Titulo: Smokom [Cuento y Dibujos propios]
Categoria: Arte
Tags: Smokom, Dragones, Caballeros, Templarios, Capa y Espada, Princesas, Hadas, Caballeria, Dibujos, Escritos, Aventuras, Chris Armand, Cristian Armando
Una vez en cierto un lugar, cuando el mundo era plano y diferente. Cuando el tiempo no se contaba, pues era entonces todo igual. Cuando todo era de cuero, madera y metal, sucedía que se vió a un singular grupo de gentiles y soldados que enfurecidos irrumpían en las habitaciones de una descuidada casa en un antiguo sector de la comarca central.
Las antorchas y fogatas iluminaban las paredes con telones de luces rotas y violentas... y las sombras, qué decir de las sombras... me protegían mimetizando la humanidad entre diminutas penumbras. Temeroso y observador, oculto pude observar en la claridad del fuego la presentación de un millar de páginas deshaciéndose en ceniza. Las palabras eran arrancadas por los soplos del calor anaranjado y las hacía volar y reventar en forma de diminutos chispazos que como sueños se apagaban hasta alcanzar altura.
Eran cientos de libros, mapas y bellas litografías medievales pertenecientes a un Don Quijada incomprendido y soñador; loco y recientemente arrestado, por tener ideas propias y capaces de distorcionar la mentalidad de los niños y la juventud.
Si esas ideas hubieran sido liberadas, lo más seguro es que este mundo en que vivimos sería diferente.
Salí del improvisado refugio de sombras y caminé en dirección a la fogata. Tocando palma a palma las llamaradas. El calor era tan fuerte que el aire hervía; las hebillas de mis correas comenzaron a derretirse mientras mis pieles y telas se hacían ceniza. Alguien gritó: -"¡Eh... Retírese del fuego!"- Miré atrás y lentamente devolví mi vista a hasta observar el centro de las llamas, donde impulsivamente mi mano se introdujo entre los carbones abrazadores y tomé algo que con cuidado retiré y que de un soplo limpié del polvo gris de ceniza. Era un libro impune al calor, de tamaño regular, de páginas amarillentas y que resguardaba una asombrosa historia que a continuación os relataré...
...
Estaban las criaturas del bosque, en su mayoría mamíferos. Los grandes y pequeños, los machos y sus hembras, los que corren, los que escalan, los que saltan y los que se ocultan. Tambien había de otros, emplumados y escamosos, de los que vuelan y en las aguas cercanas, los que nadan.
Todos estaban reunidas alrededor de un gran almendro dorado, muy frondoso y generoso en sus frutos. Y descendió desde las alturas de las copas una bella muchacha, que sin desprenderse de sus finas sedas con transparencias de tul, se arrojó al lago para nadar jugando entre los peces y las burbujas. Y su figura casi transparente se deslizaba con armonía en la corriente del fondo aguamarina. Era Nuss, una princesa solitaria, sensible y de suspiros mágicos. Era de blanca piel, ojos adormecidos, de cabellos dorados, de alma transparente, de sabia sonrisa y de actitud templada. Solía estar acompañada solamente de las criaturas de la tierra donde las pequeñas no le temían y las grandes no la amenzaban.
Era ser de esos especiales, de esos que anuncian las escrituras y son esperados. Al nacer fue trasladada por los Caballeros Blancos a vivir en solitario en este pequeño valle, siendo este un lugar oculto, puro y bendecido por la mano del creador para protegerla del alcance de ambiciosos hechiceros... quienes deseaban poseerla para concretar maleficos conjuros destinados a conseguir sus oscuras ambiciones. Para ello contrataban a peligrosos y brutales delincuentes, o enviaban a astutos soplones a investigar cualquier información que sirva para idear un plan y así poder raptarla.
Se dice que estas personas, las que son como Nuss, tienen protección divina, pero nunca se sabe cuándo, ni las razones por las que a veces son abandonadas para complacer el destino de terceros miserables.
Kroom, conocido como el Caballero de Piedra, por su alma fría y duro corazón por el que circulan rocas coaguladas en vez de sangre, bebió la pósima de sangre en un cáliz gigante preparado por uno de esos brujos de bajos propósitos. Entonces, con tiempo, el bruto de baja astucia era uno de los pocos que había conseguido cruzar las fronteras naturales de este hermoso valle. Venía dispuesto a llevarse a Nuss y para ello no le importaba destruir todo lo que estuviera a su paso. Se disponía a destruir aquel almendro, con su espada de vidrio volcánico reforzado para dejar sin hogar ni opciones de retorno a la bella muchacha.
Los animales se ocultaron en sus madrigueras y el cruel caballero se abalanzó con tal apetito destructivo que solamente él, sobre él mismo, se podía comparar... Y el que de un fuerte golpe, que pudo partir a una montaña en dos, vió como su espada se rompió en cientos de cristales de sal sobre la corteza del amenazado y noble almendro... era también su primer intento lo que se rompía en una frustración que lo enfurecía brutalmente más y más.
La muchacha, atenta al peligro, invocó en silencio al señor Den, uno de los sabios caballeros protectores del mundo de Eter, separado del mundo físico por beber voluntariamente una mágica poción, para así estar más cerca de su amada, una de las semidiosas, hija nacida entre el amor de una divinidad y un ser humano, y cuyos asuntos por vivir y resolver correspondían a una vida ligeramente superior a la de los mortales de este mundo y que cuyos detalles pertenecen a otra historia.
