Los clavos son el sistema de fijación más básico que existe. En la unión de dos piezas de madera consiguen ensamblajes resistentes y duraderos. El complemento imprescindible del clavo es el martillo. Se elegirá de un tamaño u otro dependiendo del tamaño de los clavos.
Así se clava un clavo:
Al unir maderas entre sí hay que procurar que los clavos sean entre dos y tres veces tan largos como el grosor de la pieza a fijar. Y si se pretende embutir la cabeza en la superficie trabajada, tiene que ser aplastada o de cabeza perdida. Después el agujero se puede disimular con masilla.
Para asegurar la correcta colocación de un clavo hay que agarrar el martillo por el final del mango y golpear fuerte desde el codo. Con el fin de que la superficie golpeada no se astille, previamente se puede aplastar un poco la punta del clavo y dejarla roma. Si se van a clavar en los extremos de una table, además de aplastar la punta es conveniente hacer unos agujeros de entrada para facilitar el trabajo.
Cuando los clavos son muy largos, lo mejor es pasarlos por un poco de aceite para que así entren mejor.
Otro truco que refuerza la resistencia de una unión hecha con clavos es introducirla en oblicuo en vez de hacerlo en posicion vertical.
Cuando hay que fijar clavos pequeños un truco que te puede ayudar es, por ejemplo, colocar el clavo en una tira de cartón o papel para sujetarlo en posición vertical.
Y así se saca:
Si un clavo se resiste a salir podés ayudarte de un martillo de orejas o de una herramienta conocida como pata de cabra y sujeta la cabeza tirando en lateral, nunca en vertical, y moviendo el martillo a medida que se hace fuerza.
Si los clavos son muy largos, hacé palanca colocando un taco de madera entre la cabeza del martillo y el clavo.
Bueno, espero que el post les haya sido útil! Hasta la próxima!
Así se clava un clavo:
Al unir maderas entre sí hay que procurar que los clavos sean entre dos y tres veces tan largos como el grosor de la pieza a fijar. Y si se pretende embutir la cabeza en la superficie trabajada, tiene que ser aplastada o de cabeza perdida. Después el agujero se puede disimular con masilla.
Para asegurar la correcta colocación de un clavo hay que agarrar el martillo por el final del mango y golpear fuerte desde el codo. Con el fin de que la superficie golpeada no se astille, previamente se puede aplastar un poco la punta del clavo y dejarla roma. Si se van a clavar en los extremos de una table, además de aplastar la punta es conveniente hacer unos agujeros de entrada para facilitar el trabajo.
Cuando los clavos son muy largos, lo mejor es pasarlos por un poco de aceite para que así entren mejor.
Otro truco que refuerza la resistencia de una unión hecha con clavos es introducirla en oblicuo en vez de hacerlo en posicion vertical.
Cuando hay que fijar clavos pequeños un truco que te puede ayudar es, por ejemplo, colocar el clavo en una tira de cartón o papel para sujetarlo en posición vertical.
Y así se saca:
Si un clavo se resiste a salir podés ayudarte de un martillo de orejas o de una herramienta conocida como pata de cabra y sujeta la cabeza tirando en lateral, nunca en vertical, y moviendo el martillo a medida que se hace fuerza.
Si los clavos son muy largos, hacé palanca colocando un taco de madera entre la cabeza del martillo y el clavo.
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