InicioArteDanna, la oruguita (Cuento infantil - propio)

Danna, la oruguita (Cuento infantil - propio)

Arte9/20/2012
Lo primero que vio al abrir los ojos fue la radiante luz del sol y un hermoso tono azul en el cielo. Jehová Dios la había creado, y ese día ella empezaba a vivir.

En la espesura de la hojarasca de un hermoso bosque, un día soleado de verano, brilló la luz esa mañana, y apuntó su rayo directo a la cara de la recién nacida Danna, la oruguita más hermosa de todo el bosque. La esperaban ansiosas otra orugas, había grandes, pequeñas, algunas verdes y otras azules, y muchas de diversos colores y formas, también otros bichos del bosque, pero lo que llamó su atención no fue uno de ellos, ni una oruga de las tantas que había, sino una mucho más delicada silueta que se movía suavemente de un lado a otro entre los arbustos. La pequeña Danna sintió su corazón latir por primera vez cuando vio acercarse a tan hermosa silueta hacia ella, cubrirla con su sombra y decirle con una dulce voz:

- ¡Hola Danna! Te estábamos esperando, yo soy Karo.

En ese momento a Danna le fue imposible contestar como hubiese deseado, pues en vez de palabras lo único que salió de su boca fue un “¡Hip!”.

- ¿Tienes hambre? Ven, déjame cuidar de ti, te mostraré cómo es la vida en este bosque.

Entonces tomó Karo a su pequeña amiga en brazos, y delicadamente alzó el vuelo entre las hojas secas, esa fue la primera vez que Danna voló, y sería un recuerdo que nunca olvidaría.

Así fue como se conocieron las dos amigas, la pequeña oruga, y la delicada mariposa, y de allí en adelante Karo siempre cuidó de su amiga, enseñándole sobre la vida en el bosque, los peligros que había, donde conseguir buena comida y quienes eran buenos amigos. Danna siempre siguió los consejos de su admirada tutora, se levantaba temprano, y jugaba con otras oruguitas, comía bien, y se cuidaba de los bichos más grandes y otros peligros.

Pasaron algunas semanas, y Karo decidió llevar a Danna a buscar algo de sol y comida. Así pues, Karo volaba un poco adelante de Danna para guiarla, pero lo bastante bajo para no perderla de vista, y Danna la seguía alegremente, tenía la vista fija en su amiga, a quien admiraba y quería mucho. Entonces mientras iban de camino Danna preguntó:

- Oye Karo... - dijo tímidamente.

- Dime bonita, ¿que sucede?

- ¿Porque yo no puedo volar como tu?

- Bueno pequeña, es que somos un poco diferentes...

- ¡Pero yo no quiero ser diferente! - interrumpió Danna- ¡quiero ser como tu! Es que eres tan hermosa, todos en el bosque te quieren mucho, además sabes cuidarte sola y sabes muchas cosas... -dijo con los ojos apagados.

- Te sorprendería saber como empezó todo - le dijo Karo con una sonrisa en la cara - ¿sabes que no siempre fue así?

- ¿No?

- ¡Claro que no! Yo tuve también alguien que cuidó de mí, - dijo Karo mientras continuaba el viaje - solíamos venir de vez en cuando por aquí a buscar comida y a divertirnos, ella me enseñó mucho sobre este bosque.

- ¿Y donde esta ella, quien es? - volvió a interrumpir Danna, ansiosa de saber quien podría ser aquella que le enseñó a Karo todo lo que sabía.

- Era mi madre. -sonrió de nuevo Karo.

-¿Y donde esta? ¿Es que no quieres que la conozca? - pregunto Danna en un tono un poco molesto.

- Jajaja - Karo soltó una fuerte risa, mientras sus mejillas se sonrojaban - ¡Claro que quiero que la conozcas! Pero será a su tiempo, jajaja - seguía riéndose.

- ¡No te rías! - exclamó y se sonrojo Danna.

- Es que nunca te había visto así, no sabes como me alegra conocerte cada día más - y después de decir eso, por un momento Karo dejó de reír, miró a Danna y le dijo con esa suave voz con que le hablaba - ¿sabes?

- No... - dijo Danna un poco desorientada.

