Hola! Quería mostrarle a la comunidad un par de cuentos de mi autoría. Son breves por que es mi forma de escribir, aun no pude lograr cuentos de mayor envergadura. Espero que les guste y ambos son un homenaje a aquellos que están detrás del telón o detrás de las paredes, que hacen que funcionen los mundos que somos. O darle lugar a otros que son pequeños mundos, dentro de este.
Esta es una ilustracion de Paweł kuczyński. Que va a figurar como tapa de un pequeño librito que voy a realizar de forma independiente.
Héroes.
Una vez al año, los ciudadanos de Warsaw en Polonia, detienen su paso durante un minuto. Clavándose al suelo ante la melodía de estrepitosas sirenas que resuenan a lo largo de la ciudad. Esto sucede todo primero de agosto para conmemorar a los héroes que lucharon contra la opresión alemana durante la invasión de 1944.Del otro lado del mundo, una señora en General Arenales le llora a su marido que murió en un incendio ,el cual trataba de apagar junto a los bomberos, salvándole así la vida a su pequeña hija. Y no muy lejos de ahí, una abeja reposa en una flor dándole vida, a nosotros también.
Los faroles.
Ayer vi esa luna de la que hablan los poetas, de la que hablan los enamorados en sus tonterías amorosas. Ayer vi esa luna que parecía cortarse con el horizonte, era un sol que alumbraba todo lo que esta en soledad. El frió. El viento. La calle y los faroles, ellos que siempre están agachados, como en pena, mirando el suelo. Que jamás corrigen su postura, que están siempre afligidos. Ellos ven a la luna en el reflejo de los charcos o en el vidrio de un auto, pero jamas directo con los ojos. Los perros los miran y las moscas las cuidan, dándole movimiento, convirtiéndolo en un hogar, en un cuerpo que da vida.
Ícaro.
Si te encontrás con un miedo, lo primero que vas a hacer es correr mas cerca de el. Hasta que te respire en la frente y sientas todo el vértigo. Después vas a salir corriendo, pero el camino es infinito..
Su cuerpo se inclinaba hacia el borde. Jugando con el viento. Observando a los escasos pájaros que podían alcanzar esas alturas inimaginables. Se reía entre sonrisas de infante. Me acuerdo haber visto su caída, infinita caída. Desplegó sus brazos al viento y planeo durante unos segundos antes de impactar contra el edificio que se encontraba enfrente. Golpeó el suelo. Y no fue la caída que lo mató, ni tampoco el golpe. Fueron los vidrios.
De nuevo vos.
Soñar con un beso. Salir de la cama y golpearse la cabeza contra la pared. Bajar las escaleras. Hacerte un café y pescar con la mano algunas galletitas del tarro. Leer el diario. Prender la tele. Poner la radio de fondo. Apagar la tele. Ir al patio. Tomar aire. Dispararle a mariposas y a pajaritos. Ahora me veo encerrado en una incógnita: ¿Cuando llegaste a la cocina?. Dejo de pensar. Seguir con el café. Leer las noticias de todos los días ,el mismo diario. Dejar la taza. Dispararle de nuevo a las mariposas y pajaritos. Otra incógnita aparece: ¿ De donde sacaste las balas? Nunca las compré. Apuntarle al extraño. Detonar. Volver a la cocina. Dejar la taza. Subir las escaleras. Cerrar la puerta. Dejar el arma en la mesa de luz. Apagar la luz. Dormir.
Somos.
El libro. Su mirada. El libro. La taza de café. Sacudió el escritorio. Rompió en temblores y se lanzó contra la ventana. Su cuerpo cayó por los veinticinco pisos. Goteando sangre y vidrios clavados. Una ligera sonrisa se le escapo de la cara, como si el dolor fuera de mentira. Golpeó el suelo. Después de la muerte no hay nada mas que entender de nuestra ilógica manera de existencia. Insignificantes.
Cualquier opinión es bien recibida
Esta es una ilustracion de Paweł kuczyński. Que va a figurar como tapa de un pequeño librito que voy a realizar de forma independiente.
Héroes.
Una vez al año, los ciudadanos de Warsaw en Polonia, detienen su paso durante un minuto. Clavándose al suelo ante la melodía de estrepitosas sirenas que resuenan a lo largo de la ciudad. Esto sucede todo primero de agosto para conmemorar a los héroes que lucharon contra la opresión alemana durante la invasión de 1944.Del otro lado del mundo, una señora en General Arenales le llora a su marido que murió en un incendio ,el cual trataba de apagar junto a los bomberos, salvándole así la vida a su pequeña hija. Y no muy lejos de ahí, una abeja reposa en una flor dándole vida, a nosotros también.
Los faroles.
Ayer vi esa luna de la que hablan los poetas, de la que hablan los enamorados en sus tonterías amorosas. Ayer vi esa luna que parecía cortarse con el horizonte, era un sol que alumbraba todo lo que esta en soledad. El frió. El viento. La calle y los faroles, ellos que siempre están agachados, como en pena, mirando el suelo. Que jamás corrigen su postura, que están siempre afligidos. Ellos ven a la luna en el reflejo de los charcos o en el vidrio de un auto, pero jamas directo con los ojos. Los perros los miran y las moscas las cuidan, dándole movimiento, convirtiéndolo en un hogar, en un cuerpo que da vida.
Ícaro.
Si te encontrás con un miedo, lo primero que vas a hacer es correr mas cerca de el. Hasta que te respire en la frente y sientas todo el vértigo. Después vas a salir corriendo, pero el camino es infinito..
Su cuerpo se inclinaba hacia el borde. Jugando con el viento. Observando a los escasos pájaros que podían alcanzar esas alturas inimaginables. Se reía entre sonrisas de infante. Me acuerdo haber visto su caída, infinita caída. Desplegó sus brazos al viento y planeo durante unos segundos antes de impactar contra el edificio que se encontraba enfrente. Golpeó el suelo. Y no fue la caída que lo mató, ni tampoco el golpe. Fueron los vidrios.
De nuevo vos.
Soñar con un beso. Salir de la cama y golpearse la cabeza contra la pared. Bajar las escaleras. Hacerte un café y pescar con la mano algunas galletitas del tarro. Leer el diario. Prender la tele. Poner la radio de fondo. Apagar la tele. Ir al patio. Tomar aire. Dispararle a mariposas y a pajaritos. Ahora me veo encerrado en una incógnita: ¿Cuando llegaste a la cocina?. Dejo de pensar. Seguir con el café. Leer las noticias de todos los días ,el mismo diario. Dejar la taza. Dispararle de nuevo a las mariposas y pajaritos. Otra incógnita aparece: ¿ De donde sacaste las balas? Nunca las compré. Apuntarle al extraño. Detonar. Volver a la cocina. Dejar la taza. Subir las escaleras. Cerrar la puerta. Dejar el arma en la mesa de luz. Apagar la luz. Dormir.
Somos.
El libro. Su mirada. El libro. La taza de café. Sacudió el escritorio. Rompió en temblores y se lanzó contra la ventana. Su cuerpo cayó por los veinticinco pisos. Goteando sangre y vidrios clavados. Una ligera sonrisa se le escapo de la cara, como si el dolor fuera de mentira. Golpeó el suelo. Después de la muerte no hay nada mas que entender de nuestra ilógica manera de existencia. Insignificantes.
Cualquier opinión es bien recibida

