Eres loa e himno en iglesias los Santos Domingos,
parecen como en un barco viejo y raído los feligreses
ser ratas con sus deformes y agudos chirridos.
Y como Jesús en el feliz día de su crucifixión,
expías el corazón culpable cual retortijón los anises.
Pero un vistazo a tus faros seria la condenación:
a lo sublime de lo invisible, a lo largo y siempre eterno,
a lo irreparable en el joven, a lo sabio, a lo anciano.
¡Desde los bajos paraísos a los altos infiernos!
¡De sífilis y calomelanos! ¡De opuestos!
En la opinión pública eres chivo expiatorio
y de las almas sedientas, ¡néctar absolutorio!
¡Eres la hostia para quien en comunión contigo
bautizó su alma con música, poesía, arte y vino!
Puede el hombre tapar el sol con un pequeño dedo
mas de ti comprender no puede -¡Perdón, no puedo!-
¡Vibración, átomo, sonido, llanto y movimiento,
emoción, cánticos, locura, efímero fallecimiento!
¡Mas tu resurrección esta siempre próxima!
¡Solo hace falta un dueño de insolente alma!
¡Corona de reyes extraída de campos de mentas!
Insondable, prohibida perpetúa ¡Mártir para poetas!