InicioTurismoVisité el Valle de la Luna y te lo muestro!
Situado a unos 273 kilómetros de la capital sanjuanina, encontramos el Parque Provincial Ischigualasto, más conocido como Valle de la Luna. Es el único lugar donde puede verse totalmente al descubierto y perfectamente diferenciado todo el periodo triásico en forma completa y ordenada.




Para llegar, se puede tomar el camino más corto desde San Juan Capital, que es comenzando por la ruta 40 hacia el norte, hasta la localidad de Huaco, y desde Huaco por la ruta 150 hasta el Valle de la Luna. Esta extraña formación arcillosa, con gran variedad de tonalidades, formas y desniveles con multifranjas de minerales y sedimentos, permite espiar la evolución de la Tierra en el período Triásico.





El Triásico es el primer período de la era Mesozóica, que va desde los 250 a los 200 millones de años. En ese entonces todos los continentes estaban unidos en un solo megacontinente, llamado Pangea. En el Triásico, en el borde occidental del Pangea, se desarrollaron valles en los que se acumularon sedimentos mezclados con los restos de animales y plantas que allí vivieron.






Tal como si guardáramos en un cofre recuerdos de cuando éramos niños, Ischigualasto guardó recuerdos de esos tiempos. Millones de años después, los distintos movimientos y choques de las placas tectónicas expusieron esos valles que habían quedados cubiertos por miles de metros de roca más jóven; tal como si ahora abriéramos un cofre de recuerdos, la cuenca de Ischigualasto nos cuenta la historia de lo que pasó en ese entonces en la Tierra.






Nadie hubiera pensado que un inmenso lago rodeado de frondosa vegetación, donde crecía una gran variedad de especies y prosperaba la reproducción de cualquier cantidad de animales, hoy es un desierto con muy pocas lluvias, fuertes vientos y altas temperaturas. Por suerte, no todo ha desaparecido; las huellas de un antepasado se descubren paso a paso. Vestigios de vida vegetal y animal afloran desde el suelo y nos permiten conocer y estudiar el origen de la vida en este planeta.





Ischigualasto en voz quechua significa “sitio donde se posa la luna” y de ahí deviene el nombre del valle, como se lo conoce. Al recorrer el lugar vimos cómo la combinación de la erosión del agua y el viento talla día a día diversas siluetas, en que el hombre busca significados comparándolas con aquellas cosas que conoce.






En el transcurrir del paseo por el sendero vehicular nos encontramos con formaciones como “El gusano”, “Valle Pintado”, “La Esfinge”, “La cancha de bochas”, “El Submarino”, “El Hongo” y las “Barrancas coloradas”, cuyas fotos he ido mostrando en este post. “La cancha de bochas” presenta distintas esferas perfectamente pulidas del mismo material que contiene el suelo, posadas sobre una superficie sumamente plana, donde no se explica demasiado el fenómeno de su formación. Parece ser que por atracción molecular se agruparon distintas partículas de sedimento, lo cual generó estas bochas. Sólo se pueden observar, no hay que tocarlas.



También podés visitar los centros paleontológicos del Parque donde encontrarás una recreación de un dinosaurio y esqueletos perfectamente conservados y exhibidos para los visitantes. Como a este lugar llegan científicos de todo el mundo cuenta con una excelente internet con wifi libre que te mantiene constantemente comunicado.






Las fotos son todas de mi autoría, excepto la primera con el nombre del parque. Espero les haya gustado este post, tanto como a mi me gustó visitar ese magnífico lugar argento


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