AL RENCOR No vengas, te conjuro, con tus piedras; con tu vetusto horror con tu consejo; con tu escudo brillante con tu espejo; con tu verdor insólito de hiedras. En aquel árbol la torcaza es mía; no cubras con tus gritos su canción; me conmueve, me llega al corazón, repudia el mármol de tu mano fría. Te reconozco siempre. No, no vengas. Prometí no mirar tu aviesa cara cada vez que lloré sola en tu avara desolación. Y si de mí te vengas, que épica sea al menos tu venganza y no cobarde, oscura, impenitente, agazapada en cada sombra ausente, fingiendo que jamás hiere tu lanza. Entre rosas, jazmines que envenenas, ¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida? Haz brotar sangre al menos de mi herida, que estoy cansada de morir apenas. EL SUEÑO RECURRENTE Llego como llegué, solitaria, asustada, a la puerta de calle de madera encerada. Abro la puerta y entro, silenciosa, entre alfombras. Los muros y los muebles me asustan con sus sombras. Subo los escalones de mármol amarillo, con reflejos rosados. Penetro en un pasillo. No hay nadie, pero hay alguien escondido en las puertas. Las persianas oscuras están todas abiertas. Los cielos rasos altos en el día parecen un cielo con estrellas apagadas que crecen. El recuerdo conserva una antigua retórica, se eleva como un árbol o una columna dórica, habitualmente duerme dentro de nuestros sueños y somos en secreto sus exclusivos dueños. ENVEJECER Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día; es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva que en lugar de disminuir los detalles los agranda. Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida. Envejecer transforma a una víctima en victimario. Siempre pensé que las edades son todas crueles, y que se compensan o tendrían que compensarse las unas con las otras. ¿De qué me sirvió pensar de este modo? Espero una revelación. ¿Por qué será que un árbol embellece envejeciendo? Y un hombre espera redimirse sólo con los despojos de la juventud. Nunca pensé que envejecer fuera el más arduo de los ejercicios, una suerte de acrobacia que es un peligro para el corazón. Todo disfraz repugna al que lo lleva. La vejez es un disfraz con aditamentos inútiles. Si los viejos parecen disfrazados, los niños también. Esas edades carecen de naturalidad. Nadie acepta ser viejo porque nadie sabe serlo, como un árbol o como una piedra preciosa. Soñaba con ser vieja para tener tiempo para muchas cosas. No quería ser joven, porque perdía el tiempo en amar solamente. Ahora pierdo más tiempo que nunca en amar, porque todo lo que hago lo hago doblemente. El tiempo transcurrido nos arrincona; nos parece que lo que quedó atrás tiene más realidad para reducir el presente a un interesante precipicio. LAS CARAS Las caras de los hombres que en mi vida he encontrado me persiguen y viven adentro de mi espíritu. Las caras de los hombres que he encontrado en mi vida me miran y me abruman. Podría dibujarlas pero nunca me atrevo. Algunas tienen cuerpos y llevan en las manos anillos y collares, flores de terciopelo, algunas son mansiones, son jardines, son ríos, algunas son un viaje, una playa, un desierto. Algunas son de mármol, algunas son fenicias, algunas son romanas, griegas y perniciosas con los rasgos borrados. Algunas tienen penas, muchas penas algunas, y largas cabelleras que lloran en el viento. Algunas son horribles, casi siempre me advierten que un peligro me acecha. Algunas tienen horas marcadas en los ojos y son como clepsidras, me despiertan de noche. Algunas me quisieron y movieron los labios para decir mi nombre. Algunas no entendieron nunca lo que les dije ni supieron por qué las miré largamente. Algunas son anónimas llevan frutas y fuentes, manos de terracota, como las estaciones. Algunas se arrodillan, buscan algo en la tierra. Algunas como pájaros siempre estiran el cuello. Algunas se inclinaron y escribieron sus nombres sobre mi corazón sin que yo lo advirtiera. Algunas fueron mías, algunas se alejaron y perdieron su sexo, su virtud y su candor; fueron como la imagen del infierno en el mundo que tratamos, en vano, de olvidar. Algunas fueron deidades que no olvidaré nunca. LAS HUELLAS A orillas de las aguas recogidas en la luz regular del suelo unidas como si juntas siempre caminaran, solas, parecería que se amaran, en la sal de la espuma con estrellas, sobre la arena bajo el sol las huellas de nuestros pies desnudos tan lejanos, y mudos. Dejando una promesa dibujada nuestra voz entretanto ensimismada se divide en el aire y atraviesa la azul crueldad de la naturaleza mientras solos cruzamos la playa y nos hablamos. LOS DELFINES Los delfines no juegan en las olas como la gente cree. Los delfines se