Den, no debía exponerse a la luz solar ya que esta absorbía sus energías, por lo que sólo pudo acudir pasado el atardecer. Y al llegar, descendió por las corrientes profundas hasta llegar al lugar, y con su dedo índice tocó la sien de la bella muchacha oculta y dormida en la profundidad del lago. Ella le transmitió un mensaje de ayuda para entregar al Caballero Blanco más cercano. Y Den viajó como un rayo de luz entre los aires y las sombras de la noche, cruzando bosques y lagos en búsqueda de algún confiable y digno caballero.
El Caballero de Eter, no podía luchar en este mundo, pero si tenía el don de actuar como el supremo mensajero. Y con el transcurso de las horas, llegando el amanecer, encontró a alguien muy oculto entre el follaje... cubierto con una lúgubre túnica de saco atada con un cordel a la altura de la cintura. Se trataba de un Caballero de la Orden de los desaparecidos templarios, mitad guerreros y mitad místicos. Pero la popularidad de estos caballeros estaba llena de actos heroicos, de asombrosas hazañas, y de una vida de osadas investigaciones alquímicas. Fueron convicciones suficientes como para que el Rey de Francia se sintiera incomodo con ellos, se decía que podían superar su poder. Temeroso de perder, ordenó una cruel persecución, manipulando su lealtad y exponiéndolos a la traición, es el que los ha llevado hasta el mismo exterminio. El rey pudo apropiarse de muchas de las investigaciones, pero nunca logró apagar de la opinión de los pueblos la excelencia y la fama de estos caballeros templarios, que hasta nuestros días viven en nuestros libros y en nuestra historia, llenando miles de páginas con sus valerosas aventuras y asombrosos descubrimientos.
Hoy ya no son los mismo, y el nombre de los templarios ha sido usurpado por otros que con ayuda de magia y ambición de poder, esperan entregar el control del mundo a alguna de sus futuras generaciones. Pero para cuando ese momento llegue, se devorarán unos a otros debido a su propia hambre de codicia.
-"Necesito de vuestra ayuda noble caballero"- Dijo Den. Y el hombre del rostro oculto, no conseguía percatarse de quien le dirigía la palabra. Observando cautelosamente alrededor y temiendo haber sido descubierto por alguno de los soldados del Rey... dijo... -"¡Soy pastor, nunca caballero!. Y me perdí buscando a una oveja extraviada, ¡probablemente la ha cogido un león y no la vea más!. ¿Acaso no ves como estoy vestido?.".-
Den encendió su luz y quitó la sotana que cubría el rostro del sorprendido caballero. -"Deja a atrás a tu oveja imaginaria caballero. No soy quien te persigue, soy quien te necesita y quien solicita tu ayuda en nombre de Nuss, mi señora, mi protegida."- Y el señor de la sotana relajó su actitud defensiva y se presentó: -"Soy Khal el templario, fiel a los principios de mi Orden y perseguido por orden del Rey de Francia, el que ha claudicado mis valores poniendo precio por mi cabeza y la de mis hermanos."-
Y Den, en su luz y con su voz explicó los detalles de la nueva misión que reivindicaba a Khal su calidad de noble caballero para salvar también el honor y la memoria de los templarios caídos.
El hombre de la vieja sotana abrió con inmensidad sus ojos, se salió de su escondite y comenzó a correr en dirección de las rutas secretas que conducían hasta el Gran Almendro. Den no pudo acompañarlo en la odisea, y entre unas sombras del camino se resguardó del sol naciente. Era una distancia considerablemente extensa, de bosques en extremo frondosos, de altas rocas que escalar y de fieras bestias que neutralizar... y entre ellas la más terrible...
En su camino apareció un viejo dragón escarlata, una bestia testaruda que deambulaba aquella despoblada región atrás del Valle del Almendro. En estos tiempos nunca se sabe donde se esconde un dragón. Sólo el que haya sobrevivido a uno tiene el privilegio de reportar un avistamiento. Debido a eso era costumbre en las aldeas dejar atados a su suerte a malhechores y delincuentes para saciar el apetito de estas bestias y así mantener a las bestias alejadas. Se supo de algunos ladrones que escaparon y que llegaron contando historias asombrosas -de cualquier modo nadie les creía- pero así, de otros no se encontró el menor rastro en el lugar donde fueron atados por lo que se supone que no tuvieron la suerte de salir contando historias, sin embargo fueron parte de algunas de ellas nunca contadas.
Esta bestia no volaba como las de otras razas podían hacerlo. Se sostenía en cuatro patas y también podía hacerlo en dos. Era muy sigilosa y sus ataques favoritos son los que caen de sorpresa. Tenía el cuello largo y podía mimetizarse entre rocas y árboles logrando equiparar su color.
Esta era una aparición completamente inoportuna. De nadie había tenido piedad y Khal no disponía de tiempo para enfrentarlo, pero con su astucia safó el primer ataque y con agilidad de escualo escurrió entre las gigantes garras, tomó su espada, y con una fuerte estocada logró hundirla bajo una de las patas delanteras, directamente en la planta donde la carne es más blanda entre las durezas. La reacción de la bestia fue tan brusca que Khal no alcanzó a retirar su espada rompiéndose ésta cuando el reptil intentó apartarla con una de sus otras extremidades. Aprovechando la distracción, logró confundirlo pero el feroz lagarto escarlata no descansaría hasta freír a quien esta vez le ha humillado por primera vez en un enfrentamiento.
