Esto se trata de no una simple narración de un hecho ficticio, sino más bien de un hecho que realmente sucedió en la imaginación de alguien, eso pasaba a penas hace 40 años en las afueras de Buenos Aires (campos de Santa Fé, en el límite de Córdoba).
La historia que voy a contarte ahora no se trata más que de un cuento escrito por mí que es apto para mayores de 13 años, la lectura de una persona no apta no cabe bajo ninguna responsabilidad de Sercaro ni de Taringa. Todo usuario menor a esa edad es responsable de sus acciones, ya sean ellos o sus padres los responsables. Yo no le compre la computadora y los deje solos sentados delante de ella.
Había una vez un matrimonio esperanzado, ya que vendría en camino su primogénito, un varón, al que tanto han ansiado durante años, la pareja, ya a punto de darse por vencidos decidieron intentar una vez más y en dicho intento logran concebir un embrión, al pasar las semanas y los meses, han descubierto que su bebé sería un varón, al que llamarían Arthur, esto alegró mucho a la pareja, ya que era su última esperanza para ser una familia normal,real y sanguínea, ya no serían solo ella y él, sino también un hijo, una bendición.
Una tarde de primavera ellos deciden salir a pasear con su automóvil, para recorrer nuevas ciudades, conocer nuevos lugares, y él llevaba una sorpresa en su manga, las tortas de frutillas que tanto le gustaban a Mariana (su esposa), ella al ver las tortas queda anonadada, no pensó jamás que Jack se acordaría de ese precioso detalle y comienza el diálogo:
Jack: Amor mío, estas pequeñas tortas no son más que una simple demostración, un pequeño detalle, para recordarte la alegría que siento de que estés al lado mío.
Mariana: No lo tomaré como un simple detalle de amor, sino como el más divino de los gestos que pudiste haberme dado hoy, y no porque sean tortas, sino porque haz pensado en mí, porque son los pequeños detalles los que te hacen grande como persona (se miran).
Recordemos que estaban en el auto, al mirar Jack a Mariana, pierde el control del volante, minutos más tarde se despiertan con una ambulancia a su lado, intentandolos subir a una camilla, lo cierto es que el auto chocó del lado izquierdo, es decir, del lado del acompañante, por ende, la única herida fue ella, más tarde se dieron cuenta que en verdad ninguno había sufrido herida superficial alguna, pero que el embarazo no se sabía si podría seguir en camino.
Las horas pasaban, mientras los médicos realizaban sus estudios, Mariana lloraba, sollozaba, caminaba de un lado al otro, nada la tranquilizaba, corría riesgos la vida de su hijo, a quien recordamos que llamarían Arthur, luego de 35 minutos de espera, que cabe destacar que para Mariana y Jack fueron horas, tal vez días, el tiempo no parecía pasar para ellos, sale el doctor y anuncia la peor de las noticias que un padre puede recibir, el embarazo debe ser interrumpido con intervención quirúrgica.
Luego de tres semanas de haberse interrumpido el embarazo, Mariana y Jack no quieren saber nada con cosas ni personas que les traigan recuerdos de aquél embarazo, deciden mudarse, dejan su casa con cuna, conche de bebé, la habitación, todo lo que esperaban darle a aquél niño que nunca llegó a sus vidas; deciden cambiarse de ciudad, ir a un lugar donde nadie los conozca, donde nadie les hable de lo sucedido, donde ya nadie les pregunte como están por dicho hecho.
Un año después de aquella intervención ambos empiezan a ver cosas extrañas, movimientos de objetos sin que el viento o algún ser visible los moviese, ellos pensaban que solo sería el estrés, el miedo, el dolor, la angustia... Así es que solamente deciden irse a dormir juntos, abrazados, con la luz apagada, pero notan que los ruidos no cesan, y así fue durante seis meses más, ellos sabían que su cónyuge no estaba loco porque ambos veían y escuchaban las mismas cosas, varias veces al ir al baño y mirar al espejo pudieron notar una sombra tras ellos, pero prefirieron ignorarla.
