Ya nadie ve su sonrisa reflejada
y sus alas caen hacia la nada.
Está abandonada en la espera
de tristes ocasiones
mientras en el horizonte
no hay nadie que repita su nombre.
Atorada en deseos reprimidos
nadie escucha sus pedidos de auxilio
es más sencillo huir y dejarlos perdidos
que hacer recuperar sus latidos.
El deseo ya no alcanza
para reparar lo vivido.
Quiere hacer de sus sueños
momentos verdaderos.
Su corazón es un débil caparazón
esperando ser reconstruido
y cansado de tanto olvido
busca en los ojos secretos
para llevarlos consigo.
En el silencio encuentra la verdad
las espaldas que ve son su realidad.
Sus pies cansados de tanto andar
las promesas falsas sin concretar
el llanto que acontece al despertar
una silueta sentada en la oscuridad.
Y se pregunta “¿dónde quedaron
los contratos de lo eterno
que en los pasos desolados
no lo encuentro?”
quizás no exista lo que anhelo
tal vez es hora de perderlo.
Colecciona los adioses
como si fuera un ritual para los dioses
mientras va derramando lágrimas
que reprochan sus errores
pensando en el romance y sus traiciones .
Pero al pasado no le importa
donde ella se encuentre
ignorando toda su tristeza aparente
la extravían simplemente.
Y tanta indiferencia hace de su mente
sólo una persona esperando la muerte.
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