Y por esta vez dejó escapar a su víctima, jurando venganza con una fuerte llamarada que expulsó por sus narices hasta quemar los aires circundantes dibujando con las llamas la figura de Khal.
El caballero, corría a toda prisa intentando que el dragón le perdiera el rastro, y llegó hasta una colina desde donde pudo divisar la copa del almendro. Lugar desde donde pudo tambien localizar a su amenazante enemigo.
Se acercó y al reconocerlo exclamó: -"¡Se ha acabado tu fiesta Kroom!"- Y el gigante impresionado por el hombrecillo que ha osado dirigirle la palabra, giró lentamente su cabeza... poco a poco abrió grandes y amenazadores ojos, y desgarrando un feroz grito desde el fondo de su garganta, se volteó violentamente levantando con su brazo su brutal arma tipo martillo de piedra, y dando rápidamente un par de pasos, se dispuso a dejarla caer sobre la humanidad de Khal... el que logra esquivarla a menos de un centímetro con un salto coreográfico y coordinado, neutralizando la amenza, cayendo sobre el suelo y se puso a salvo a una razonable distancia estremecido con el temblor. Con su brazo cubrió los restos de piedrecilla y chispas que reventaron con el feroz martillazo encestado en el suelo.
Khal, el templario, le observó en un instante de segundo, tiempo suficiente para comprender que no había oportunidad para el diálogo. Kroom emprende un nuevo ataque sin mediar tregua, aún cuando su ágil adversario se veía desarmado; pero esta vez, Khal soltó el nudo de su cintura y dejó caer la vieja túnica de saco dejando al descubierto una reluciente armadura blanca, que tenía estampado en carmín el símbolo que la extinta Orden le había legado... La insignia de las cruzadas.
-"Conozco a alguien que pagará muy bien por tu pellejo. jejeje."- Susurró toscamente el bárbaro y golpe tras golpe Kroom falló y vagaba con zarpazos de mazo de piedra desde un lugar a otro sin poder tocar ni una vez al señor de la reluciente armadura blanca. Lo peor de todo era que este no se cansaba y a Khal ya poca energía le quedaba.
Nuss, comenzó a ascender lentamente con gracia femenina sobre el almendral, donde logró mantenerse a salvo del bestial agresor. Y con discreción aprovechó la distracción del gigante y se acercó donde en las copas tenía su hogar. Con su mano tocó la corteza y las heridas de los troncos y la corteza comenzaron a cerrarse y los añicos del suelo se levantaron y uno a uno se posesionaron en el lugar que les correspondía... era todo mágico... Nuss tenía el don de arreglar y sanar todo lo que tocaba... solamente una persona muy especial podía tener un talento así. Y con la fragilidad que le caracterizaba, caminó lenta y sigilosamente, y observó la desigual contienda encaramada y escondida entre las copas del gran Almendro. Alcanzó un trozo de la destruida espada de vidrio volcánico reforzado que había quedado atrapado entre rama y rama, y la arrojó cerca, desde donde Khal pudiera alcanzarla y cogerla.
Khal no había descansado de su viaje, y sabía que no podría resistir mucho tiempo esquivando la perseverancia tan brutal de Kroom.
-"Valiente caballero... debe apresurarse y tomar el trozo de espada que cerca os he arrojado"- Sugirió la muchacha, con voz nueva, luego de mucho tiempo estar sin contacto humano. Khal tomó y empuñó la cuchilla, y aprovechando un desacierto más del pesado martillo del gigante, se acercó lo más próximo posible a Kroom y de un tajo le abrió las ropas y pieles que le protegían del frío, cayendo éstas al suelo. Pero ni el filo de aquel trozo de espada extra afilada hizo rasguño en la gruesa piel del gigantón. -"Jajaja, no puedes hacerme daño."- Replicó el monstruoso invasor... y haciendo uso de su astucia una vez más, Khal se propuso incomodarlo diciendo: -"Sólo una bestia como tú no se aflige ni sonroja de ser visto desnudo."- Y el bruto sin soltar su colosal martillo, se detuvo a observarse y con torpeza comprendió que estaba en una desaventajada y vergonzosa situación. Y con la mano que tenía desarmada, levantó del suelo sus pieles e intentó ponerlas en su lugar, pero estas sin remedio volvían a precipitarse en el suelo. Lo intentó una y otra vez, pero sus ropas estaban ya inutilizadas. Soltó su martillo de roca, y de unos torpes trotes se tapaba y se dirigió a recoger la vieja túnica de saco que Khal vestía al llegar. Y rompiéndole varias costuras consiguió cubrir desde su íntima masa corporal hasta la cúspide de su cabeza.
Algo lento y perturbado por la vergüenza, Kroom amenazó nuevamente a Khal... -"¡Ahora me vas a pagar caro!"- Y recogió nuevamente su martillo, lo aferró con ambas manos y comenzó a barrer todo a su paso, y habiendo conseguido dejar sin salida a Khal, Nuss se acercó para protegerle...
- Ahora me tienes Kroom, llévame para que cobres tu recompensa, pero dejadle vivir a él que no tiene culpa, ni es objetivo de tu interés."- Khal estaba ya muy agotado para seguir esquivando golpes. Escuchaba a Nuss mientras intentaba tomar aire. Tampoco tenía ya sus armas y estaba tan asombrado con la belleza de la muchacha que apenas se atrevía a dirigirle la mirada.
