
(Poesía del apasionado indispuesto)
El viento sopla más de lo debido
Y me tumba
Me arrolla, me arrastra
Me ensucia
Me levanto
Y sigo el camino
¿Quién es ese pálido hombre
que avanza pidiendo permiso?
¿Que habrá detrás de sus ropas viejas
de su nariz resfriada, de su rostro febril?
Y pensar que camina tan erguido
Aún plantado en sus delgadas piernas
Aún ante el viento fuerte, la brisa, la noche, la gente
Cuánta paciencia habrá de tener
Y cuánta vida podrá esconder
Detrás de esos ojos
Ese rostro inmutable
Pero hay un secreto en su historia
Es que cuando más erguido camina
Y cuando más se puede sostener
Es cuando pasa frente ella
Aunque nunca lo vaya a ver
¡Que bien intenta aliñarse, entonces
adoptar equilibrio!
En esos momentos es feliz
Quisiera arrojarse a sus brazos
Y allí quedarse a vivir
Pero nunca lo hace
Y así, con la frente en alto, con un gesto, apenas
En vano, su peso, espera resistir.
Escrito propio