
Iori Tomita empezó como un pescador con gran interés en ictiología, cuando de pronto comenzó a representar muestras diferentes del mar de una manera inusual. Lo que hace es capturar diferentes criaturas que viven en el mar y los hace transparentes.

Sus métodos son complicados: primero se deshace de la piel. Entonces empapa la criatura en color azulado. Después rompe los músculos y las proteínas mediante el uso de productos químicos como tripsina para que las criaturas parezcan transparentes. Al final las colocan en frascos con glicerina. El estallido de colores es increíble y le da a los frascos toque especial. Es como si las criaturas fueran falsas pero que no es el caso; todo es muy real.