Kroom, impacientado por lo complejo que le había resultado la operación, se dirigió por última vez gruñendo el desenlace a sus víctimas: -"¡Ahora aplastaré a los dos y los usaré como pasta para mis botas!".- Levantó su enorme martillo, y las víctimas bajo la sombra del verdugo, se abrazaron y desde allí solamente podía ver la macabra sonrisa bajo la rota túnica que le cubría la cabeza. Cerraron sus ojos y esperaron en oración el desenlace fatal...
Esperaron Nuss y Khal... y en la espera... nada sucedía... abrieron sus ojos, y frente a ellos un viejo dragón escarlata lavaba sus bigotes sensoriales con su larga lengua de dos puntas, y que con la misma actitud gatuna después lavaba sus patas luego de haber cenado.
Nuss, habiendo persibido que el feroz lagarto que los había salvado, sufría de un agudo dolor en una de sus patas delanteras, se acercó sin temor y posó su mano en la herida, el dragón levantó su cabeza y la observó y desde la planta de su pata un trozo de metal incrustado, parecida a la punta de una hoja afilada de la espada de algún templario, comenzó a deslizarse hacia afuera hasta caer y resonar metálicamente sobre el suelo... y luego la gruesa piel escamada se cerró desde su profundidad, rápidamente cicatrizó y la mancha se borró.
Khal mantuvo su distancia ante lo que sus ojos veían, pues sabía que los aromas de la vieja túnica aún estaban impregnados en su armadura, y ahora podía verse enjuiciado por el implacable dragón. Pero el viejo y temible lagarto, quizás afectado por la ceguera, dió media vuelta y se marchó satisfecho.
Al caer la tarde, Den, el Caballero de Eter, llegó apresuradamente, y quedó muy sorprendido al encontrar todo resuelto en medio de aquella devastación. La muchacha estaba sin rasguños, y el templario que valientemente acudió al llamado de ayuda, se veía descansado y tranquilo...
-"¿Acaso has encontrado a tu oveja perdida pastor?".- Ambos sonrieron, y ella les observó sin comprender.
Se le agradeció a Den por su lealtad, aun cuando no tenía el deber de arriesgarse en este mundo. Y subió a reencontrarse con su amada que le esperaba allá en lo alto, más arriba del cielo, más lejos de esta comprensión, pero más cerca de lo que puedes pensar... Al mundo del éter. Y tranquilo se marchó, pues ahora había alguien confiable para proteger del peligroso mañana a la hermosa joven llamada Nuss...
...
Sólo hasta aquí os puedo relatar, las páginas siguientes han caído de viejas y otras se han quemado. Y de trozos de papel que se desprenden me quedan algunas palabras y pequeñas frases rescatables, que hablan de un pequeño paraíso secreto donde existe un gran almendro, de un mitológico valle, de un hada y un caballero que hablan de aventuras con muchas frases de amor que no comprendo, porque no conozco del todo acerca de las actitudes humanas... porque ya olvidé ser humano. O nunca debí simular serlo... un humano no puede entrar a las fogatas y recoger trozos de entre las llamas y los carbones ardientes. Cierto. No tengo nada de humano, aunque quizas al hablar lo parezca... ¿cómo creen que puedo caminar sobre las llamas abrazantes de esta quemazón intencionada sin hacerme una miserable ampolla?...
Bien, el secreto... Nunca le dije esto a nadie... Una vez fui dragón, pero uno de los mejores, de piel escarlata y mimetizable. Un buen día, una princesa mágica sanó mis heridas del invasor en el Valle del Almendro. Y después me salvó de los cazadores dándome el don de mimetizarme también entre los hombres, otorgándome un poco de sabiduría, permitiéndome conservar algunas de mis primitivas y fabulosas características, dejándome tambien un rico sentido para contar historias, porque un pueblo sin historias ya no es un pueblo.
Se cuentan muchas mitos acerca de dragones, pero solamente éste relato es contada por uno de ellos.
Mimetizado en hombre conocí mujeres, algunas parecían dragones de verdad, pero de otras especies quizás, como para la mía nunca encontré, quizás exista alguna "dragón hada" que pueda rescatar como lo hizo Khal. Pero es muy difícil que el destino arme una oportunidad así para mí. Porque mi destino es el de infringir temor, pero que más dá, los tiempos cambian y las gentes hoy se ríen de ello. Del mismo modo puedo llevar una vida tranquila, pero ya no es lo mismo, si fuera lo mismo, probablemente ya estaría convertido en botas y correas, y mi cabeza colgada en la pared principal de la sala de algún acomodado.
Ya ven. Y hoy, de los fabulosos lagartos medievales de los que se contaban terribles y escalofriantes historias en estas tierras, sólo quedan algunos relatos reflejados con fantasía y alucinación sobre torpes molinos de viento enzartados con un palo por algún loco. Pero si, os aseguro que todo esto ha sido real, y os aseguro que como yo, pueden existir muchos dragones soñadores que convertidos en hombre o no, disfrutan de estas historias y también las cuentan y las escriben para sus amantes oyentes y lectores amigos que queriendo ser a la vez un dragón más las seguirán y mantendrán vivas hasta el mismo día final .
Cristian.
