Si no has leído la primera parte aquí se las dejo
http://www.taringa.net/posts/arte/16835238/En-las-sombras-1.html
Recuerden visitar mi Blog: http://historiasyucatecas.blogspot.mx/
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Entrada 2
El padre de Dave, Carlos, me dio la noticia. Fue atacado por un licántropo mientras buscaban medicinas en una escuela, dio la vida por sus compañeros, murió valientemente mientras peleaba con cinco bestias a la vez, los otros tuvieron suerte de salir con vida. Fue el momento más triste por el que he pasado en mi vida, las lagrimas no dejaban de salir de mis ojos, aunque, como merodeador sabía que eso iba a pasar tarde o temprano, pero, nada te puede preparar para la muerte de un ser querido, el sentimiento es inexplicable, pensar que no volverás a ver a esa persona en tu vida… esa persona con la cual compartiste momentos únicos, por más que trates de prepararte psicológicamente, por más frío que seas… te afecta mucho, te dan ganas de quitarte la vida para ir con esa persona, sobre todo si es alguien tan cercano como un padre, la única razón por la cual quité esa idea de mi cabeza fue por mi madre.
El padre de Dave logro recuperar algunas cosas de mi padre, entre eso su cuchillo de caza; medía treinta centímetros, catorce centímetros del mango y dieciséis del filo, era un cuchillo de doble filo, de plata, era un cuchillo hermoso, cortaba lo que sea con un simple movimiento de muñeca; además de eso igual me dieron el revólver de mi padre, un revólver sencillo, tenía un espacio para seis cartuchos en el barrilete, era de acción doble, contaba con un cañón de quince centímetros de largo, una empuñadura de madera, la madera tenía varios rasguños y marcas, del lado derecho de la empuñadura tenía grabada las iniciales de mi padre “R.A”, el armazón junto con el cañón eran color plata; y por último, el collar que mi madre le regaló, un collar que mi madre hizo a mano con hilo, era un collar sencillo que tenía un dije de piedra tallada que decía “Que Dios te bendiga amor, te amo. Atte. F”.
Mis amigos trataron de consolarme por mucho tiempo, llore hasta desahogarme completamente, yo adoraba a mi padre… después de un tiempo logre calmarme, las lagrimas secaron y la tristeza que estaba en el aire había cesado, aunque, todavía me sentía mal, no por mí, sino por mi madre. Era mí deber contarle lo sucedido, era yo el que tenía que darle el collar de mi padre y consolarla por la perdida, si mi padre era importante para mi… para mi madre era su razón de existir, mi padre salvo a mi madre de una bestia durante la guerra azul, su amor era el más grande que he conocido jamás, sin uno no había otro y ahora que mi padre ya no estaba… yo era la única cosa importante que tenía mi madre, lo único que le impulsaba para seguir sobreviviendo día a día. El camino a la casa pareció durar una eternidad, no me acompañaba nadie, solo estaba yo y la oscuridad que me rodeaba, las únicas luces que se veían provenían de las casas lejanas, por alguna razón en mi casa no había ninguna vela prendida.
Entré a mi casa con cuidado de no hacer mucho ruido y empecé a llamar a mi mamá por su nombre, ella no contesto, en la casa reinaba el silencio, comencé a caminar a su cuarto mientras gritaba su nombre; la casa no era muy grande ya que nos daban un espacio limitado para construir, ya que aunque el espacio abundaba en el refugio teníamos que reducir el tamaño de las casa por si en algún momento lográbamos encontrar más sobrevivientes; me di cuenta que el comedor estaba de cabeza, la mesa tirada por un lado, algunos adornos destruidos, la foto que teníamos de mis padres estaba destrozada en el suelo, esa foto la tomaron en un momento de paz durante la guerra azul.
Yo me asusté mucho al ver esto, pero lo que más me asustó y que hizo que mi cuerpo se erizara completamente, fue una mano enorme en la pared dibujada con sangre, no era la mano de un humano, parecía que el que la hizo arrastró su mano ensangrentada por la pared de madera hasta el cuarto de mis padres.
En ese momento saque el revólver de mi padre, me di cuenta que solo le quedaban tres cartuchos, dejé el collar en el suelo y agarré el cuchillo con la mano izquierda formando una cruz con el revólver y me acerqué lentamente al cuarto, la puerta de este estaba destrozada, tenía marcas de rasguños por todos lados y la marca de sangre seguía hasta ahí, reuní fuerzas y me adentré al cuarto.
La escena fue horrible, el cuarto de mis padres estaba completamente destruido, los muebles tirados, las páginas de los libros habían sido arrancadas, las paredes estaban llenas de sangre y rasguños, pero lo peor fue que en el centro de la habitación se encontraba inerte una figura humada descuartizada, con las tripas afuera y sin brazos, encima de ella se encontraba una bestia alada, se estaba alimentando de mi madre. Al sentir mi presencia, el monstruo volteo la cabeza hacia mí e instantes después se irguió, medía dos metros de altura, tenía unas garras enormes, tan grandes que con un solo tajo podrían partir a una persona en dos, sus brazos y piernas lucían musculosos, tenía una piel negra impregnada por la sangre de mi madre, de su boca con grandes colmillos brotaba sangre y carne y sus terribles ojos eran enormes y rojos, quedé en shock al ver a esta bestia enorme, la criatura gritó, fue un sonido tan agudo que lastimaba los oídos, empezó a moverse hacia mí de forma rápida, yo le apunte con la pistola, le apunte a la cabeza y dispare dos veces, el primer disparo fallo y el segundo se desvió y le dio en la cadera, la bestia gimió del dolor, se detuvo un momento, y volvió a gritar, siguió su andar hacia mí, yo salí corriendo por la puerta y empecé a gritar por ayuda, escuchaba los pasos de la bestia, se encontraba detrás de mí, justo cuando iba a alcanzar la puerta para salir de la casa, ¡sentí un golpe en la espalda que me saco volando destrozando la puerta! , quedé tirado en el suelo al lado de unas rocas, la bestia logró salir de mi casa y venía hacia mí para darme el golpe de gracia, se acercaba rápidamente, el revólver se encontraba tirado en el suelo a un lado de mí, logre agarrarlo, solo le quedaba una bala, la bestia se encontraba a unos cuantos metros de mi, puse la pistola en frente apuntando a la bestia, sabía que si fallaba el tiro iba era mi fin,el miedo que sentía en ese momento fue tal que me vi obligado a cerrar los ojos, mi mano temblaba, tenía que disparar, solo tenía una oportunidad.
Se escucho un disparo y el silencio volvió a reinar en el refugio.