InicioArteAún estas en mis sueños. (cuento-coincidir-Marisol)
Aún estas en mis sueños. (cuento-coincidir-Marisol)

¿En que momento dejamos de creer en los sueños? Le pregunté a alguien ¿quién esta en tus sueños? La que he esperado toda mi vida, la que aún espero. “¿y si no llegara”?. Pensé. Si tardan los sueños en llegar ¿significa que debemos dejar de soñar? Creo que no. Los sueños no tienen fecha de caducidad, ni principio, ni fin. Están ahí. Para ser tomados, para ser arrebatados, alcanzados…nunca olvidados. No dejes tus sueños, no importa cuanto te tardes en alcanzarlos o si las fuerzas te faltan para arrebatarlos. Detente un momento, respira hondo, toma nuevas fuerzas y solo continúa. ¡Si keres, te acompaño!
Como siempre, gente…gracias por coincidir. En caminos, sueños locos y mundos inalcanzables que nos invitan cada noche ha ser visitados. Marisol A.







amor

Iba entre el gentío, nada parecía ser diferente ese día.
Comenzó como todos, se levantó fue hasta el baño, se miró en el espejo. Dejó escapar un hondo suspiro, cuando se vio en él. Es que pensar en la rutina de todos los días la deprimía. Sabía exactamente lo que le ocurriría durante las veinticuatro horas que duraba el día.
Eso no la entusiasmaba – ni modo- dijo y comenzó.
Abrió la canilla para que comenzara a salir agua caliente, se cepillo los dientes, fue hasta la cocina puso la cafetera y regresó al baño.
Unos minutos después nuevamente frente al espejo. Ahora había que secarlo. ¡Que importaba! Podía peinarse perfectamente sin mirarse.
¿Qué ropa usar? Era fácil, algo que más o menos convine. De todos modos en la calle, no hay quien mira a quien. Cada uno va apurado, inmerso en sus propios mundos. Ella tampoco veía a los demás. Se sirvió su café, lo tomó de pie; pensaba en si se olvidaba de algo. ¡Ah si! tenía una boleta que pagar. ¿El dinero? Miró su bolso. ¡Si ya lo tenía! Mas tarde llamaría a Gabriela. (Siempre es bueno contar con una amiga). Esto de vivir sola tenía sus ventajas, para empezar nadie le decía que debía o no hacer o a que hora llegar o que cosas podía tener y cuales no. Si dejaba algo en un lugar, luego seguían en el mismo sitio. (Claro que nunca recordaba donde las dejaba)
Por alguna razón su mano derecha fue hasta su pecho. Sintió que su corazón latió más fuerte por un segundo.
Por las noches su cama era muy fría, muy grande. Creyó que ya era hora de encontrar con quien compartirla. Bueno…compartirla no era el problema. El encontrar quien quisiera compartir su vida, sus sueños. ¡Ese sí lo era!
Sacudió su cabeza. No había tiempo para eso ahora.
Miró su reloj estaba con la hora Jusa. Dejó la taza para lavar después, cerro el gas, apagó las luces, tomó su bolso un saco por si refrescaba mas tarde y salió. -¡Sueños! Dijo en voz alta mientras cerraba la puerta con llave.
El gentío no la miraba, ella tampoco lo hacía. ¿Cuándo había dejado de creer en los sueños?
Ya lo recordaba, desde la última vez que le rompieron el corazón. Bueno eso no es excusa. ¿A quién no le habían roto el corazón?. Su amiga Gabriela le decía que pedía demasiado. Se detuvo cuando llegó a la esquina, esperó que el semáforo le diera paso. Nuevamente el golpe en su corazón. ¿Qué será? Cruzó. ¿Esperar demasiado? No. No creía que fuera así. Solo deseaba a alguien, que le hiciera sentir mariposas en el estomago, que hiciera que le faltara el aire cuando le hablara, que la colmara de ternura. En fin que la amara y a quien ella pudiera amar con igual