Respuestas sin Preguntas S.A.
El caminaba por aquella soleada calle, un día primaveral, silbando una pegajosa melodía con una sonrisa pintada en su aún joven rostro cuando la vio venir.
Estaba decidido, hoy es el día indicado para dejar de mirarla y por fin conocer su voz.Tenía que ser perfecta, como ella, su figura siempre entallada en vestidos cuyos colores realzaban su perfecta blancura.
Ya estaba a pocos metros, tenía que pensar en algo rápido...su mente divagaba entre sueños desesperados, la veía acercarse...tan radiante...tan sensual...mordía sus labios tan fuerte que el dolor lo trajo de nuevo a la realidad - Rayos otra vez pasó de largo. El pánico se apoderó de su cuerpo, estaba perdido, pensó que una vez mas quedaría frente a ella como ese joven que al verla se sonroja, pero esta vez giró sobre si mismo y se decidió a hablarle...aún sin saber de qué.
- Disculpe ¿puedo hacerle una pregunta?.Le dijo, sus dedos no podían quedarse quietos y jugueteaban con la punta de su campera de cuero.Algo se le tenía que ocurrir.Vio en sus enormes ojos castaños la sorpresa que le causaba su pregunta y se sintió apenado por no saber cómo preguntarle si aceptaba ser la mujer de su vida. Deseaba tomarla entre sus brazos..., apretarla..., robar todas las flores del jardín para ella...deseaba..
- Bueno, supongo que sí, ¿a quién se la quiere hacer?
-A usted-.Su sonrisa era maravillosa, sus dientes tan blancos en los labios pintados de carmín.¿Acaso estaba mirándola demasiado?Quizás se sienta incómoda.El miedo se apoderaba de él nuevamente, temía arruinarlo todo, después de todo, ella estaba ahí, frente a él como tantas veces lo había soñado.
- ¡Oh! Adelante-.
- Gracias, después de usted-.Eso debió haber sido lo mas tonto que dijo en su vida, pero ya era tarde, en el rostro de esa pequeña mujer se dibujo la estupefacción y él se sintió abatido.
- No, no tengo ninguna pregunta.
Definitivamente su mundo ideal se derrumbaba, ya no se veía a si mismo como aquel joven apuesto que llegaba al auto cine en su Mercury 47 Cabriolet, con esa chica a su lado dispuesta a todo. - Es una lástima, si usted tuviera una pregunta sería un placer ofrecerle una respuesta.
- Caramba, qué descortesía de mi parte, va a parecer que rechazo sus respuestas...
- No, de ninguna manera-.No podía creer que ella se preocupara por complacerlo.No quería dejar que la emoción del momento invada la escena, quiso desviar la mirada y en su lugar se encontró perdido en el escote de un vestido azul...¿como salir de ahí? Su sonrisa lo delataba...no, no justo ahora...de nuevo estaba mordiendo sus labios...ella lo notaría...
- ...que las estoy despreciando.
- Por favor, señorita , no lo tome así-.Sus ojos estaban nuevamente en los de ella, eso le daba un poco de tranquilidad.
- De todas maneras, permíteme aceptar sus respuestas aún cuando no tenga una pregunta como es debido.
- Querida, no quiero importunarla con respuestas que usted no necesita.
- No, no, no, no, no... una buena respuesta es siempre necesaria, más vale pájaro en mano que cien volando.
*
El tiempo se detuvo para ellos aquella tarde, en aquella plaza.Se recorrieron con la mirada hasta que sus ojos se encontraron, las mejillas de ella comenzaron a tomar un color rosado que antes no había estado ahí, él sentía que su corazón latía con una fuerza descomunal.Nunca había tenido frente a sí una joven como aquella, sus hombros descubiertos..., su cintura entallada en un vestido que hacia volar su imaginación..., sus piernas curvadas..., la gracia con la que movía sus pequeños pies en sus zapatos de taco... Ya habían pasado mucho tiempo en silencio, mirándose, quizás solo fueron segundos, pero aun así intentaron volver a lo que parecía ser una conversación.
- ...
- ...
- ... Bueno, eso siempre y cuando uno no quiera ver cómo vuelan los pájaros. Si uno es un ornitólogo...-No estaba muy seguro de si esa era la manera en la que quería romper el hielo, pero una vez mas...lo dicho, dicho está.
- ... un pajarístico.
