La información con la que está basado el relato, es de un trabajo práctico de investigación y pueden encontrarlo en un post anterior mío,el título del post es La siguiente narración está basada en el Capítulo 5 del Libro de Daniel, pero lo he transformado en ficción histórica sólo con fines de entretenimiento. Soy consciente de los errores cometidos, pero entiéndase que es sólo con fines dramáticos.
CONQUISTAR SIN LUCHAR PARTE 2
Luego de unas horas bebiendo vino, embriagándose, comiendo de sobremanera, y con alcohol con una graduación desigual en la sangre, un príncipe se atrevió a hacerle una sugerencia a el Rey Belsasar.
—Señor, ya que no es digno de un rey beber en vasos de plata para tal ocasión, le recomendaréis traer copas de su mismo nivel. Nuestros enemigos Persas no han logrado ingresar a vuestra esplendorosa ciudad, y por lo tanto os propongo traer vasos de oro.
—Los únicos vasos de oro que están en nuestra ciudad —Aclaró el rey —y que son dignos de ser usaros por un Rey, son los vasos del templo del Rey Salomón, un judío. Y no tengo poder sobre ellos.
Los presentes abuchearon fuertemente al Rey, quien los calló repentinamente.
— ¿No habéis declarado ser el Rey de Babilonia? ¿Acaso habéis dicho públicamente su desprecio a Nabonido y por lo tanto su rechazo como legítimo monarca? ¿No habéis pronunciado palabras de suprema fidelidad al Rey, una vez que su padre marchó a Arabia?
— ¡Callaos! —Les dijo y la sala quedó a merced de la debilitada y heterogénea voz del Monarca — ¡Traed de inmediato las copas del Templo de Salomón! ¡Os daos prisa! — Se trajeron, pues, los vasos de oro y en ellos bebieron el rey, sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. Bebieron vino y alabaron a sus dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de madera y piedra.
No pasó mucho tiempo hasta que Belsasar perdió totalmente la cordura y el resto de los invitados comenzaron a hacer estragos en toda la sala Real. Sus ojos se tornaron rojos, su voz inentendible, su aliento a un vino corrompido y fuerte, su complexión se tornó curvada y apenas podía pararse. No medía sus palabras. Las copas del templo eran llenadas y vaciadas todo el tiempo y bebían sin consideración.
— ¡La pared! —Se oyó de una de las mujeres — ¡Observad la pared!
Y todos desviaron la vista hacia la pared situada detrás del Rey. Sólo con decir que el soberano recobró la sobriedad y la cordura en sólo un instante, basta con describir el terror que sentían al presenciar ese espectáculo tan aterrador. Una mano de hombre, haciendo un puño, pero con los dedos índice y mayor levantados, se acercaban lentamente a la pared. Belsasar se alejó lo más rápido que pudo, pero no podía dejar de contemplar el acto. Los dedos de la mano humana, se pusieron a escribir, detrás del candelabro, en la cal de la pared del palacio real, y el rey vio la palma de la mano que escribía. Entonces el rey cambió de color, sus pensamientos le turbaron, las articulaciones de sus caderas se le relajaron y sus rodillas se pusieron a castañetear.
— ¡Adivinos, caldeos y astrólogos! —Gritaba desaforado el Rey —Tráiganme a todo hombre vidente, mago o sabio del reino. El que lea este escrito y me dé a conocer su interpretación, será vestido de púrpura, se le pondrá al cuello un collar de oro, y mandará como tercero en el reino.
La mano de hombre desapareció cuando había una cola de hombres aguardando su turno, aunque no sean de mucha utilidad. Luego de varias horas intentando descifrar el enigma, porque todos los sabios intentaron, pero no pudieron leer el escrito ni declarar al rey su interpretación.
El rey Belsasar se turbó mucho y su semblante cambió de color; también sus dignatarios quedaron desconcertados.