libertad. Pero sobre todo que la ayudara a recuperar sus sueños. Se sonrojó. Sintió que alguien la miraba. Busco a su alrededor. No. Nadie lo hacia. Algo la detuvo, levantó su mirada, permaneció inmóvil unos minutos. El golpe en su corazón nuevamente y sus ojos que no podían dejar de ver el enorme cartel que estaba frente a ella. “AUN ESTAS EN MIS SUEÑOS”. Nuevamente la sonrisa en su rostro. Le pareció una coincidencia, muy particular. Así que se acercó para verlo de mas cerca, no le creía del todo a sus ojos. Y menos cuando leyó en letras muy pequeñas y escrito a mano. “MI CAMA ESTA FRÍA, ESPACIOSA Y TE ESPERA”. De verdad no lograba terminar de aceptar lo que leía. Giro su cabeza en ambas direcciones su mirada parecía a la de un chico antes de hacer alguna travesura. Sacó una birome del bolso y escribió.
“YO TAMBIÉN TE ESPERO, SAL DE MIS SUEÑOS; VEN A MI REALIDAD”. Se sonrió. Hacer eso fue como aliviar de un gran peso a su corazón. Se dio la vuelta y continuó su camino.
El día transcurrió normalmente. Regresaba a pie, decidió pasar nuevamente por el cartel que le llamara la atención en la mañana.
“ME GUSTA ESTAR EN TUS SUEÑOS, VOS ESTAS EN LOS MIOS”
Se sonrió mientras leía, trató de ver si la letra era la misma. Que en la nota que leyera en la mañana. Para su sorpresa, sí lo era.
El golpe nuevamente en su corazón, sintió un escalofrío, en todo su cuerpo estaba segura que alguien la observaba. Nuevamente buscó. Pero no encontró nada.
“NO ME IMPORTA LA REALIDAD; SOLO VOS”
-¡Eso es dañar propiedad privada!
Ahora el escalofrío la paralizó, no sabía que hacer. Tenía aún la lapicera en la mano. ¿Qué haría? ¿Lo amenazaría con ella, gritaría o saldría corriendo? ¿Qué debía hacer primero?
Pudo ver que paraba un taxi. No lo pensó corrió hacia él se subió y sin respirar dio una dirección.
Cuando despertó esa mañana todo parecía igual. No había dormido en su cama. ¿Por qué?
-¡Buen día princesa!
¿Y esa voz?
Su primer instinto fue retroceder.
Luego lo vio.
- Ves- decía la voz masculina- es de día y aún estoy aquí.
Lo miró. Se sonrojó. Ya recordaba.
Habían estado charlando toda la noche. Mientras lo escuchaba, miraba sus ojos. No lograba entender lo que decía. Comprendía ahora que ningún día sería igual.
Él ponía su calida mano sobre la mejilla de ella. Sintió el golpe en su corazón nuevamente. Comprendió entonces que éste le advertía que sus sueños se harían realidad.
- sabes.- le decía él mientras continuaba acariciando su rostro- Ayer cuando desperté creí que sería un día como todos. Hasta que vi ese cartel. Y no pude aguantar las ganas de escribir lo que leíste. Mientras lo hacia, mi corazón dio un salto, como si algo fuera a pasar.
- Aún estas en mis sueños- le dijo ella, mientras le sonreía.
- No. Ya no. Ahora estoy en tu corazón, soy tu realidad y vos la mía.

Algo la despertó- ¡“maldita sea”!- pensó, el despertador nuevamente, miró a su alrededor. Nadie como siempre.
Su rutina comenzaba nuevamente, el baño, el café.
Iba a ponerse una ropa que simplemente combinara. Su corazón la golpeo; sonrió. Busco un vestido que la hiciera sentir bien, se miró en el espejo comenzó a maquillarse, cambió su peinado.

Algo le decía que ese día no sería como todos. Que hoy se juntarían sus sueños con su realidad. Estaba feliz. Hoy sería un día especial. No tomó café, no quería perder tiempo.
Cerró la puerta con llave y se marchó.
Aún estaba pensando en su sueño.

marisol
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