Categoria: Arte
Tags: Smokom, Dragones, Caballeros, Templarios, Capa y Espada, Princesas, Hadas, Caballeria, Dibujos, Escritos, Aventuras, Chris Armand, Cristian Armando
Smokom
Chris Armand
[Cuento y Dibujos propios]

Prólogo
Una vez en cierto un lugar, cuando el mundo era plano y diferente. Cuando el tiempo no se contaba, pues era entonces todo igual. Cuando todo era de cuero, madera y metal, sucedía que se vió a un singular grupo de gentiles y soldados que enfurecidos irrumpían en las habitaciones de una descuidada casa en un antiguo sector de la comarca central.
Las antorchas y fogatas iluminaban las paredes con telones de luces rotas y violentas... y las sombras, qué decir de las sombras... me protegían mimetizando la humanidad entre diminutas penumbras. Temeroso y observador, oculto pude observar en la claridad del fuego la presentación de un millar de páginas deshaciéndose en ceniza. Las palabras eran arrancadas por los soplos del calor anaranjado y las hacía volar y reventar en forma de diminutos chispazos que como sueños se apagaban hasta alcanzar altura.
Eran cientos de libros, mapas y bellas litografías medievales pertenecientes a un Don Quijada incomprendido y soñador; loco y recientemente arrestado, por tener ideas propias y capaces de distorcionar la mentalidad de los niños y la juventud.
Si esas ideas hubieran sido liberadas, lo más seguro es que este mundo en que vivimos sería diferente.
Salí del improvisado refugio de sombras y caminé en dirección a la fogata. Tocando palma a palma las llamaradas. El calor era tan fuerte que el aire hervía; las hebillas de mis correas comenzaron a derretirse mientras mis pieles y telas se hacían ceniza. Alguien gritó: -"¡Eh... Retírese del fuego!"- Miré atrás y lentamente devolví mi vista a hasta observar el centro de las llamas, donde impulsivamente mi mano se introdujo entre los carbones abrazadores y tomé algo que con cuidado retiré y que de un soplo limpié del polvo gris de ceniza. Era un libro impune al calor, de tamaño regular, de páginas amarillentas y que resguardaba una asombrosa historia que a continuación os relataré...
...

Nuss
Estaban las criaturas del bosque, en su mayoría mamíferos. Los grandes y pequeños, los machos y sus hembras, los que corren, los que escalan, los que saltan y los que se ocultan. Tambien había de otros, emplumados y escamosos, de los que vuelan y en las aguas cercanas, los que nadan.
Todos estaban reunidas alrededor de un gran almendro dorado, muy frondoso y generoso en sus frutos. Y descendió desde las alturas de las copas una bella muchacha, que sin desprenderse de sus finas sedas con transparencias de tul, se arrojó al lago para nadar jugando entre los peces y las burbujas. Y su figura casi transparente se deslizaba con armonía en la corriente del fondo aguamarina. Era Nuss, una princesa solitaria, sensible y de suspiros mágicos. Era de blanca piel, ojos adormecidos, de cabellos dorados, de alma transparente, de sabia sonrisa y de actitud templada. Solía estar acompañada solamente de las criaturas de la tierra donde las pequeñas no le temían y las grandes no la amenzaban.
Era ser de esos especiales, de esos que anuncian las escrituras y son esperados. Al nacer fue trasladada por los Caballeros Blancos a vivir en solitario en este pequeño valle, siendo este un lugar oculto, puro y bendecido por la mano del creador para protegerla del alcance de ambiciosos hechiceros... quienes deseaban poseerla para concretar maleficos conjuros destinados a conseguir sus oscuras ambiciones. Para ello contrataban a peligrosos y brutales delincuentes, o enviaban a astutos soplones a investigar cualquier información que sirva para idear un plan y así poder raptarla.
Se dice que estas personas, las que son como Nuss, tienen protección divina, pero nunca se sabe cuándo, ni las razones por las que a veces son abandonadas para complacer el destino de terceros miserables.

Kroom
Kroom, conocido como el Caballero de Piedra, por su alma fría y duro corazón por el que circulan rocas coaguladas en vez de sangre, bebió la pósima de sangre en un cáliz gigante preparado por uno de esos brujos de bajos propósitos. Entonces, con tiempo, el bruto de baja astucia era uno de los pocos que había conseguido cruzar las fronteras naturales de este hermoso valle. Venía dispuesto a llevarse a Nuss y para ello no le importaba destruir todo lo que estuviera a su paso. Se disponía a destruir aquel almendro, con su espada de vidrio volcánico reforzado para dejar sin hogar ni opciones de retorno a la bella muchacha.
Los animales se ocultaron en sus madrigueras y el cruel caballero se abalanzó con tal apetito destructivo que solamente él, sobre él mismo, se podía comparar... Y el que de un fuerte golpe, que pudo partir a una montaña en dos, vió como su espada se rompió en cientos de cristales de sal sobre la corteza del amenazado y noble almendro... era también su primer intento lo que se rompía en una frustración que lo enfurecía brutalmente más y más.

Den
La muchacha, atenta al peligro, invocó en silencio al señor Den, uno de los sabios caballeros protectores del mundo de Eter, separado del mundo físico por beber voluntariamente una mágica poción, para así estar más cerca de su amada, una de las semidiosas, hija nacida entre el amor de una divinidad y un ser humano, y cuyos asuntos por vivir y resolver correspondían a una vida ligeramente superior a la de los mortales de este mundo y que cuyos detalles pertenecen a otra historia.