—Si no podemos atacar sus murallas, entonces debemos asediar sus puertas —Dijo Ciáxares — Sabiendo que es improbable mantenerse por mucho tiempo de pie una muralla de madera y plata, entonces no tardaremos más que un día en ingresar. Si Marduk nos ayuda, entonces tendréis de mil a cinco mil bajas, pero aún en el peor caso, la mitad quedará con vida.
—Pero si hacemos eso —Complicó Ciro —entonces no llegaremos a Egipto, que es nuestra meta y no conocemos el tipo de pueblo que es el Babilonio ya que si se nos levantan, tendremos personas suficientes como para superar nuestro ejército en siete a uno. Quizás (muy probablemente) más que eso y tendremos una masacre arruinando toda la campaña.
— ¿Y si construimos torres? —Preguntó Harpagos intentando aportar una idea — Como puentes inclinados con varias compuertas, de forma que si atacan uno, se desviará su atención y el resto podrá ingresar rápidamente. Sólo tendremos pérdidas de quinientos a dos mil almas.
— Tampoco nos sirve — Dijo el Rey —Sólo están considerando las bajas, pero no meditan acerca de un plan para que las bajas sean casi nulas.
— ¡¿Quiere que no haya bajas?! —Exclamó Darío impresionado —Señor, Seréis ambicioso, pero esta ambición podría costarle caro. La única forma de entrar sin bajas es no dando batalla, con su rendición, o realizar un caballo de Troya, aunque sabéis que los nativos de Babilonia se centran en un tipo de estrategia inteligente, ya que sólo conquistan a los pueblos con riquezas de conocimiento, no de guerra. No hay forma de entrar sin batalla.
La paloma blanca voló un momento hasta la mesa de arena, y se situó en el Éufrates, donde estaban ellos, y luego volvió y se posó en el hombro de Gobrias. El gobernador general pensó por un momento y quitó la pintura celeste que representaba el Éufrates. Tomó ramitas e hizo un camino desde donde estaban, hasta los Jardines Colgantes de Babilonia.
—Señor, —Dijo el sátrapa persa— tengo una sugerencia.
Todos miraron a Gobrias con atención, aunque en ese instante no le hicieron mucho caso, en cuanto levantó la paloma en su muñeca, comenzó a hablar.
—Marduk también me ha hablado —Afirmó el sátrapa.
—Habla en su nombre entonces —Le dijo Harpagos.
— Esta idea, ruego considerarla a pesar de parecer disparatada, pero si funciona es brillante y no tendremos ningún número de bajas. Carecemos de segundas oportunidades.
El Rey y sus generales miraron con atención la mesa de arena.
— He omitido un pequeño detalle. He estudiado a los babilonios por mucho tiempo. La terraza de su maravilla posee una enorme fuente artificial, una maravilla de la arquitectura. Debemos idear un plan para desviar el agua de las fosas sólo hasta que hayamos pasado todos. Mi sugerencia, es entrar por los túneles. De esa forma no destruiremos nada y no tendremos mala imagen ante el pueblo conquistado.
—Envidiosa es vuestra empresa, sátrapa Gobrias, Pero ahora debemos idear cómo ingresar por los túneles.
— Hay una forma —Dijo el general Darío —Sólo que no lo había pensado. Debemos utilizar la madera de nuestras torres y construir dos puentes de tamaño similar a la puerta de las murallas. Tumbaremos una sobre la fosa artificial (naturalmente playa) y desviaremos su curso por un costado. Dejaremos una abertura para pasar y utilizaremos la segunda pieza de madera, para cubrirnos de un ataque de arquería.
—Entonces —Quiso aclarar el Rey —Tiramos una torre ahuecada y utilizamos los costados para impedir el paso del agua y desviar su curso, haremos puentes para pasar por ellos y colocaremos un gran trozo de madera para rechazar ataques externos.
—En efecto, señor —Dijo Darío —Pero debemos cavar y desviar el curso para que no sea tanta la presión de agua.
