La noche cubre el paisaje en toda su extensión, las rocas parecen grandes Trolls que acechan la estepa y amenazan a todos desde las alturas. Los primeros rayos de la luna van bañando los establos y los techos de las cabañas. Sus ojos comienzan a cerrarse y trata de mantenerse erguido sobre su espada.
Sus manos fuertes sostienen la empuñadura de oro con unos tallados muy particulares, se aferra a su contorno sin dar respiro, sabe que falta poco, que ya no hay marcha atrás ,es el momento de demostrar que en su última pelea no perderá..está cansado..lleva más de mil batallas en sus hombros y aun sigue peleando.
Decidido desafiar a los antiguos dioses, decidió alzarse contra lo que según él son los causantes de tantas guerras y tanta sangre que bañan las praderas del mundo.
Vio morir a sus amigos, hermanos, soldados, inclusive su amada esposa, sin embargo solo le quedaba una cosa por defender y esta vez no fallaría. Sentía el fuego en su interior, la hoja estaba de mas afilada, podría atravesar una roca pensaba, mientras la recorría con sus ojos encendidos. Nataniel y Mireia, sus dos últimos Ángeles, su hijo y su hija, sus dos esperanzas de redención en esta maldita vida, ni siquiera todo el dinero obtenido para defender a grandes señores puede lavar las culpas de su insignificante vida, conocido por miles, temido por el resto, su nombre ya casi olvidado por él mismo resuenan hoy en día por los que aun recuerdan en el boca a boca la batalla milenaria. Las horas pasan lentamente, el rugir del viento comienza a sentirse y los primeros rayos comienzan a caer .El estruendo es increíble, el ruido aturdiría y estremecería a cualquiera, pero el esta inmune a eso, no teme a lo que vendrá, sabe que fue él quien desafío al destino y era el momento de ponerse a prueba.
Una vez más miro su espada, se irguió y antes de salir a la intemperie giro una vez más para corroborar que sus Ángeles estaban dormidos y bien protegidos. Subió las escaleras, cerro la tapa que protegía el cuarto bajo tierra y camino hacia la puerta. Tomo el escudo y se miro fijo en el...sus ojos ardían con fuego puro. Abrió la puerta y salió al campo de batalla.
Miro al cielo cuando el ultimo rayo toco el suelo...empuño su espada, miro a los cielos y se lanzo al ataque...el precio? la inmortalidad...
Sus manos fuertes sostienen la empuñadura de oro con unos tallados muy particulares, se aferra a su contorno sin dar respiro, sabe que falta poco, que ya no hay marcha atrás ,es el momento de demostrar que en su última pelea no perderá..está cansado..lleva más de mil batallas en sus hombros y aun sigue peleando.
Decidido desafiar a los antiguos dioses, decidió alzarse contra lo que según él son los causantes de tantas guerras y tanta sangre que bañan las praderas del mundo.
Vio morir a sus amigos, hermanos, soldados, inclusive su amada esposa, sin embargo solo le quedaba una cosa por defender y esta vez no fallaría. Sentía el fuego en su interior, la hoja estaba de mas afilada, podría atravesar una roca pensaba, mientras la recorría con sus ojos encendidos. Nataniel y Mireia, sus dos últimos Ángeles, su hijo y su hija, sus dos esperanzas de redención en esta maldita vida, ni siquiera todo el dinero obtenido para defender a grandes señores puede lavar las culpas de su insignificante vida, conocido por miles, temido por el resto, su nombre ya casi olvidado por él mismo resuenan hoy en día por los que aun recuerdan en el boca a boca la batalla milenaria. Las horas pasan lentamente, el rugir del viento comienza a sentirse y los primeros rayos comienzan a caer .El estruendo es increíble, el ruido aturdiría y estremecería a cualquiera, pero el esta inmune a eso, no teme a lo que vendrá, sabe que fue él quien desafío al destino y era el momento de ponerse a prueba.
Una vez más miro su espada, se irguió y antes de salir a la intemperie giro una vez más para corroborar que sus Ángeles estaban dormidos y bien protegidos. Subió las escaleras, cerro la tapa que protegía el cuarto bajo tierra y camino hacia la puerta. Tomo el escudo y se miro fijo en el...sus ojos ardían con fuego puro. Abrió la puerta y salió al campo de batalla.
Miro al cielo cuando el ultimo rayo toco el suelo...empuño su espada, miro a los cielos y se lanzo al ataque...el precio? la inmortalidad...