Al pasar el tiempo (siete meses desde su estadía en su nueva casa), ellos deciden ir a un nuevo lugar, pensando que su casa estaba construida sobre un cementerio o sobre cuerpos ocultos, así que esta vez toman la decisión de irse a un lugar más tranquilo, se compran un campo, esta vez han vivido bien durante tres meses más, hasta que una noche reaparecen las visiones, las audiciones, los sudores fríos por sus nucas, nunca habían sentido algo así...
Ya han pasado dos años desde la pérdida de aquél ser al que tanto amaban sin si quiera conocerlo, esta vez ambos se sientan frente a un ventanal a llorar, a mirar un Junco (árbol) como se doblaba con el viento y volvía a levantarse, así es que al terminar aquél hermoso ocaso de primavera deciden que Mariana debía ir a cocinar, mientras que Jack iba a leer el diario, al entrar a su cocina, Mariana vio flotando tres huevos de gallina como haciendo acrobacia, es decir, malabares, movimientos extraños, flotando en la nada misma... Grita de espanto, pero para cuando llegó Jack, ya no pasaba más nada y le dijo "tranquilízate amor, lo que pasa es que estamos nerviosos, esta vez, cuando suceda de nuevo, solo cierra los ojos y respira profundo, tras realizar esto, vuelvelos a abrir", volvió a suceder, Mariana hizo lo que su esposo le recomendó, pero esta vez, al abrir los ojos, en lugar de haber tres huevos flotando, eran cuatro, ella sale espantada de la cocina corriendo hacía la profunda oscuridad del campo, su marido no sabe que hacer, sale a perseguirla para calmarla, al buscarla durante 30 minutos se echa a llorar al piso, cuando levanta su cabeza puede ver en la copa de un árbol a su esposa muerta, vuelve a mirar al piso y ve a un niño de 2 años con una guadaña (arma que se le atribuye a la parca) y el nene dice "esta vez no seré yo el olvidado, me dejaron, se cambiaron de ciudad, no supe nada de ustedes, tuve que buscarlos" y lo decapita...
Luego de esto, aún hoy, cuando uno pasa cerca de esa zona puede ver el reflejo de esa familia en una laguna si es Luna llena...
(escrito por Ser Caro -Sergio y Caro-)
La historia que voy a contarte ahora no se trata más que de un cuento escrito por mí que es apto para mayores de 13 años, la lectura de una persona no apta no cabe bajo ninguna responsabilidad de Sercaro ni de Taringa. Todo usuario menor a esa edad es responsable de sus acciones, ya sean ellos o sus padres los responsables. Yo no le compre la computadora y los deje solos sentados delante de ella.
Había una vez un matrimonio esperanzado, ya que vendría en camino su primogénito, un varón, al que tanto han ansiado durante años, la pareja, ya a punto de darse por vencidos decidieron intentar una vez más y en dicho intento logran concebir un embrión, al pasar las semanas y los meses, han descubierto que su bebé sería un varón, al que llamarían Arthur, esto alegró mucho a la pareja, ya que era su última esperanza para ser una familia normal,real y sanguínea, ya no serían solo ella y él, sino también un hijo, una bendición.
Una tarde de primavera ellos deciden salir a pasear con su automóvil, para recorrer nuevas ciudades, conocer nuevos lugares, y él llevaba una sorpresa en su manga, las tortas de frutillas que tanto le gustaban a Mariana (su esposa), ella al ver las tortas queda anonadada, no pensó jamás que Jack se acordaría de ese precioso detalle y comienza el diálogo:
Jack: Amor mío, estas pequeñas tortas no son más que una simple demostración, un pequeño detalle, para recordarte la alegría que siento de que estés al lado mío.
Mariana: No lo tomaré como un simple detalle de amor, sino como el más divino de los gestos que pudiste haberme dado hoy, y no porque sean tortas, sino porque haz pensado en mí, porque son los pequeños detalles los que te hacen grande como persona (se miran).
Recordemos que estaban en el auto, al mirar Jack a Mariana, pierde el control del volante, minutos más tarde se despiertan con una ambulancia a su lado, intentandolos subir a una camilla, lo cierto es que el auto chocó del lado izquierdo, es decir, del lado del acompañante, por ende, la única herida fue ella, más tarde se dieron cuenta que en verdad ninguno había sufrido herida superficial alguna, pero que el embarazo no se sabía si podría seguir en camino.