—De esa forma, ingresaremos por los túneles y sólo tenemos tiempo para llegar al otro lado hasta que la presión destruya las maderas de la torre. —Dijo Ciáxares.
—Pero si triunfamos estaremos en la cima de los jardines, la construcción más cercana al palacio real —Incentivó Harpagos.
—Hace mucho tiempo que avistamos el ocaso, la noche se adueñó del pueblo de Babilonia y pocas luces se ven en el firmamento ayudándonos a encubrirnos— Dijo Ciro —Debemos actuar ahora, señores.
—Sólo una recomendación señor — Dijo Darío —Debería buscar refuerzos por las dudas. No tenemos que tomar a la ligera una ciudad como Babilonia.
— Entonces iré a Anshan, la ciudad más cercana a nuestra posición—Afirmó Ciro— Estarán a cargo Darío y Gobrias.
— ¿No sería mejor que me quedara yo, señor? —Preguntó Harpagos.
—No, tú debes acompañarme y no debes protestar.
Entonces el rey salió de la carpa y comenzó a llamar a su consejero real.
La Reina consorte apareció entre los gritos de su hijo, para intentar encontrar un consuelo para él. Se postró ante el Rey y lo miró a los ojos haciendo callar al resto sólo con su mirada penetrante.
— ¿Qué mal te agobia Belsasar, hijo de Nabonido? —Le preguntó su madre.
—Habrás querido decir hijo de Nabucodonosor, ¡mujer! —Le replicó con un tono de voz quejumbroso.
— No importa eso.
—Madre, una mano de hombre ha aparecido ante los miles presentes y ni los más sabios del reino han sabido su interpretación.
En ese momento la reina recordó algo, una frase repetida hace mucho tiempo.
“—Consorte mía, un sueño he tenido. He ordenado a mis hombres adivinarlo y decirme su significado, pero ni los más sabios del reino me lo han dado a conocer y nadie ha sabido su interpretación— Exclamó Nabucodonosor. Su hija se encontraba a sus pies y su esposa pensó por un largo momento.
— ¿Cómo ha sido eso? —Le preguntó la reina.
—Los caldeos me alabaron cuando mencioné que mi sueño turbó mi espíritu—Explicó Nabucodonosor— Dijeron que si les decía de qué se trataba la visión, ellos me dirían su interpretación.
— ¿Entonces qué hiciste? —Cuestionó la mujer.
—Les mentí. Les dije que lo recordaría una vez que me refrescaran la memoria, para que me demuestren que pueden darme su explicación. Sin embargo me colmaron la paciencia y ordené esta mañana matar a todos los sabios de Babilonia. Tres días le di a mi fiel Arioc, jefe de la guardia real, para que mate a todos los sabios ¡Y TODAVÍA NO HA MATADO A NINGUNO!
La niña que estaba aferrada a su padre, se notó muy asustada. Su cuerpecito temblaba y el rey la miró de frente. La alzó entre sus brazos e inmutable le habló.
— ¿Estás asustada?—Preguntó el monarca. La niña asintió a lo que el rey le ordenó que se vaya —No eres quien para que me enoje contigo, ve con tu madre.
La niña sintió escalofríos y se escuchó el retumbar de los pasos de Arioc. En un momento la puerta se abrió e ingresó su leal subalterno. Se postró ante su soberano y le habló:
—Señor mío, jamás le he pedido nada a cambio, pero ruego que me entienda en estos tiempos tan gloriosos— Le dijo su súbdito —He traído a un Judío que usted mismo ha elegido como miembro de la corte. Su nombre es Daniel, pero usted le ha llamado Beltsasar.
—Entonces llamadlo Beltsasar. Le recuerdo perfectamente, son los jóvenes que negaron comer carne y su dieta se basó en legumbres y agua—Le dijo el rey a su subordinado.