Den, no debía exponerse a la luz solar ya que esta absorbía sus energías, por lo que sólo pudo acudir pasado el atardecer. Y al llegar, descendió por las corrientes profundas hasta llegar al lugar, y con su dedo índice tocó la sien de la bella muchacha oculta y dormida en la profundidad del lago. Ella le transmitió un mensaje de ayuda para entregar al Caballero Blanco más cercano. Y Den viajó como un rayo de luz entre los aires y las sombras de la noche, cruzando bosques y lagos en búsqueda de algún confiable y digno caballero.

Los Templarios
El Caballero de Eter, no podía luchar en este mundo, pero si tenía el don de actuar como el supremo mensajero. Y con el transcurso de las horas, llegando el amanecer, encontró a alguien muy oculto entre el follaje... cubierto con una lúgubre túnica de saco atada con un cordel a la altura de la cintura. Se trataba de un Caballero de la Orden de los desaparecidos templarios, mitad guerreros y mitad místicos. Pero la popularidad de estos caballeros estaba llena de actos heroicos, de asombrosas hazañas, y de una vida de osadas investigaciones alquímicas. Fueron convicciones suficientes como para que el Rey de Francia se sintiera incomodo con ellos, se decía que podían superar su poder. Temeroso de perder, ordenó una cruel persecución, manipulando su lealtad y exponiéndolos a la traición, es el que los ha llevado hasta el mismo exterminio. El rey pudo apropiarse de muchas de las investigaciones, pero nunca logró apagar de la opinión de los pueblos la excelencia y la fama de estos caballeros templarios, que hasta nuestros días viven en nuestros libros y en nuestra historia, llenando miles de páginas con sus valerosas aventuras y asombrosos descubrimientos.
Hoy ya no son los mismo, y el nombre de los templarios ha sido usurpado por otros que con ayuda de magia y ambición de poder, esperan entregar el control del mundo a alguna de sus futuras generaciones. Pero para cuando ese momento llegue, se devorarán unos a otros debido a su propia hambre de codicia.

Khal
-"Necesito de vuestra ayuda noble caballero"- Dijo Den. Y el hombre del rostro oculto, no conseguía percatarse de quien le dirigía la palabra. Observando cautelosamente alrededor y temiendo haber sido descubierto por alguno de los soldados del Rey... dijo... -"¡Soy pastor, nunca caballero!. Y me perdí buscando a una oveja extraviada, ¡probablemente la ha cogido un león y no la vea más!. ¿Acaso no ves como estoy vestido?.".-
Den encendió su luz y quitó la sotana que cubría el rostro del sorprendido caballero. -"Deja a atrás a tu oveja imaginaria caballero. No soy quien te persigue, soy quien te necesita y quien solicita tu ayuda en nombre de Nuss, mi señora, mi protegida."- Y el señor de la sotana relajó su actitud defensiva y se presentó: -"Soy Khal el templario, fiel a los principios de mi Orden y perseguido por orden del Rey de Francia, el que ha claudicado mis valores poniendo precio por mi cabeza y la de mis hermanos."-
Y Den, en su luz y con su voz explicó los detalles de la nueva misión que reivindicaba a Khal su calidad de noble caballero para salvar también el honor y la memoria de los templarios caídos.
El hombre de la vieja sotana abrió con inmensidad sus ojos, se salió de su escondite y comenzó a correr en dirección de las rutas secretas que conducían hasta el Gran Almendro. Den no pudo acompañarlo en la odisea, y entre unas sombras del camino se resguardó del sol naciente. Era una distancia considerablemente extensa, de bosques en extremo frondosos, de altas rocas que escalar y de fieras bestias que neutralizar... y entre ellas la más terrible...
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Smokom
En su camino apareció un viejo dragón escarlata, una bestia testaruda que deambulaba aquella despoblada región atrás del Valle del Almendro. En estos tiempos nunca se sabe donde se esconde un dragón. Sólo el que haya sobrevivido a uno tiene el privilegio de reportar un avistamiento. Debido a eso era costumbre en las aldeas dejar atados a su suerte a malhechores y delincuentes para saciar el apetito de estas bestias y así mantener a las bestias alejadas. Se supo de algunos ladrones que escaparon y que llegaron contando historias asombrosas -de cualquier modo nadie les creía- pero así, de otros no se encontró el menor rastro en el lugar donde fueron atados por lo que se supone que no tuvieron la suerte de salir contando historias, sin embargo fueron parte de algunas de ellas nunca contadas.
Esta bestia no volaba como las de otras razas podían hacerlo. Se sostenía en cuatro patas y también podía hacerlo en dos. Era muy sigilosa y sus ataques favoritos son los que caen de sorpresa. Tenía el cuello largo y podía mimetizarse entre rocas y árboles logrando equiparar su color.
Esta era una aparición completamente inoportuna. De nadie había tenido piedad y Khal no disponía de tiempo para enfrentarlo, pero con su astucia safó el primer ataque y con agilidad de escualo escurrió entre las gigantes garras, tomó su espada, y con una fuerte estocada logró hundirla bajo una de las patas delanteras, directamente en la planta donde la carne es más blanda entre las durezas. La reacción de la bestia fue tan brusca que Khal no alcanzó a retirar su espada rompiéndose ésta cuando el reptil intentó apartarla con una de sus otras extremidades. Aprovechando la distracción, logró confundirlo pero el feroz lagarto escarlata no descansaría hasta freír a quien esta vez le ha humillado por primera vez en un enfrentamiento.