Las horas pasaban, mientras los médicos realizaban sus estudios, Mariana lloraba, sollozaba, caminaba de un lado al otro, nada la tranquilizaba, corría riesgos la vida de su hijo, a quien recordamos que llamarían Arthur, luego de 35 minutos de espera, que cabe destacar que para Mariana y Jack fueron horas, tal vez días, el tiempo no parecía pasar para ellos, sale el doctor y anuncia la peor de las noticias que un padre puede recibir, el embarazo debe ser interrumpido con intervención quirúrgica.
Luego de tres semanas de haberse interrumpido el embarazo, Mariana y Jack no quieren saber nada con cosas ni personas que les traigan recuerdos de aquél embarazo, deciden mudarse, dejan su casa con cuna, conche de bebé, la habitación, todo lo que esperaban darle a aquél niño que nunca llegó a sus vidas; deciden cambiarse de ciudad, ir a un lugar donde nadie los conozca, donde nadie les hable de lo sucedido, donde ya nadie les pregunte como están por dicho hecho.
Un año después de aquella intervención ambos empiezan a ver cosas extrañas, movimientos de objetos sin que el viento o algún ser visible los moviese, ellos pensaban que solo sería el estrés, el miedo, el dolor, la angustia... Así es que solamente deciden irse a dormir juntos, abrazados, con la luz apagada, pero notan que los ruidos no cesan, y así fue durante seis meses más, ellos sabían que su cónyuge no estaba loco porque ambos veían y escuchaban las mismas cosas, varias veces al ir al baño y mirar al espejo pudieron notar una sombra tras ellos, pero prefirieron ignorarla.
Al pasar el tiempo (siete meses desde su estadía en su nueva casa), ellos deciden ir a un nuevo lugar, pensando que su casa estaba construida sobre un cementerio o sobre cuerpos ocultos, así que esta vez toman la decisión de irse a un lugar más tranquilo, se compran un campo, esta vez han vivido bien durante tres meses más, hasta que una noche reaparecen las visiones, las audiciones, los sudores fríos por sus nucas, nunca habían sentido algo así...
Ya han pasado dos años desde la pérdida de aquél ser al que tanto amaban sin si quiera conocerlo, esta vez ambos se sientan frente a un ventanal a llorar, a mirar un Junco (árbol) como se doblaba con el viento y volvía a levantarse, así es que al terminar aquél hermoso ocaso de primavera deciden que Mariana debía ir a cocinar, mientras que Jack iba a leer el diario, al entrar a su cocina, Mariana vio flotando tres huevos de gallina como haciendo acrobacia, es decir, malabares, movimientos extraños, flotando en la nada misma... Grita de espanto, pero para cuando llegó Jack, ya no pasaba más nada y le dijo "tranquilízate amor, lo que pasa es que estamos nerviosos, esta vez, cuando suceda de nuevo, solo cierra los ojos y respira profundo, tras realizar esto, vuelvelos a abrir", volvió a suceder, Mariana hizo lo que su esposo le recomendó, pero esta vez, al abrir los ojos, en lugar de haber tres huevos flotando, eran cuatro, ella sale espantada de la cocina corriendo hacía la profunda oscuridad del campo, su marido no sabe que hacer, sale a perseguirla para calmarla, al buscarla durante 30 minutos se echa a llorar al piso, cuando levanta su cabeza puede ver en la copa de un árbol a su esposa muerta, vuelve a mirar al piso y ve a un niño de 2 años con una guadaña (arma que se le atribuye a la parca) y el nene dice "esta vez no seré yo el olvidado, me dejaron, se cambiaron de ciudad, no supe nada de ustedes, tuve que buscarlos" y lo decapita...
Luego de esto, aún hoy, cuando uno pasa cerca de esa zona puede ver el reflejo de esa familia en una laguna si es Luna llena...
(escrito por Ser Caro -Sergio y Caro-)