son dos cuentos que escribí el año pasado, los publiqué en mi cuenta de facebook, y ahora quisiera que los lean más gente
Garganta Inflamada
Todo está muy fácil
si tenés tu propio cielo.
Nada esta muy cerca,
nada que yo necesite.
Las distancias siempre son largas, pero jugamos a acortarlas, hasta el punto de la fusión con el otro. Nuestras caras son algo así como el primer peldaño, y hace tanto que no subimos a ese cielo que es juntarnos. Estoy estudiando porque sé que me iré de éste suelo un buen rato, y debo dejar, aunque sea, la tierra removida, para al regreso sembrar a tiempo. Los infaltables pájaros acompañan mi labor.
Vienen a mí: recuerdos, de estrellas fugaces que surcaron el cielo oscuro, iluminando mi vida. Y alguna nube que cruzó su llanto con mi camino, mojando mis ojos mientras reía.
Como un latido, el universo se ensancha y contrae, y a veces estoy aquí y a veces estoy más lejos. Algunas manos, sin embargo, quedan enlazadas, algunas miradas se graban sobre la piedra, y es de a poco que quedamos sujetos, con los pies firmes, las manos tomadas y, los avatares de la vida ya no nos voltean como antes.
Luces se tatúan en mi caverna y un juego de espejos y dibujos, de sendas marcadas ahí en el campo, forman mi mundo. Mundo que respira. Manos que se sueltan luego de estar muy apretadas, las piedras que se pulen y toman nuevas formas, los pies que vagan o se dirigen a otra estancia. Es este péndulo suelto, mi destino que se abre y reinventa. Y es tu camino que se encuentra con mis bromas, mi llanto y mi poesía.
Mateo De Luca
para N. M.
1 de noviembre de 2013 a las 11:36
Un mes esperando el abrazo que nunca llegó
Dicen que los embarazos duran nueve meses porque nueve son las lunas que se precisan para cargar de suficiente luz lunar un cuerpo humano para que funcione como es debido... éste fue solo un mes, un mes a la vez largo, a la vez corto, de acuerdo al punto de vista del observador. El trabajo andaba bien, fluía, no hubo inconvenientes mayores (me quedé sin grampas un día, subieron el precio de las resmas y tuve que sacar más efectivo...). Fue un lunes, por la tarde, él andaba de ojotas, el calor azotaba las calles, nos encontramos sin querer, por alguna de esas ideas de los dioses, nos sentamos en un café entre sonrisas. Nos pusimos al corriente bastante rápido y el resto fue hablar de nuestros proyectos, yo tenía un muñeco que no había podido terminar a pesar de haber tenido tiempo y no pudimos encontrar la razón alguna para tal descuido, él pensaba irse de viaje, sin fijar fecha de regreso. Creo que no vimos casi a otros amigos esos días, fue como un pequeño contrato de exclusividad. Pero algo no cerraba, debo aclarar. Él, aunque cercano, era distante, podía verlo en sus ojos, en sus movimientos, llegó un punto en el que era tan evidente para mi que ya no sabía qué decirle, me sentí sola en su compañía y recordé aquellos versos: "Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo"*. Desde el principio me pareció raro que no nos abrazáramos ese día que nos vimos después de tanto tiempo y ningún otro día de los que siguieron, era nuestro ritual digamos. Un mes esperando el abrazo que nunca llegó, él nunca llegó, y así como nunca llegó, nunca se fue.
*Frase de Robin Williams
Mateo De Luca
para F. F.
12 de octubre de 2013 a las 12:08
TODOS PUEDEN COMENTAR
Garganta Inflamada
Todo está muy fácil
si tenés tu propio cielo.
Nada esta muy cerca,
nada que yo necesite.
Las distancias siempre son largas, pero jugamos a acortarlas, hasta el punto de la fusión con el otro. Nuestras caras son algo así como el primer peldaño, y hace tanto que no subimos a ese cielo que es juntarnos. Estoy estudiando porque sé que me iré de éste suelo un buen rato, y debo dejar, aunque sea, la tierra removida, para al regreso sembrar a tiempo. Los infaltables pájaros acompañan mi labor.
Vienen a mí: recuerdos, de estrellas fugaces que surcaron el cielo oscuro, iluminando mi vida. Y alguna nube que cruzó su llanto con mi camino, mojando mis ojos mientras reía.
Como un latido, el universo se ensancha y contrae, y a veces estoy aquí y a veces estoy más lejos. Algunas manos, sin embargo, quedan enlazadas, algunas miradas se graban sobre la piedra, y es de a poco que quedamos sujetos, con los pies firmes, las manos tomadas y, los avatares de la vida ya no nos voltean como antes.
Luces se tatúan en mi caverna y un juego de espejos y dibujos, de sendas marcadas ahí en el campo, forman mi mundo. Mundo que respira. Manos que se sueltan luego de estar muy apretadas, las piedras que se pulen y toman nuevas formas, los pies que vagan o se dirigen a otra estancia. Es este péndulo suelto, mi destino que se abre y reinventa. Y es tu camino que se encuentra con mis bromas, mi llanto y mi poesía.
Mateo De Luca
para N. M.
1 de noviembre de 2013 a las 11:36
Un mes esperando el abrazo que nunca llegó
Dicen que los embarazos duran nueve meses porque nueve son las lunas que se precisan para cargar de suficiente luz lunar un cuerpo humano para que funcione como es debido... éste fue solo un mes, un mes a la vez largo, a la vez corto, de acuerdo al punto de vista del observador. El trabajo andaba bien, fluía, no hubo inconvenientes mayores (me quedé sin grampas un día, subieron el precio de las resmas y tuve que sacar más efectivo...). Fue un lunes, por la tarde, él andaba de ojotas, el calor azotaba las calles, nos encontramos sin querer, por alguna de esas ideas de los dioses, nos sentamos en un café entre sonrisas. Nos pusimos al corriente bastante rápido y el resto fue hablar de nuestros proyectos, yo tenía un muñeco que no había podido terminar a pesar de haber tenido tiempo y no pudimos encontrar la razón alguna para tal descuido, él pensaba irse de viaje, sin fijar fecha de regreso. Creo que no vimos casi a otros amigos esos días, fue como un pequeño contrato de exclusividad. Pero algo no cerraba, debo aclarar. Él, aunque cercano, era distante, podía verlo en sus ojos, en sus movimientos, llegó un punto en el que era tan evidente para mi que ya no sabía qué decirle, me sentí sola en su compañía y recordé aquellos versos: "Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo"*. Desde el principio me pareció raro que no nos abrazáramos ese día que nos vimos después de tanto tiempo y ningún otro día de los que siguieron, era nuestro ritual digamos. Un mes esperando el abrazo que nunca llegó, él nunca llegó, y así como nunca llegó, nunca se fue.
*Frase de Robin Williams
Mateo De Luca
para F. F.
12 de octubre de 2013 a las 12:08
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