensación que supuestamente debería percibir Azurix por el retiro de la concesión en la Argentina totaliza 165 millones de dólares. En realidad, quien le quitó la concesión a Azurix fue el entonces gobernador bonaerense, Felipe Solá (actual aliado del kirchenrismo en el Congreso), en el año 2002, esgrimiendo como justificación falta de inversiones y deficiencias en la prestación del servicio. Pero el proceso estuvo cargado de irregularidades que, en definitiva, fueron las que llevaron a que el Ciadi le terminara dando la razón a la empresa. Y ahora las consecuencias deberán ser pagadas por el conjunto de los argentinos.
Las razones internas de Obama
La situación política interna en Estados Unidos también contribuyó a las sanciones.
“No hay que olvidarse que en Norteamérica hay un proceso electoral en marcha, y hay sectores que le meten mucha presión al gobierno de Barack Obama, acusándolo de que no defiende las inversiones norteamericanas en el exterior. Y todo esto se da en un país donde, además, existe mucha sensibilidad porque la competencia con China, en el plano internacional, es muy fuerte”, dijo el economista Pedro Andrieu, que, al haber sido funcionario del BID, vivió durante varios años en Estados Unidos.
El anuncio de Obama se hará efectivo sesenta días después de la publicación de la decisión en el Registro Federal, por lo que Argentina tendría todavía tiempo de revertir su decisión de dos fallos emitidos en 2005 y 2006.
Cristina y la estrategia del limón
La presidenta Cristina Kirchner ayer defendió las restricciones a las importaciones y criticó a los Estados Unidos, luego de que ese país suspendiera beneficios comerciales a la Argentina. “Es bueno que todos los argentinos sepamos en qué consiste este modelo, pero sobre todo en qué mundo estamos viviendo”, dijo tras nombrar la veda al ingreso de limones argentinos por parte de Estados Unidos y hablar de “guerrillas de carácter comercial”.
Sus declaraciones llegan luego de que Obama dispusiera suspender los beneficios comerciales por entender que el país “no actuó de buena fe” al incumplir fallos arbitrales en favor de empresas norteamericanas.
Cristina se refirió al tema en forma tangencial durante un discurso que ofreció anoche en la Casa de Gobierno al sostener que “hay que estar atentos a pequeñas guerritas y guerrillas de carácter comercial que trataremos de abordar con la mayor civilización y legalidad posibles”. En ese contexto, recordó que, por ejemplo, la Argentina no puede ingresar carne a los Estados Unidos y “ni siquiera un solo limón”, aunque ninguno de esos productos forma parte de los productos elegibles del SGP.
En tanto, la Cancillería atribuyó ayer la “decisión unilateral” del gobierno de los Estados Unidos de suspender a la Argentina de los beneficios del Sistema General de Preferencias al “lobby ejercido por los fondos buitres” de ese país.
EN FOCO
Preocupante estado de indefensión
Estados Unidos le acaba de bajar el pulgar a la Argentina, y el Gobierno kirchnerista parece que ni siquiera quiere darse por enterado, configurando así una escena que perfectamente podría formar parte de una película de Fellini. En definitiva, las sanciones anunciadas ayer no hicieron más que poner de manifiesto el grave estado de indefensión en el que se encuentra nuestro país.
Los funcionarios de la administración k no la vieron venir, por lo que evidentemente no se encuentran a la altura de las circunstancias. La propia Presidenta, incluso, recurrió a una suerte de patético voluntarismo, a expresiones de deseo, para abordar tangencialmente el problema de los fallos del Ciadi durante un acto público realizado en la Casa Rosada, rodeada de los funcionarios obsecuentes y de los habituales aplaudidores oficiales.
Lo que realmente se necesita, en un contexto tan complicado como el que se registra a nivel internacional, y con recursos que ya escasean en las arcas de nuestro país, es saber instrumentar un importante pragmatismo que permita que la Argentina no vuelva a naufragar en la marea del sistema capitalista. El mundo actual en poco y nada se parece a lo que ocurría en los años ‘60, cuando la Unión Soviética era una potencia que le hacía frente a Estados Unidos y Latinoamérica aparecía como un territorio donde era posible desarrollar una tercera vía. El capitalismo penetró en todos lados, derrumbando el Muro de Berlín y transformando a China en una potencia dentro de la economía de mercado. Y este sistema tiene reglas claras que deben ser cumplidas, especialmente por los países emergentes o subdesarrollados como la Argentina.
Las habituales bravuconadas kirchneristas, los relatos de fantasía con los que suelen abordarse los problemas internos de nada sirven a la hora de tratar con los poderes centrales. Y las consecuencias ya se están comenzando a sentir.