— Supongo que sí —Se dijo Arioc, quien no tenía conocimiento de eso. Entonces habló en voz alta al notar la impaciencia de su excelencia. —Mi señor, vuestro siervo Beltsasar ha pedido tiempo para averiguar la interpretación de su sueño y en efecto, aquí se encuentra ante vuestra corte para dádselo a conocer.
—Hazle pasar entonces —Ordenó y Daniel ingresó a la corte, caminando con tres hombres por detrás. Ellos cuatro eran jóvenes adultos, ya mostraban barba, pero ni una sola arruga. Los tres hombres que le acompañaban eran Ananías, Misael y Azarías.
— ¡Rey, para siempre vive! —Dijeron los cuatro y el rey los instó para que prosiguieran lo más rápido posible—El misterio que el rey quiere saber, no hay sabios, adivinos, magos ni astrólogos que lo puedan revelar al rey.
En ese momento los hombres de la corte comenzaron a gritar y abuchear fuertemente. No podía ser posible que un judío estuviera en la corte haciendo el ridículo, inclusive Arioc estaba impaciente.
— Decía que ningún hombre lo puede revelar, pero hay un Dios en el cielo, que revela los misterios y que ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que sucederá al fin de los días. Tu sueño y las visiones de tu cabeza cuando estabas en tu lecho eran éstos: Oh rey, los pensamientos que agitaban tu mente en el lecho se referían a lo que ha de suceder en el futuro, y el que revela los misterios te ha dado a conocer lo que sucederá. A mí, sin que yo posea más sabiduría que cualquier otro ser viviente, se me ha revelado este misterio con el solo fin de dar a conocer al rey su interpretación y de que tú conozcas los pensamientos de tu corazón.
— ¡Decídmelo ya, judío! —Gritó el rey.
—Tú, oh rey, has tenido esta visión —Dijo Daniel — una estatua, una enorme estatua, de extraordinario brillo, de aspecto terrible, se levantaba ante ti. La cabeza de esta estatua era de oro puro, su pecho y sus brazos de plata, su vientre y sus lomos de bronce, sus piernas de hierro, sus pies parte de hierro y parte de arcilla.
El rey se puso de pié y lo miró sorprendido. No podía dar crédito a lo que escuchaba. Ningún hombre de su casta dijo lo que quería oír, sino que un simple judío lo hizo. Luego de que le hizo saber satisfactoriamente su interpretación, el rey confirió a Daniel un alto rango y le dio muchos y magníficos regalos. Le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia. Daniel pidió al rey que encargara de la administración de la provincia de Babilonia a Ananías, Misael y Azarías, quedando Daniel en la corte del rey.”
La niña, quien en todo este momento había estado sorprendida escuchando al judío, vio cómo un rey se postraba ante el Dios de los Judíos. Ese hecho le marcaría por toda la vida. Inclusive en este momento.
— ¡Viva el rey eternamente! No te turben tus pensamientos ni tu semblante cambie de color—Le dijo la reina— Hay en tu reino un hombre en quien reside el espíritu de los dioses santos. Ya en tiempo de tu padre se halló en él luz, inteligencia y sabiduría semejante a la sabiduría de los dioses, y tu padre, el rey Nabucodonosor, le nombró jefe de los magos, adivinos, caldeos y astrólogos. Por tanto, ya que en este Daniel, a quien el rey puso por sobrenombre Beltsasar, se encontró un espíritu extraordinario, ciencia, inteligencia y arte de interpretar sueños, de descifrar enigmas y de resolver dificultades, sea llamado Daniel y él dará a conocer la interpretación.
— ¿Daniel? —Le preguntó — ¿No es ese un nombre de judío?
— Hijo mío no te fíes de su nacionalidad, sino de su sabiduría —Le calmó su madre.
—Si logra calmar mi inquietud, entonces será bien recibido.
Gracias por pasar por mi post, espero que les haya gustado
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Nos vemos!
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Copyrigth © Registro Nacional de Propiedad Intelectual Domingo 7 de Septiembre de 2011, Santiago Javier Labrousse