Y por esta vez dejó escapar a su víctima, jurando venganza con una fuerte llamarada que expulsó por sus narices hasta quemar los aires circundantes dibujando con las llamas la figura de Khal.

La Batalla de Khal contra Kroom
El caballero, corría a toda prisa intentando que el dragón le perdiera el rastro, y llegó hasta una colina desde donde pudo divisar la copa del almendro. Lugar desde donde pudo tambien localizar a su amenazante enemigo.
Se acercó y al reconocerlo exclamó: -"¡Se ha acabado tu fiesta Kroom!"- Y el gigante impresionado por el hombrecillo que ha osado dirigirle la palabra, giró lentamente su cabeza... poco a poco abrió grandes y amenazadores ojos, y desgarrando un feroz grito desde el fondo de su garganta, se volteó violentamente levantando con su brazo su brutal arma tipo martillo de piedra, y dando rápidamente un par de pasos, se dispuso a dejarla caer sobre la humanidad de Khal... el que logra esquivarla a menos de un centímetro con un salto coreográfico y coordinado, neutralizando la amenza, cayendo sobre el suelo y se puso a salvo a una razonable distancia estremecido con el temblor. Con su brazo cubrió los restos de piedrecilla y chispas que reventaron con el feroz martillazo encestado en el suelo.
Khal, el templario, le observó en un instante de segundo, tiempo suficiente para comprender que no había oportunidad para el diálogo. Kroom emprende un nuevo ataque sin mediar tregua, aún cuando su ágil adversario se veía desarmado; pero esta vez, Khal soltó el nudo de su cintura y dejó caer la vieja túnica de saco dejando al descubierto una reluciente armadura blanca, que tenía estampado en carmín el símbolo que la extinta Orden le había legado... La insignia de las cruzadas.
-"Conozco a alguien que pagará muy bien por tu pellejo. jejeje."- Susurró toscamente el bárbaro y golpe tras golpe Kroom falló y vagaba con zarpazos de mazo de piedra desde un lugar a otro sin poder tocar ni una vez al señor de la reluciente armadura blanca. Lo peor de todo era que este no se cansaba y a Khal ya poca energía le quedaba.
Nuss, comenzó a ascender lentamente con gracia femenina sobre el almendral, donde logró mantenerse a salvo del bestial agresor. Y con discreción aprovechó la distracción del gigante y se acercó donde en las copas tenía su hogar. Con su mano tocó la corteza y las heridas de los troncos y la corteza comenzaron a cerrarse y los añicos del suelo se levantaron y uno a uno se posesionaron en el lugar que les correspondía... era todo mágico... Nuss tenía el don de arreglar y sanar todo lo que tocaba... solamente una persona muy especial podía tener un talento así. Y con la fragilidad que le caracterizaba, caminó lenta y sigilosamente, y observó la desigual contienda encaramada y escondida entre las copas del gran Almendro. Alcanzó un trozo de la destruida espada de vidrio volcánico reforzado que había quedado atrapado entre rama y rama, y la arrojó cerca, desde donde Khal pudiera alcanzarla y cogerla.

La victoria de Kroom
Khal no había descansado de su viaje, y sabía que no podría resistir mucho tiempo esquivando la perseverancia tan brutal de Kroom.
-"Valiente caballero... debe apresurarse y tomar el trozo de espada que cerca os he arrojado"- Sugirió la muchacha, con voz nueva, luego de mucho tiempo estar sin contacto humano. Khal tomó y empuñó la cuchilla, y aprovechando un desacierto más del pesado martillo del gigante, se acercó lo más próximo posible a Kroom y de un tajo le abrió las ropas y pieles que le protegían del frío, cayendo éstas al suelo. Pero ni el filo de aquel trozo de espada extra afilada hizo rasguño en la gruesa piel del gigantón. -"Jajaja, no puedes hacerme daño."- Replicó el monstruoso invasor... y haciendo uso de su astucia una vez más, Khal se propuso incomodarlo diciendo: -"Sólo una bestia como tú no se aflige ni sonroja de ser visto desnudo."- Y el bruto sin soltar su colosal martillo, se detuvo a observarse y con torpeza comprendió que estaba en una desaventajada y vergonzosa situación. Y con la mano que tenía desarmada, levantó del suelo sus pieles e intentó ponerlas en su lugar, pero estas sin remedio volvían a precipitarse en el suelo. Lo intentó una y otra vez, pero sus ropas estaban ya inutilizadas. Soltó su martillo de roca, y de unos torpes trotes se tapaba y se dirigió a recoger la vieja túnica de saco que Khal vestía al llegar. Y rompiéndole varias costuras consiguió cubrir desde su íntima masa corporal hasta la cúspide de su cabeza.
Algo lento y perturbado por la vergüenza, Kroom amenazó nuevamente a Khal... -"¡Ahora me vas a pagar caro!"- Y recogió nuevamente su martillo, lo aferró con ambas manos y comenzó a barrer todo a su paso, y habiendo conseguido dejar sin salida a Khal, Nuss se acercó para protegerle...
- Ahora me tienes Kroom, llévame para que cobres tu recompensa, pero dejadle vivir a él que no tiene culpa, ni es objetivo de tu interés."- Khal estaba ya muy agotado para seguir esquivando golpes. Escuchaba a Nuss mientras intentaba tomar aire. Tampoco tenía ya sus armas y estaba tan asombrado con la belleza de la muchacha que apenas se atrevía a dirigirle la mirada.
