Historia de la aldea Laguna de García
El origen del nombre de Laguna de García deriva del apellido del primer propietario legal de aquellas tierras. En 1794, en la composición de tierras que realiza el cabildo de La Grita, Antonio Bernabé García –de origen español según los habitantes de La Laguna–, alcalde de la Santa Hermandad del cabildo de La Grita, logra la legitimación de los terrenos que comprenden casi toda la parroquia Juan Pablo Peñalosa, por un precio de 40 pesos. A partir de entonces se conoce como Laguna de García. La formación del caserío no tiene fecha precisa. Es posible que surgiera entre mediados y finales del siglo XIX, cuando la tierra comenzó a ser adquirida por nuevos propietarios, quienes se establecieron en el lugar y las casas se fueron aglomerando en una planicie con moderado declive en la margen derecha del río Pedernales. Hacia esas montañas del páramo fue aniquilado un batallón de soldados del ejército federal en 1861. Por eso la región se conoce como serranía El. Batallón.
La iglesia del poblado se construyó entre 1894 y 1898 cuando el presbítero José Manuel Jáuregui bendijo el santuario en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Se dice que los pobladores de Laguna de García, a fines del siglo XIX y principios del XX, se caracterizaron por su espíritu liberal. Por tal motivo tenían diferencias políticas muy marcadas con la gente del Morro, quienes eran de tendencia conservadora. Los "amarillos" de Laguna de García y los "azules" del Morro no podían coincidir en Pregonero porque se formaban grandes riñas y enfrentamientos sanguinarios. En consecuencia se acordó que cada aldea acudiera a misa quincenalmente y por turnos para evitar ese encuentro.
En 1920 los vecinos de Laguna de García acompañaron al general Francisco Useche en el alzamiento contra Eustoquio Gómez, presidente del estado Táchira.
Los parroquianos eran muy amigos del general Juan Pablo Peñalosa, quien siempre encontraba soldados para engrosar sus invasiones al Táchira.
En 1938 se construyó la escuela, con la colaboración de los vecinos de la aldea. Era una aldea muy peligrosa, con gente belicosa. En el sector llamado Laguna Abajo habitaba la familia de don Isidoro, Melecio y Felipe Suárez, familia que se caracterizaba por ser de carácter recio y duro. Cuentan que no soportaban a nadie, llegando incluso a quitarles la vida tan sólo por el hecho de que no fueran de su agrado. Se dice que una vez apresaron a dos de ellos, y no habiendo carreteras, los llevaban por el camino real; al llegar a un sector llamado
Sepulturas hicieron una emboscada a las autoridades, desarrollándose una batalla que terminó en muchos muertos y en la liberación de quienes habían sido capturados.
Pese a un pasado violento los pobladores de Laguna de García se fueron aplacando. La presencia de sacerdotes y la fe ha ido en ascenso, contribuyendo a crear un recinto de armonía; antes venían los misioneros sólo por temporadas, ahora todos los domingos hay la celebración de la Santa Misa. Entre los sacerdotes que se han destacado en este lugar está monseñor Rafael Hernández, nativo de Palmarito, que contribuyó mucho al fortalecimiento de la fe y la paz, estableciendo su residencia en las cercanías del centro poblado hasta poco antes de morir.
El origen del nombre de Laguna de García deriva del apellido del primer propietario legal de aquellas tierras. En 1794, en la composición de tierras que realiza el cabildo de La Grita, Antonio Bernabé García –de origen español según los habitantes de La Laguna–, alcalde de la Santa Hermandad del cabildo de La Grita, logra la legitimación de los terrenos que comprenden casi toda la parroquia Juan Pablo Peñalosa, por un precio de 40 pesos. A partir de entonces se conoce como Laguna de García. La formación del caserío no tiene fecha precisa. Es posible que surgiera entre mediados y finales del siglo XIX, cuando la tierra comenzó a ser adquirida por nuevos propietarios, quienes se establecieron en el lugar y las casas se fueron aglomerando en una planicie con moderado declive en la margen derecha del río Pedernales. Hacia esas montañas del páramo fue aniquilado un batallón de soldados del ejército federal en 1861. Por eso la región se conoce como serranía El. Batallón.
La iglesia del poblado se construyó entre 1894 y 1898 cuando el presbítero José Manuel Jáuregui bendijo el santuario en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Se dice que los pobladores de Laguna de García, a fines del siglo XIX y principios del XX, se caracterizaron por su espíritu liberal. Por tal motivo tenían diferencias políticas muy marcadas con la gente del Morro, quienes eran de tendencia conservadora. Los "amarillos" de Laguna de García y los "azules" del Morro no podían coincidir en Pregonero porque se formaban grandes riñas y enfrentamientos sanguinarios. En consecuencia se acordó que cada aldea acudiera a misa quincenalmente y por turnos para evitar ese encuentro.
En 1920 los vecinos de Laguna de García acompañaron al general Francisco Useche en el alzamiento contra Eustoquio Gómez, presidente del estado Táchira.
Los parroquianos eran muy amigos del general Juan Pablo Peñalosa, quien siempre encontraba soldados para engrosar sus invasiones al Táchira.
En 1938 se construyó la escuela, con la colaboración de los vecinos de la aldea. Era una aldea muy peligrosa, con gente belicosa. En el sector llamado Laguna Abajo habitaba la familia de don Isidoro, Melecio y Felipe Suárez, familia que se caracterizaba por ser de carácter recio y duro. Cuentan que no soportaban a nadie, llegando incluso a quitarles la vida tan sólo por el hecho de que no fueran de su agrado. Se dice que una vez apresaron a dos de ellos, y no habiendo carreteras, los llevaban por el camino real; al llegar a un sector llamado
Sepulturas hicieron una emboscada a las autoridades, desarrollándose una batalla que terminó en muchos muertos y en la liberación de quienes habían sido capturados.
Pese a un pasado violento los pobladores de Laguna de García se fueron aplacando. La presencia de sacerdotes y la fe ha ido en ascenso, contribuyendo a crear un recinto de armonía; antes venían los misioneros sólo por temporadas, ahora todos los domingos hay la celebración de la Santa Misa. Entre los sacerdotes que se han destacado en este lugar está monseñor Rafael Hernández, nativo de Palmarito, que contribuyó mucho al fortalecimiento de la fe y la paz, estableciendo su residencia en las cercanías del centro poblado hasta poco antes de morir.