Memorias
He viajado, me encuentro desnuda y virginal, posando, para una cámara que no me llevará a ningún sentido, la imagen, mero humo de una realidad antes añorada y por muchos reinterpretada en más de un matiz.
Tras mil llantos logro que alguien me de el revelado, voy a mi cuarto oscuro, las luces rojas tiñen de escarlata el redondo de mis lagrimas. Sumerjo mis fotografías una por una, ninguna lo logra, no pueden revelarse, el agua no logra hacer nada, las sumerjo, me enfurezco, lo hago con tal fuerza que las estropeo, se rompen, y yo, yo sigo llorando.
Desesperada volteo a la izquierda, tantas fotografías, son numerosas mis memorias, incontables, frágiles, se vuelven sangre con la luz, duelen, y siguen doliendo. No importa el ángulo en que se les mire, todas duelen, son agujas penetrando unos ojos desnudos, habidos de alegría, desesperados de la ultranza, añorantes de una utopía jamás conocida.
Cuando todo lo veo perdido, y mis ganas no susurran nada más que suicidio, te veo a ti, tan fuerte, tan bella, pulcra y pura, tan fiera, tan blanca; lo eres todo, el máximo aspirado, la luz y contraluz de una escena ya revelada en mi corazón tantas veces sin cansarme. Te amo y me amas, me cuidas y proteges, me animas.
Dónde quiera que estés te amo hermana mía, a 3 años de tu partida, sigues siendo mi musa.