- Te quiero mucho - Danna se quedó en silencio, apenas podía asimilar esas palabras - No te preocupes pequeña, - dijo Karo con su suave y dulce voz - seguro algún día lograrás ser lo que tu quieras.

Esa tarde, mientras oscurecía las dos amigas hablaron mucho, Karo le contó cosas de su vida a la pequeña oruguita, y esta escuchaba atenta lo que decía su amada amiga, no perdía ni un detalle por pequeño que fuera, y ambas disfrutaron de la maravillosa compañía de la otra.

Al volver a casa, ya casi de noche, mientras Danna disfrutaba de ser cargada en brazos de su amiga y tutora, y casi cediendo al sueño, le preguntó:

-¿Cuando te quedaste sola?

A Karo la tomó por sorpresa aquella pregunta, y casi pierde la concentración en su vuelo, sin embargo, como siempre, mostrando una hermosa sonrisa contestó a la pequeña:

- Nunca sabes cuando te va a faltar la compañía de alguien Danna, pero puedes estar segura que nunca estarás sola, siempre que sigas los consejos que te he dado, y te hagas amiga de todos en la hojarasca...

- ¿Como tu? - interrumpió la pequeña bostezando.

- Si, como yo, - continuó la hermosa mariposa hablando con su delicada voz - nunca estarás sola.

- Porque Jehová nos cuida, ¿verdad?

- Si, él nos cuida, pero debemos poner de nuestra parte y...

- … y seguir los consejos que me das... ya lo se - dijo la oruguita en tono burlón, antes de quedarse dormida.

Al día siguiente, las amigas, la pequeña oruga y la hermosa mariposa, salieron de nuevo al bosque. Era un día diferente, el cielo estaba opaco, y poco a poco se iba poniendo más y más gris. Era la primera vez que Danna veía un día así, estaba asustada, le seguía el paso a Karo tan cerca como podía, y por primera vez, veía a su amada tutora volar con dificultad.

¡De repente el cielo se estremeció con gran fuerza! Y empezó a soplar la brisa, una muy fuerte brisa, Karo con dificultad voló hacia la pequeña oruga que estaba petrificada en el suelo del bosque, la tomó con fuerza y la llevó a un lugar seguro, una ramita hueca cerca de la hojarasca, y le dijo:

- No te preocupes pequeña, es solo la brisa de un día lluvioso, ya pasará, ten calma.

Pero tan pronto como terminó de hablar, sopló con fuerza el viento y se llevó bruscamente consigo a Karo, mientras Danna aterrada veía como su amada tutora, la mariposa más hermosa de la hojarasca se debatía contra los vientos. La siguió tanto como pudo con la mirada, hasta que la perdió de vista tras un gran árbol. Cuando quiso salir tras ella, rompió una fuerte lluvia, y le impidió salir de la ramita hueca donde estaba. Así, mariposa y oruga fueron separadas.

Cesó la lluvia, y de inmediato cayó la noche. Danna pasó en vela esperando a Karo, pero su tutora nunca llegó. Era la primera vez en su vida que Danna se sentía sola, era la primera vez que sola, recibía el amanecer, y fue también aquella la vez en que Danna supo que los ojos también son para llorar.

La pequeña oruguita regreso a casa sola, conocía bien el camino, pues lo había recorrido muchas veces junto a Karo. En la hojarasca los demás bichos la esperaban, y todos aquellos a quienes Karo amaba siguieron cuidando de Danna.

Con el tiempo Danna tuvo que ir sola al bosque, a buscar comida, pero siempre tuvo cuidado de seguir los consejos que Karo nunca dejó de enseñarle, así, poco a poco fue aprendiendo a cuidarse sola. Había momentos en que recordaba los días que paso con Karo, y la tristeza hacía que sus ojos se llenaran de lágrimas, pero cuando eso pasaba siempre recordaba la hermosa sonrisa de Karo, y se tranquilizaba. En la hojarasca todos los bichos y orugas la querían, y ella siempre trataba de ayudar a todo aquel que la necesitara. Danna nunca olvidó los consejos de Karo, y la promesa de que Jehová la cuidaría, fue entonces cuando Danna comprendió las enseñanzas de su amada tutora, y fue ahora en su carita que se dibujó una hermosa sonrisa.

