El aire se hacía espeso, el olor a incienso inundaba el lugar. Miro a su alrededor pero no podía ver nada, estaba demasiado oscuro y la luz de la luna apenas alumbraba el cuarto. Sus manos temblaban y se humedecían a medida que pasaban los segundos, pero no podía soltar la daga que tenia entre ellas.
La mirada se nublaba con cada paso que daba y no podía mantener el equilibrio debido a su estado de somnolencia. Frente a ella se alzaba una gran estatua de la diosa que tanto anhelaba, aquella que a pesar de su ambigüedad en los tiempos remotos se alzo imponente aunque no fuera reconocida como tal. Los cánticos de las doncellas embriagaban sus sentidos y los tambores acompañaban aquel ritual tan especial. Cuando llego a los pies de la imagen tan solo cerro sus ojos...se arrodillo en el suelo y levanto sus manos unidas.
Su cuerpo comenzó a vibrar a medida que sus oraciones salían de su boca, un increíble poder parecía apoderase de ella, sin embargo permaneció firme en su postura y moviendo levemente sus manos marco los 4 puntos cardinales y pidió por la protección de los cuatro atalayas para formar el circulo.
Una vez terminada la llamada se puso de pie, apoyo la daga a los pies de la figura y se quito el vestido de seda que llevaba. La desnudez de su cuerpo, la purificación de todo mal había sido arrasada en el momento que ingreso al templo.
Ya no sentía vergüenza de su desnudez, ahora solo era un símbolo de su pureza y así lo sentía en su corazón.
El tiempo se detuvo, en ese instante solo fue una sola con la diosa, en ese preciso momento solo era parte del universo. No era fácil mantenerse en pie ya porque sus energías se agotaban aun mas pero su amor por ella era más fuerte.
Su cuerpo tatuado comenzó a danzar y a contraerse de una forma inusual, hasta que al llegar al éxtasis todo se detuvo. El silencio se apodero del todo el todo se apodero de ella.
Erguida, en su esplendor, Nüe caminaba inmortal, aquella conocida como Nyx, como la diosa de la noche, camino nuevamente entre los mortales por un breve instante.
Al despertar, ya no recordaba nada, solo se encontró desnuda sobre un altar y sobre ella la sabia protección de quien es la diosa olvidada, la diosa de la noche, la madre de los dioses del sueño y la muerte, la diosa de la oscuridad.
La mirada se nublaba con cada paso que daba y no podía mantener el equilibrio debido a su estado de somnolencia. Frente a ella se alzaba una gran estatua de la diosa que tanto anhelaba, aquella que a pesar de su ambigüedad en los tiempos remotos se alzo imponente aunque no fuera reconocida como tal. Los cánticos de las doncellas embriagaban sus sentidos y los tambores acompañaban aquel ritual tan especial. Cuando llego a los pies de la imagen tan solo cerro sus ojos...se arrodillo en el suelo y levanto sus manos unidas.
Su cuerpo comenzó a vibrar a medida que sus oraciones salían de su boca, un increíble poder parecía apoderase de ella, sin embargo permaneció firme en su postura y moviendo levemente sus manos marco los 4 puntos cardinales y pidió por la protección de los cuatro atalayas para formar el circulo.
Una vez terminada la llamada se puso de pie, apoyo la daga a los pies de la figura y se quito el vestido de seda que llevaba. La desnudez de su cuerpo, la purificación de todo mal había sido arrasada en el momento que ingreso al templo.
Ya no sentía vergüenza de su desnudez, ahora solo era un símbolo de su pureza y así lo sentía en su corazón.
El tiempo se detuvo, en ese instante solo fue una sola con la diosa, en ese preciso momento solo era parte del universo. No era fácil mantenerse en pie ya porque sus energías se agotaban aun mas pero su amor por ella era más fuerte.
Su cuerpo tatuado comenzó a danzar y a contraerse de una forma inusual, hasta que al llegar al éxtasis todo se detuvo. El silencio se apodero del todo el todo se apodero de ella.
Erguida, en su esplendor, Nüe caminaba inmortal, aquella conocida como Nyx, como la diosa de la noche, camino nuevamente entre los mortales por un breve instante.
Al despertar, ya no recordaba nada, solo se encontró desnuda sobre un altar y sobre ella la sabia protección de quien es la diosa olvidada, la diosa de la noche, la madre de los dioses del sueño y la muerte, la diosa de la oscuridad.