Frente al fuego sentada intentando recuperar la temperatura del cuerpo luego de regresar a su casa mira expectante las llamas consumir la leña. Poco a poco siente que sus ojos comienzan a cerrarse y su cuerpo a estar más liviano. Las pieles que cubren su cuerpo se vuelven cada vez más pesadas y luego de quitarlas se recuesta sobre ellas.
Un olor extraño parece inundar el lugar pero ella no parece tener problemas con ello y sigue con sus ojos fijos en el fuego. Las llamas danzan al compás de las cenizas que brotan de la leña y ese espectáculo parece tener toda su atención por el momento.
Rodeada por un círculo de fuego mira como su cuerpo desnudo pareciera inmóvil mientras la daga se acerca a su rostro. Levanta sus brazos y se da cuenta que unos extraños tatuajes aparecieron en sus antebrazos…pero no sabe que significan. Su pecho también esta tatuado hasta su bajo vientre, es como un camino de letras y palabras que no logra descifrar. Entra en desesperación e intenta gritar pero parece que nadie la oye. La daga se acerca aun mas pero para su sorpresa la misma no la corta sino que es entregada a ella.
La persona que estaba a su derecha bajó la capucha que le cubría el rostro, dejando a la vista una bella mujer, sos ojos color miel contrastaba con el rojo color de su cabello. Su desnudez dejaba a la vista una piel blanca como la nieve y un cuerpo bien definido. Le extendió su mano y ella aun temblorosa la acepto incorporándose poco a poco. La mujer acerco su rostro al suyo y la beso en los labios y luego se acerco a su oído diciéndole algunas palabras que parecían no tener sentido o al menos ella no conocía.
Al despertar vio que el fuego se había consumido del todo y su cuerpo estaba helado, pero lo extraño es que entre sus manos había una daga y se dio cuenta que su sueño no había sido tal y que esa experiencia pareciera haberse transportado hasta allí. Sus brazos, su pecho, todo exactamente igual.
Sin decir palabra se levanto, tomo la ropa, las pieles y la daga. Abrió la puerta y salió, miro la Luna y dijo: “Espéreme Maestra, ya voy a su encuentro”
Un olor extraño parece inundar el lugar pero ella no parece tener problemas con ello y sigue con sus ojos fijos en el fuego. Las llamas danzan al compás de las cenizas que brotan de la leña y ese espectáculo parece tener toda su atención por el momento.
Rodeada por un círculo de fuego mira como su cuerpo desnudo pareciera inmóvil mientras la daga se acerca a su rostro. Levanta sus brazos y se da cuenta que unos extraños tatuajes aparecieron en sus antebrazos…pero no sabe que significan. Su pecho también esta tatuado hasta su bajo vientre, es como un camino de letras y palabras que no logra descifrar. Entra en desesperación e intenta gritar pero parece que nadie la oye. La daga se acerca aun mas pero para su sorpresa la misma no la corta sino que es entregada a ella.
La persona que estaba a su derecha bajó la capucha que le cubría el rostro, dejando a la vista una bella mujer, sos ojos color miel contrastaba con el rojo color de su cabello. Su desnudez dejaba a la vista una piel blanca como la nieve y un cuerpo bien definido. Le extendió su mano y ella aun temblorosa la acepto incorporándose poco a poco. La mujer acerco su rostro al suyo y la beso en los labios y luego se acerco a su oído diciéndole algunas palabras que parecían no tener sentido o al menos ella no conocía.
Al despertar vio que el fuego se había consumido del todo y su cuerpo estaba helado, pero lo extraño es que entre sus manos había una daga y se dio cuenta que su sueño no había sido tal y que esa experiencia pareciera haberse transportado hasta allí. Sus brazos, su pecho, todo exactamente igual.
Sin decir palabra se levanto, tomo la ropa, las pieles y la daga. Abrió la puerta y salió, miro la Luna y dijo: “Espéreme Maestra, ya voy a su encuentro”