SENTIDOS
Mírame a los ojos y veras lo oscura que puede ser la luna llena…
Yo mirare los tuyos hermosa dama, y veré el miedo que se le tiene a las bestias, que rondan los bosques con la oscuridad como su aliada.
Óyeme hablar y oirás los aullidos de un hombre lobo, sediento de sangre y extasiado de dolor…
Yo te oiré gritar y será un murmullo de paz en mi interior
Tócame y sentirás que soy aquel lobo con piel de hombre…
Yo te tocare y veras como la lujuria se apodera rápidamente de tus sentidos, mis garras en tu cintura, y mi lengua en tu cuello serán tu mundo entero, no habrá vida ni muerte para ti, bajo este árbol serás mía, entre sombras tenues derrotadas por la ausencia de amor y la presencia placentera del dolor.
REFLEJOS
Le escribe a su dolor, pero no sabe lo que hace, tortura su mente con recuerdos que descomponen sus sentidos, mientras camina noto su mirada baja y sus pasos derrotados. Ya no puede mas, el tiempo le pesa y la muerte lo desea con profunda lujuria; la alegría y la belleza tratan de rescatarlo pero al ver su rostro ven el reflejo de noches en vela, de dolor profundo, noches de soledad, noches malditas repletas de melancolía y de recuerdos que alimentan el sufrimiento, noches en las que olvida ser feliz, pues no tiene abrazos ni besos de alguna dama, noches con cadenas de hielo atadas a su alma y sin lagrimas que limpien sus penas.
Mírame a los ojos y veras lo oscura que puede ser la luna llena…
Yo mirare los tuyos hermosa dama, y veré el miedo que se le tiene a las bestias, que rondan los bosques con la oscuridad como su aliada.
Óyeme hablar y oirás los aullidos de un hombre lobo, sediento de sangre y extasiado de dolor…
Yo te oiré gritar y será un murmullo de paz en mi interior
Tócame y sentirás que soy aquel lobo con piel de hombre…
Yo te tocare y veras como la lujuria se apodera rápidamente de tus sentidos, mis garras en tu cintura, y mi lengua en tu cuello serán tu mundo entero, no habrá vida ni muerte para ti, bajo este árbol serás mía, entre sombras tenues derrotadas por la ausencia de amor y la presencia placentera del dolor.
REFLEJOS
Le escribe a su dolor, pero no sabe lo que hace, tortura su mente con recuerdos que descomponen sus sentidos, mientras camina noto su mirada baja y sus pasos derrotados. Ya no puede mas, el tiempo le pesa y la muerte lo desea con profunda lujuria; la alegría y la belleza tratan de rescatarlo pero al ver su rostro ven el reflejo de noches en vela, de dolor profundo, noches de soledad, noches malditas repletas de melancolía y de recuerdos que alimentan el sufrimiento, noches en las que olvida ser feliz, pues no tiene abrazos ni besos de alguna dama, noches con cadenas de hielo atadas a su alma y sin lagrimas que limpien sus penas.