Hola a todos, mi historia comienza en el año
2002 en una ciudad no muy lejana de Buenos
Aires, cuando solo tenía 17 años, estaba en
secundaria cuando conocí al grupo que hoy
en día son mis mejores amigos, a la salida de
clase nos reunimos en la plaza que quedaba
frente a la escuela, nos sentábamos en un
tanque de agua que se situaba en el centro
de la plaza, pasábamos horas allí hasta que
anocheciera y entre charlas y risas, Matías
(uno del grupo) dijo.
- Tengo una idea, el sábado podríamos ir a mi
casa, mis padres no van a estar y comemos
un par de pizzas y vemos unas películas? a
todos nos gustó la idea, estuvimos toda la
semana hablando del tema, lo que no
sabíamos era que esa noche nos pasaría algo
que nos marcaría de por vida. El sábado por la
mañana Karem, María y yo nos encargamos
de hacer las compras. Dicho sábado, a las
cinco de la tarde me bañé tranquilamente y
cuando salí del baño, un susurro me dijo
noooo vayas!! me asusté al principio pero
pensé que todo era fruto de mi imaginación.
Cuando salí de casa, dos perros aparecieron
enfrente de mí, uno era totalmente blanco y el
otro era completamente negro, comenzaron a
pelear, me asusté y me alejé de ellos y
continué caminando, me extrañó no oir los
ladridos y gruñidos de los perros, pues me
giré y no estaban, habían desaparecido, me
pareció raro y continué mi camino, me
encontré con Karem y nos dirigimos juntas a
la casa de Matías y le conté lo que me había
pasado, se río y me dijo:.
Estas loca
No hablamos más del tema, llegamos a la casa,
María ya estaba con Mati, solo faltamos
nosotras dos, Karem, María y yo nos fuimos a
la cocina a preparar las pizzas mientras los
chicos arreglaban el lugar donde estaríamos,
terminamos de preparar todo y nos fuimos la
living donde comeríamos, entre charla, risas y
chistes anocheció, aburridos, nos pusimos a
ver las películas, Matías a toda costa nos
quería asustar, de repente se cortó la luz y se
nos acabó el cine, como no sabíamos qué
hacer Matías propuso jugar a la ouija. Matías
se encargó de encender las velas y buscar la
tabla, todo lo tomamos como si fuera una
broma, yo estaba asustada, no estaba tan de
acuerdo con hacerlo, nos pusimos todos
alrededor de la mesa, colocamos cada uno un
dedo sobre el objeto indicador, todos se
reían, yo no participaba porque no quería
jugar, Matías me dijo:.
- Saquen todos la manos sobre ella, déjenme a
mi.
Puso su dedo sobre ella y preguntó ¿hay
alguien ahí? y nada pasó, la tercera vez que
pregunto, él dijo.
- Ves, no pasa nada, es todo mentira y el
objeto indicador hizo un movimiento hacia él,
nos quedamos mudos, el silencio era
aterrador, todos colocaron el dedo sobre el
objeto y comenzaron a preguntarle su
nombre, y comenzó a señalar letras que
formaban un nombre que era Buelcebus, si
eres realmente tú, demuéstranos que es así,
todos se reían, yo estaba muerta de miedo y
les decía.
- Basta, con esas cosas no se juega.
Todos comenzaron a pedirle cosas, Karem le
dijo..
Que si era real, que cuando regresara a su
casa, que las luces de su casa estuvieran
todas encendidas
Matías dijo:
-
Si eres real, quiero que me toques este
hombro.
María le dijo:
- Si eres real quiero que me marques la cara
con rojo.
De repente, la luz volvió y el vaso comenzó a
dar vueltas y de repente se paró, Matías
guardó todo, limpiamos y cada uno se fue a
su casa.
El lunes nos vimos en la escuela, y
comenzamos a hablar del tema, ese día no
entramos a las clases y nos fuimos a la plaza,
nos sentamos como siempre en el tanque,
Karem con temor nos dijo..
- No sé que vais a pensar de mi pero no
saben lo que pasó el sábado cuando salí de la
casa de Mati, cuando llegué a casa, las luces
comenzaron a encenderse una a una, me
asusté y me fui corriendo hacia la casa de mis
vecinos, les dije lo que pasó y llamaron a la
policía porque pensaban que había entrado
alguien, cuando llegó la policía entraron en
casa recorrieron toda la casa de arriba abajo
y no había nadie, esa noche dormí en casa de
mi vecinos. Nos quedamos todos helados,
Matías dijo:
- En serio, a mí también me pasó algo.
Nervioso, comenzó a contar lo que había
pasado..
Estaba en casa cerrando las ventanas y estaba
muy asustado porque sentía una presencia
en casa, cuando me dirigí al cuarto
caminando por el pasillo, de repente la luz
comenzó a encenderse y apagarse, pensé que
se estaba por quemar el foco de la luz y de
repente sentí un frío que me recorría por
todo el cuerpo, alguien o algo me cogió del
hombro, me quedé inmóvil, sin respiración y
de un momento a otro la sensación del
hombro desapareció y las luces dejaron de
palpitar, me asusté, corrí hasta la recámara de
mis padres, encendí la luz y me quedé
sentado sobre la cama hasta que mis padres
regresaron, automáticamente le preguntamos
a María si le había pasado algo temblando
como una hoja nos contó. .
Cuando regresé a casa me fui a acostar en la
cama ya que era tarde, cuando estaba medio
dormida las mantas de la cama comenzaron a
deslizarse hacia un costado cayendo al suelo,
traté de moverme y no podía hacerlo, estaba
inmóvil, intenté gritar, no podía, quería llamar
a mis padres y nada, de repente sentí algo en
mi cara, estaba totalmente aterrada, intentaba
gritar y no podía, quería moverme y no podía,
hasta que pude gritar y corrí hacia la
habitación de mis padres, mi madre se asustó
y encendió la luz y al verme tenía toda la cara
pintada con un marcador rojo, me volví hacia
el espejo y me vi la cara y en ella había
números y eran 666, 666, 666 mi madre me
preguntó que había pasado y no le pude
contestar.
Desde ese día ninguno de nosotros fue el
mismo, y prometimos que nunca más
volveríamos a jugar a la ouija..