duermen bajando hasta el fondo del mar. ¿Qué buscan? No sé. Cuando tocan el fin del agua despiertan bruscamente y vuelen a subir porque el mar es muy profundo y cuando suben ¿qué buscan? No sé. Y ven el cielo y les vuelve a dar sueño y vuelven a bajar dormidos, y vuelven a tocar el fondo del mar y se despiertan y vuelen a subir. Así son nuestros sueños. QUIERO MORIR SI DE MI VIDA NO HALLO... Quiero morir si de mi vida no hallo la meta del misterio que me guía, quiero morir, volverme ciega y fría como la planta que fulmina el rayo. Si lo que ansío decir es lo que callo, y si he de aborrecer lo que quería sin asco y sin vergüenza hasta este día, si todo lo que intento es mero ensayo, será porque he vivido de mentiras. Por no morir quiero morir. El viento que suena entre los muros con sus liras o el hibisco bermejo, o el fragmento de la luna, siempre algo, hasta mi queja, me deslumbra y me deja más perpleja. SI LA VERDAD SE VUELVE UNA MENTIRA Si la verdad se vuelve una mentira, si se vuelve dolor la dicha aviesa, si se vuelve alegría la tristeza con sus falsas promesas cuando expira, si la virtud a la cual en vano aspira mi vida frustra la habitual promesa, si el corazón de odio o de amor me pesa y al helarse cual mármol, aún suspira. Si no pude enmendarme al recibir la ingratitud de los que más he amado ni pude ensombrecerme al eximir de mi cariño a los que me han colmado, será porque los dioses me han herido del inocente horror de haber nacido. SI SOY EN VANO Si soy en vano ahora lo que fui, como la blanda y persistente arena donde se borra el paso que la ordena, no he sufrido bastante, amor, por ti. Ah, si me hubieras dado sólo pena y no la infiel intrépida alegría tu crueldad no me lastimaría, no podría apresarme tu cadena. Quiero amarte y no amarte como te amo; ser tan impersonal como las rosas; como el árbol con ramas luminosas no exigir nunca dichas que hoy reclamo; alejarme, perderme, abandonarte, con mi infidelidad recuperarte. SONETO DEL AMOR DESESPERADO Mátame, espléndido y sombrío amor, si ves perderse en mi alma la esperanza; si el grito de dolor en mí se cansa como muere en mis manos esta flor. En el abismo de mi corazón hallaste espacio digno de tu anhelo, en vano me alejaste de tu cielo dejando en llamas mi desolación. Contempla la miseria, la riqueza de quien conoce toda tu alegría. Contempla mi narcótica tristeza. ¡Oh tú, que me entregaste la armonía! Desesperando creo en tu promesa. Amor, contémplame, en tus brazos, presa. ÚNICA SABIDURÍA Lo único que sabemos es lo que nos sorprende: que todo pasa, como si no hubiera pasado. Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1903. Desde pequeña estudió pintura y mostró inclinación por la poesía, gracias a la marcada tradición cultural de su familia y a la trayectoria de su hermana Victoria Ocampo quien la vinculó al mundo literario. Por conducto de Jorge Luis Borges con quien la unió una gran amistad, conoció a su marido, el escritor Adolfo Bioy Casares. A su primera publicación poética, «Enumeración de la patria» en 1942, le siguieron «Espacios métricos» en 1945, «Poemas de amor desesperado» en 1949 y «Los nombres» en1953. Incursionó con mucho éxito en el cuento, la novela y la literatura fantástica, regresando a la poesía en 1962 con «Lo amargo por dulce» y en 1972 con «Amarillo celeste». Luego publicó «Árboles de Buenos Aires» en 1979 y su antología, «Las reglas del secreto» en 1991. Obtuvo numerosos premios nacionales entre los que se destacan el Gran Premio Nacional de Literatura en dos ocasiones, el Premio Nacional de Poesía, la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y varios galardones municipales. Murió en Buenos Aires en 1994. En toda la obra de Silvina Ocampo, se atestigua y se proclama un peculiar deseo de desmentir la mera realidad visible -circundante, falsaria y unilineal la mayoría de las veces-, no por el mismo afán de contradecirla o negarla, sino para vindicar la múltiple creación de universos. Para Silvina Ocampo, la escritura (no el texto) convoca un entrecruzamiento de apariencias situadas, instigadas y sustraídas en el océano del crimen: no hallamos jamás un punto inmóvil que condescienda a las crasas connotaciones de la realidad. La escritura es una representación planetaria, nunca un reflejo. La escritura es un espacio dis-continuo del enigma. Textos para descargar: El Mal (Pdf) Cuentos Completos 1 Cuentos Completos 2 Fuentes: http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/silvina-ocampo.html http://amediavoz.com/ocampo.htm http://www.bibliotheka.org/?/buscar/Ocampo%20Silvina http://www.elorodelostigres.com.ar/notas/19.html Mis Post
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