- ...O un pajarístico, y quiere estudiar la costumbres migratorias de ciertas aves, tener una en la mano le sirve de poco...-La emoción que puso en aquellas palabras podía jugarle en contra, ¿ y si ella solo estaba mofándose de él?
- ...De muy poco.
- ...Mejor dicho de nada.- ¿De qué estamos hablando por Dios? Pensó. Esbozó una leve sonrisa, intentando con ella no dejar en claro si hablaba en serio o si bromeaba.
- Imagínese si llega el día en que debe presentar el resultado de su estudio sobre migraciones de aves y usted se aparece con un pájaro en la mano.
- Bueno, el jurado va a tener que elegir entre el dicho popular o la investigación-.
Definitivamente esta mujercita lo desconcertaba.Ella parecía realmente turbada por la situación, su ceño estaba levemente fruncido; sentía en su corazón la necesidad de cambiar de tema, pero cómo hacerlo, no sabía
- Si es gente muy estricta, lo expulsan.
- Pero si aún no había sido admitido-.Dijo aunque sin saber de qué hablaba.
- Bueno, lo aceptan y lo expulsan.
Esto no tenía lógica alguna, La quedó mirando, en silencio, hasta que ella lo sorprendió con su pregunta
- En fin, de todas maneras, ¿cuál era su pregunta?
En ese momento sintió como si el peso de una enorme mochila cayo de sus hombros.Con los pájaros no llegaría a ningún lugar, no al menos a dónde él quería...ahora sí buscaría la forma de llevar la conversación de manera tal que le permitieran invitarla a salir.
- En eso estábamos cuando le ofrecí unas respuestas, aunque usted no tuviera preguntas. ¿Le interesan respuestas sobre algún tema en especial, Química, Historia, actualidad o, así, en general?
- ...Mm, prefiero respuestas en general.
- Bien, aquí van algunas: veinticuatro... fueron ellos!!... a las cinco y media... todavía no sabemos... cinco Kilómetros más allá... azul con algo de verde... sí, la película me gustó mucho... ¿Está bien con ésas?- no supo porqué pero se sentía orgulloso de si mismo.Lo que sea que esté haciendo, lo llevaría hasta el final.Con un exagerado aire de grandeza acomodó su engominado cabello, sin tocarlo demasiado y le sonrió dejando a la vista sus dientes blanqueados como muestra fehaciente de que está hablando con un triunfador.
- ¡Excelente! ¿Puedo ofrecerle algunas yo?
- ¡ Por supuesto!- le dijo, sin perder su aire de grandeza, arqueando su cuerpo y acomodando sus ajustados jeans.
- A ver qué le parecen: en el año 1969...con un poco de perejil... no tan profundo... trescientos cincuenta gramos... dos pesos con veinte...
- Estupendas.- le dijo y sintió cómo sus cuerpos se acercaban..., sus labios casi podían rozarse..., una vez más estaba divagando, pero necesitaba sentirla cerca...necesitaba algo que la atrajera.- Le propongo que pongamos un servicio de respuestas-.Dijo, con toda seguridad.
- Excelente idea.
Esa fue la culminación de aquel ritual de cortejo inigualable, también fue así como nació el ya conocido "SERVICIO DE RESPUESTAS". Ese servicio que ofrece una amplia gama de respuestas para toda ocasión. Incluso para cuando nadie la necesita o espera.Y gracias a aquellos dos jóvenes que no sabían cómo expresar su profundo amor mutuo, es que hoy uno puede caerse con un ramillete de respuestas frescas y desencadenadas de cualquier pregunta, las mismas han sido tomadas del Movimiento de Respuestas Libres, que como ya se sabe es una agrupación bastante reciente surgida a partir de que las respuestas tomaron conciencia de sí mismas. Al verse siempre atadas a una pregunta decidieron emanciparse ofreciéndose de manera independiente. Su argumento es que, si al salir de camping la gente lleva una canasta con comida, aun cuando en ese preciso momento no sienta hambre, con más razón, al salir a la calle, tendría que llevar dos o tres respuestas, aunque en ese momento tampoco tenga dudas o preguntas. Podemos estar de acuerdo en que es algo que cae de maduro. A quién no le ocurrió que le viniera una respuesta a la mente cuando ya había pasado la ocasión. A ese mercado apunta, básicamente, el Movimiento de Respuestas Libres. Y así les va.
Como siempre agradezco a todos los que hasta aquí han llegado con su lectura.