Cada año, los expertos en viajes de Lonely Planet escrutan concienzudamente cientos de recomendaciones en busca de los mejores destinos del momento. Nuestros autores y editores, así como la comunidad de viajeros, se han estrujado el cerebro para dar con los 10 países de ineludible visita en el 2016.
1. Botsuana
El éxito silenciado de África

No solo se trata de la democracia multipartidista más longeva del continente; además, tiene una política social progresista (fue uno de los primeros países en ofrecer medicamentos antirretrovirales a sus ciudadanos, en el 2002), índices mínimos de corrupción, una industria turística saludable y cultivada y una economía que no deja de crecer desde la independencia del país. La evolución de Botsuana desde la pobreza más abyecta en 1966 hasta convertirse en una de las sociedades más estables y prósperas del continente es de lo más inspirador y, sin duda, merece todos los elogios.
2. Japon

Aunque ya se conozca Japón, lo cierto es que es el país número uno del mundo para vivir una experiencia viajera fuera de lo común. Sus ciudades son expertas odas al futurismo, con trenes que pasan en un abrir y cerrar de ojos, y torres de metal y cristal bañadas por luces de neón. El campo también parece otro mundo, con paisajes que reúnen todos los continentes, mezclando picos alpinos con playas espectaculares. Y en medio de todo ello, los elegantes templos de madera, recuerdo constante del peso de la tradición, oculto tras la seductora capa de perfección tan propia del país.
3. Estados Unidos

La mejor idea que EE.UU. jamás ha tenido cumple 100 años el año que viene: el National Park Service, que controla los 59 parques nacionales y cientos de espacios históricos, celebra un centenario custodiando Yosemite, Yellowstone, Badlands, Zion y el resto; así que es momento para atarse bien el calzado de montaña y lanzarse a recorrer la cuidadísima red de 340000 km2 de paisajes espectaculares y surrealistas que protege desde cañones que desgarran montañas hasta humedales infestados de caimanes o géiseres espectaculares. Todo un triunfo nacional.
4. Palaos
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Durante siglos ha pasado de mano en mano entre las grandes potencias extranjeras, pero ahora el diminuto Palaos traza su propia ruta a través de las aguas inciertas de la independencia nacional. Mientras EE UU sigue jugando a ser su hermano mayor, Palaos es dueño de sí mismo. En el 2014 el presidente Remengesau recibió el premio Campeones de la Tierra de las Naciones Unidas por reforzar la independencia económica y medioambiental y por convertir el 100% de sus océanos en un santuario marítimo. Su mensaje: “El medio ambiente es nuestra economía. Nuestra economía es nuestro medio ambiente”.
5. Letonia

Letonia ha tardado un cuarto de siglo en desprenderse de los vestigios del comunismo, pero esta joya báltica está preparada para brillar en su 25º aniversario. El país recupera antiguas tradiciones, restaura viejos castillos y mansiones ocultos en sus bosques de pinos y transforma sus antaño indigestos platos en la nueva cocina nórdica. Mientras, la seductora Riga se ha construido durante su reinado como Capital Europea de la Cultura, mejorando sus infraestructuras y reformando la ciudad, al tiempo que su población sigue creciendo.
1. Botsuana
El éxito silenciado de África

No solo se trata de la democracia multipartidista más longeva del continente; además, tiene una política social progresista (fue uno de los primeros países en ofrecer medicamentos antirretrovirales a sus ciudadanos, en el 2002), índices mínimos de corrupción, una industria turística saludable y cultivada y una economía que no deja de crecer desde la independencia del país. La evolución de Botsuana desde la pobreza más abyecta en 1966 hasta convertirse en una de las sociedades más estables y prósperas del continente es de lo más inspirador y, sin duda, merece todos los elogios.
2. Japon

Aunque ya se conozca Japón, lo cierto es que es el país número uno del mundo para vivir una experiencia viajera fuera de lo común. Sus ciudades son expertas odas al futurismo, con trenes que pasan en un abrir y cerrar de ojos, y torres de metal y cristal bañadas por luces de neón. El campo también parece otro mundo, con paisajes que reúnen todos los continentes, mezclando picos alpinos con playas espectaculares. Y en medio de todo ello, los elegantes templos de madera, recuerdo constante del peso de la tradición, oculto tras la seductora capa de perfección tan propia del país.
3. Estados Unidos

La mejor idea que EE.UU. jamás ha tenido cumple 100 años el año que viene: el National Park Service, que controla los 59 parques nacionales y cientos de espacios históricos, celebra un centenario custodiando Yosemite, Yellowstone, Badlands, Zion y el resto; así que es momento para atarse bien el calzado de montaña y lanzarse a recorrer la cuidadísima red de 340000 km2 de paisajes espectaculares y surrealistas que protege desde cañones que desgarran montañas hasta humedales infestados de caimanes o géiseres espectaculares. Todo un triunfo nacional.
4. Palaos
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Durante siglos ha pasado de mano en mano entre las grandes potencias extranjeras, pero ahora el diminuto Palaos traza su propia ruta a través de las aguas inciertas de la independencia nacional. Mientras EE UU sigue jugando a ser su hermano mayor, Palaos es dueño de sí mismo. En el 2014 el presidente Remengesau recibió el premio Campeones de la Tierra de las Naciones Unidas por reforzar la independencia económica y medioambiental y por convertir el 100% de sus océanos en un santuario marítimo. Su mensaje: “El medio ambiente es nuestra economía. Nuestra economía es nuestro medio ambiente”.
5. Letonia

Letonia ha tardado un cuarto de siglo en desprenderse de los vestigios del comunismo, pero esta joya báltica está preparada para brillar en su 25º aniversario. El país recupera antiguas tradiciones, restaura viejos castillos y mansiones ocultos en sus bosques de pinos y transforma sus antaño indigestos platos en la nueva cocina nórdica. Mientras, la seductora Riga se ha construido durante su reinado como Capital Europea de la Cultura, mejorando sus infraestructuras y reformando la ciudad, al tiempo que su población sigue creciendo.