Gorky
Los botones que posee por ojos escudriñan la oscura habitación. Uno es de color verde y el otro negro, con este último ve algo peor. En su mente aún están frescos los recuerdos de aquella tarde lluviosa en la que se quedó tuerto y ella con sumo cuidado le devolvió la vista en su ojo derecho cosiéndole un precioso botón verde nacarado.
Ella lo es todo para él, no existe sitio en su interior para nadie más desde el día en el que salió de aquel sucio almacén y se convirtió en el regalo perfecto de una delicada niña que saltaba de alegría con él entre los brazos, desde aquel día han pasado más de veinte años.
Besos, abrazos, carantoñas y cientos de miles de hermosas frases han acariciado el corazón de este viejo oso de peluche. Ha sido testigo de los días malos de ella, ha sido hombro en el que apoyarse, guardián de secretos que jamás contara, confesor de pecados que no desvelará e incluso aun hoy se encuentran en su interior varias lagrimas que ella dejó impregnadas en su pequeño cuerpo de peluche.
Cuando ella tenía pesadillas y le abrazaba fuertemente él se ocupaba de hacerlas desaparecer y cuando tenía bellos sueños intentaba que estos durasen lo máximo posible.
El oso gira la cabeza para mirar el reloj y un trozo de hilo se parte y se desprende de su cuello. Ella llegará enseguida y él estará en la oscuridad esperándola como siempre.
Cuando se acueste y le abrace para tener lindos sueños ya se encargará de que tenga la peor pesadilla de toda su vida, no será difícil, conoce de sobra todos sus temores y sus miedos. Cuando llegue la noche se cobrará su venganza y disfrutará con ello.
¿Qué, por qué lo va hacer?. No me lo ha querido decir. Solo soy una pequeña figura de escayola que ella pintó en el instituto y que ha perdido buena parte de la pintura con el paso del tiempo aunque creo, que es porque ella tiene novio de nuevo.
La Autopsia
Fermín sabía perfectamente que los muertos no son peligrosos para los vivos, las películas de terror en las cuales se contaban historias de zombis o de muertos vivientes solo eran eso, películas, además estaba mal visto que un médico forense fuese por ahí contando no se qué cosas acerca de ciertos cadáveres….
Aquella noche estaba de guardia, no había trabajo lo cual era bueno, estaba un poco harto de hacer autopsias de jóvenes que morían en accidentes de coche o de drogadictos que se pasaban con la dosis.
Su compañero había salido un momento a la cafetería del hospital, decidió entonces hacer algo distinto para variar, pero, ¿qué hacer en una sala de autopsias aparte de autopsias?
Se fue entonces hacia una mesilla, ya tenía algo pensado. Encendió las cámaras de grabación, dispuso de los micrófonos tal y como si se tratase de una autopsia de verdad, se tumbó boca arriba mirando una de las pantallas de seguimiento y con mano firme empezó a cortar su propio cuerpo……
Menos mal que los muertos no sufren, que no sienten dolor, porque el suyo era insoportable. Tranquilo, le dijo el viejo al que había practicado la autopsia semanas atrás, el zombi que le acompañaba desde entonces a todas partes, tranquilo y piensa que en poco estarás como yo y entonces sabrás de que has muerto, tú sigue con tu autopsia…