Kroom, impacientado por lo complejo que le había resultado la operación, se dirigió por última vez gruñendo el desenlace a sus víctimas: -"¡Ahora aplastaré a los dos y los usaré como pasta para mis botas!".- Levantó su enorme martillo, y las víctimas bajo la sombra del verdugo, se abrazaron y desde allí solamente podía ver la macabra sonrisa bajo la rota túnica que le cubría la cabeza. Cerraron sus ojos y esperaron en oración el desenlace fatal...

Cicatrizando heridas
Esperaron Nuss y Khal... y en la espera... nada sucedía... abrieron sus ojos, y frente a ellos un viejo dragón escarlata lavaba sus bigotes sensoriales con su larga lengua de dos puntas, y que con la misma actitud gatuna después lavaba sus patas luego de haber cenado.
Nuss, habiendo persibido que el feroz lagarto que los había salvado, sufría de un agudo dolor en una de sus patas delanteras, se acercó sin temor y posó su mano en la herida, el dragón levantó su cabeza y la observó y desde la planta de su pata un trozo de metal incrustado, parecida a la punta de una hoja afilada de la espada de algún templario, comenzó a deslizarse hacia afuera hasta caer y resonar metálicamente sobre el suelo... y luego la gruesa piel escamada se cerró desde su profundidad, rápidamente cicatrizó y la mancha se borró.
Khal mantuvo su distancia ante lo que sus ojos veían, pues sabía que los aromas de la vieja túnica aún estaban impregnados en su armadura, y ahora podía verse enjuiciado por el implacable dragón. Pero el viejo y temible lagarto, quizás afectado por la ceguera, dió media vuelta y se marchó satisfecho.
Al caer la tarde, Den, el Caballero de Eter, llegó apresuradamente, y quedó muy sorprendido al encontrar todo resuelto en medio de aquella devastación. La muchacha estaba sin rasguños, y el templario que valientemente acudió al llamado de ayuda, se veía descansado y tranquilo...
-"¿Acaso has encontrado a tu oveja perdida pastor?".- Ambos sonrieron, y ella les observó sin comprender.
Se le agradeció a Den por su lealtad, aun cuando no tenía el deber de arriesgarse en este mundo. Y subió a reencontrarse con su amada que le esperaba allá en lo alto, más arriba del cielo, más lejos de esta comprensión, pero más cerca de lo que puedes pensar... Al mundo del éter. Y tranquilo se marchó, pues ahora había alguien confiable para proteger del peligroso mañana a la hermosa joven llamada Nuss...
...

Epílogo
Sólo hasta aquí os puedo relatar, las páginas siguientes han caído de viejas y otras se han quemado. Y de trozos de papel que se desprenden me quedan algunas palabras y pequeñas frases rescatables, que hablan de un pequeño paraíso secreto donde existe un gran almendro, de un mitológico valle, de un hada y un caballero que hablan de aventuras con muchas frases de amor que no comprendo, porque no conozco del todo acerca de las actitudes humanas... porque ya olvidé ser humano. O nunca debí simular serlo... un humano no puede entrar a las fogatas y recoger trozos de entre las llamas y los carbones ardientes. Cierto. No tengo nada de humano, aunque quizas al hablar lo parezca... ¿cómo creen que puedo caminar sobre las llamas abrazantes de esta quemazón intencionada sin hacerme una miserable ampolla?...
Bien, el secreto... Nunca le dije esto a nadie... Una vez fui dragón, pero uno de los mejores, de piel escarlata y mimetizable. Un buen día, una princesa mágica sanó mis heridas del invasor en el Valle del Almendro. Y después me salvó de los cazadores dándome el don de mimetizarme también entre los hombres, otorgándome un poco de sabiduría, permitiéndome conservar algunas de mis primitivas y fabulosas características, dejándome tambien un rico sentido para contar historias, porque un pueblo sin historias ya no es un pueblo.
Se cuentan muchas mitos acerca de dragones, pero solamente éste relato es contada por uno de ellos.
Mimetizado en hombre conocí mujeres, algunas parecían dragones de verdad, pero de otras especies quizás, como para la mía nunca encontré, quizás exista alguna "dragón hada" que pueda rescatar como lo hizo Khal. Pero es muy difícil que el destino arme una oportunidad así para mí. Porque mi destino es el de infringir temor, pero que más dá, los tiempos cambian y las gentes hoy se ríen de ello. Del mismo modo puedo llevar una vida tranquila, pero ya no es lo mismo, si fuera lo mismo, probablemente ya estaría convertido en botas y correas, y mi cabeza colgada en la pared principal de la sala de algún acomodado.
Ya ven. Y hoy, de los fabulosos lagartos medievales de los que se contaban terribles y escalofriantes historias en estas tierras, sólo quedan algunos relatos reflejados con fantasía y alucinación sobre torpes molinos de viento enzartados con un palo por algún loco. Pero si, os aseguro que todo esto ha sido real, y os aseguro que como yo, pueden existir muchos dragones soñadores que convertidos en hombre o no, disfrutan de estas historias y también las cuentan y las escriben para sus amantes oyentes y lectores amigos que queriendo ser a la vez un dragón más las seguirán y mantendrán vivas hasta el mismo día final .
Fin

Cristian.



