Este es otro de mis relatos antiguos. Espero que os guste
Gracias por leer mi post
Caminaba hundida en un mar de sentimientos. Recuerdos, que aun siendo felices, la llenaban de lágrimas. Lágrimas que a penas podían eliminar todo el sufrimiento de su alma. Un vacío en el pecho que sólo se podría curar con volver a contemplar su sonrisa.
La lluvia bañaba su rostro, acariciándola comprensiva. Parecía que la misma naturaleza llorase su pena.
¿Cómo había llegado a esto?
Apenas podría argumentarlo, pero no le hacía falta. Sabía que era lo que quería, tenía muy claro aquello que su alma tanto ansiaba. Su corazón le pedía a gritos que cometiera sandeces de las que luego,quizás, se arrepentiría.
Pero no podía remediarlo, era algo que tenía en su interior y que seguiría siendo así durante quién sabe cuanto.
Porque a pesar del dolor estaba dispuesta a aguantarlo. Su amor por ella era tan inmenso que callaría a la muchedumbre que reía divertidos ante la situación de la pareja.
Les cerraría la boca demostrándoles que a pesar de la distancia, de los kilómetros que la separaban, su amor perduraría derribando barreras.
Sentándose en un banco observaba el ir y venir de la gente. De vez en cuando se paraba a estudiar con detenimiento los rostros de quien pasaba, o a escuchar conversaciones a la espera de ver su sonrisa o escuchar su voz.
Una obsesión que la devoraba por dentro…
Ni amigos ni familiares podían comprender su estado de animo ,nadie podía volver ha hacerla sonreír,nadie, excepto su alma gemela.Y sus días pasaban lentos a la espera de volver a juntas sus labios con los de su amada…
La lluvia bañaba su rostro, acariciándola comprensiva. Parecía que la misma naturaleza llorase su pena.
¿Cómo había llegado a esto?
Apenas podría argumentarlo, pero no le hacía falta. Sabía que era lo que quería, tenía muy claro aquello que su alma tanto ansiaba. Su corazón le pedía a gritos que cometiera sandeces de las que luego,quizás, se arrepentiría.
Pero no podía remediarlo, era algo que tenía en su interior y que seguiría siendo así durante quién sabe cuanto.
Porque a pesar del dolor estaba dispuesta a aguantarlo. Su amor por ella era tan inmenso que callaría a la muchedumbre que reía divertidos ante la situación de la pareja.
Les cerraría la boca demostrándoles que a pesar de la distancia, de los kilómetros que la separaban, su amor perduraría derribando barreras.
Sentándose en un banco observaba el ir y venir de la gente. De vez en cuando se paraba a estudiar con detenimiento los rostros de quien pasaba, o a escuchar conversaciones a la espera de ver su sonrisa o escuchar su voz.
Una obsesión que la devoraba por dentro…
Ni amigos ni familiares podían comprender su estado de animo ,nadie podía volver ha hacerla sonreír,nadie, excepto su alma gemela.Y sus días pasaban lentos a la espera de volver a juntas sus labios con los de su amada…
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