Esa noche, Danna sintió el deseo de salir a pasear, y para cuando se dio cuenta ya estaba cerca de aquella ramita hueca, donde se había resguardado de la lluvia aquel día. Decidió pasar por allí, y estando allí dentro se quedo profundamente dormida. Danna no sabía que tan pronto como se durmió, su cuerpo empezó a cambiar, y se convirtió en una sólida crisálida.

La siguiente vez que Danna abrió los ojos, se le hizo familiar cierta sensación, pues de nuevo, un día soleado de verano, la brillante luz del sol se abrió paso en medio de la hojarasca, hasta hallar escondida en una rama, la carita de la hermosa Danna. Igual que la primera vez la rodeaban animados y sonrientes los bichos de la hojarasca y muchas orugas de diferentes colores, pero había algo diferente, moviéndose delicadamente de un lado a otro de los arbustos, vio varias formas, y de pronto vio como se acercaba suavemente a ella una hermosa silueta que se le hacia muy familiar, y que contrastaba con la brillante luz del sol, alguien que tapándola con su sombra, y con una suave y dulce voz le dijo:

- ¡Hola Danna! Te estaba esperando.

Danna no podía dar crédito a sus ojos, ¿era una broma?... Con el corazón latiéndole fuerte, y con una voz temblorosa, tartamudeo insegura:

- ¿...Ka-Karo...?

-Y yo que pensaba que te habías olvidado de mi, jajaja - Danna reconoció entre lágrimas aquella hermosa sonrisa, y de un salto quedó en pie, abrazando fuertemente a su tutora.

Danna lloró por unos instantes sin soltarse de Karo, y cuando al fin abrió los ojos y miró alrededor, vio que Karo no estaba sola, había muchas más mariposas, todas tan hermosas y delicadas, todas sonriendo alegremente, volando de manera perfecta entre las hojas y las ramas.

-Ven, quiero presentarte a alguien - dijo Karo. Y mientras hablaba se acercó a ellas una de esas hermosas mariposas, la más hermosa de todas, entonces, ante los ojos atónitos de Danna, que seguía agarrada de Karo, escucho de su dulce voz:

- Ella es Vicky, mi madre.

- Hola Danna, es un gusto conocerte.

- Mu-mucho, mucho gusto - tartamudeo Danna, muy nerviosa.

-¿Porque no te sueltas de Karo? Ella no se va a ir a ningún lado.

De inmediato Danna la soltó, pero sintió una extraña sensación en su espalda, como si cargara un peso extra, y cuando trató de moverse perdió el equilibrio y cayó al suelo.

- Jajaja - reía Karo mientras la ayudaba a levantarse - cualquiera diría que no te has dado cuenta.

- ¿Darme cuenta?

- No, no se ha dado cuenta - dijo Vicky.

- Ven conmigo - dijo Karo tomando de la mano a su amiga, y la llevó cerca de un pequeño charco de agua. - Mira al agua, y dime ¿que ves?

Danna se inclinó muy despacio, sin soltar la mano de su amada tutora, y vio en el reflejo del agua a dos hermosas mariposas, dos siluetas delicadas, con una única diferencia, en los ojos de una de las dos había lágrimas, que extrañamente combinaban con cierta hermosa sonrisa.

- Anda, vuela - dijo Karo mientras limpiaba sus lágrimas - vuela por ti misma, ya no necesitas que te lleve en mis brazos mi “oruguita” - y soltó muy suavemente la mano de Danna.

De inmediato, Danna empezó a batir sus alas, y vio como lentamente se alejaba del suelo, subió un poco y pronto se tambaleó con la brisa, y cuando pensó que caería, se dio cuenta de que de una mano la sostenía Karo, quien le sonrió y le dijo:

- No se aprende a volar en un día pequeña, pero no te preocupes, tendremos toda la vida para practicar.

Danna enmudeció, tal vez porque las emociones se anudaron en su garganta, pero respondió a su tutora con una enorme y bella sonrisa, mientras ambas se alejaban de aquella ramita hueca que las vio separarse una vez.

Fue así como Danna, la pequeña oruga, se convirtió en lo que más deseaba ser, una hermosa y delicada mariposa, gracias a que siguió los consejos de quien más admiraba, su amada tutora.


FIN



Att: Lanas Perro
Datos archivados del Taringa! original
12puntos
308visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

l
lanaselperro🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.