
Que tal compañeros, sean bienvenidos a uno mas de mis posts.
Es esta ocasión quiero compartir con ustedes mi primera incursión en el mundo literario, esto es el primer cuento cuento corto que he escrito y por el cual recibí una mención honorífica.
Espero que les agrade, sin mas preámbulo, los dejo con mi obra
El Ramal

-¿Por qué tardaste tanto?-
Parece que Víctor reconoce ese tono acusador, pero no puede ocultar la sorpresa, al parecer le da gusto, pero no lo cree, pensó haberlo olvidado, pero el recuerdo están tan fresco que, de repente, se ve a sí mismo, hace diez años, en ese mismo lugar, la última vez que escuchó esas palabras:
-¿Por qué tardas tanto? Ya es muy tarde y me quiero ir a mi casa.-
-Espera nena, tengo las notas frescas en la cabeza-.
Mientras caminan, y Alma se apresura, él trata de tocar con su guitarra el tema de la película que acaban de ver, tiene cuidado de no tropezar con los durmientes de la vía del ferrocarril, la luna está menguando y el alumbrado no funciona, es difícil, pero no pierde la concentración, insiste y consigue armar algunos acordes.

-Es increíble que te hayan dejado entrar con esa cosa, no me gusta que la traigas a todos lados, te la regalé para que la toques, pero no más que a mi-.
-Nena, debo tocar todo el tiempo, nunca se sabe cuándo va a llegar la inspiración, ¿comprendes?-.
-Ok pero termina ya, ¿sabes que? Te espero hasta que termines-.
Alma se sienta junto a la vía y Víctor parece complacido y temeroso a la vez, lanza una sonrisa rápida y un suspiro, comienza a tocar lenta y delicadamente; después de varios intentos, su versión empieza a sonar como la original. Alma se ve impaciente, así que solamente practica el arpegio inicial, (no es bueno hacerla enojar).

-Listo nena, ya terminé, vámonos-
-¿Eso fue todo? Que asco, mejor toca algo de AC/DC; Vámonos ya que esta parte del pueblo no me gusta, además, salí sin permiso y me van a reg…-
La toma entre sus brazos y la besa suavemente, (lo hace siempre que ella se pone así). Entonces se escucha mi sonido favorito: el tren se acerca lentamente, el majestuoso gigante de acero provoca que el suelo se cimbre y el silbato hace estremecer a ambos,

–Su transporte llegó señorita-
-Jajaja, ya te volviste loco-
-Claro, desde que ando contigo-
Entonces sube de un brinco en el primer vagón de carga que pasa.
–Vamos, antes de que acelere- Extiende la mano y Alma duda un momento, pero empieza a correr y estira los brazos, él la toma y la hace subir con la mayor delicadeza que puede.
–Lo ves, muy fácil, ¿verdad?-
-¡Idiota! ¡Casi me mato!-
Ella comienza a perseguirlo, pero el traqueteo del tren es demasiado, tropieza, pero él logra atraparla, sus miradas se cruzan y las palabras sobran; pero aún así surgen:
-Te amo Vic-
-Yo te amo nena-
-No me sueltes, abrázame mas fuerte, quiero irme contigo a donde solamente estemos los dos, llévame de aquí por favor, estoy harta de ver siempre lo mismo, quiero ver el mundo, quiero…-

Esta vez el beso es más profundo, la toma lo mas fuerte que puede, casi hasta asfixiarla, hasta que no pueden controlarse mas, sus cuerpos se vuelven uno solo, ese momento en que los dos se convierten en el ser único y perfecto que alguna vez fueron en otro mundo, el nacimiento de llama gemela, el gran banquete, la pequeña muerte,… y el tiempo desaparece.
Despiertan al día siguiente, los dos se ven muy felices, pero les dura poco; la expresión en sus rostros cambia rápidamente cuando notan el paisaje extraño.
–Vic, ¿en dónde estamos?,…-
-Creo que el tren se desvió durante la noche, vámonos, tenemos que caminar-
Se visten de prisa y toman sus cosas, al bajar, se encuentran con uno de los garroteros del tren, parece que le piden indicaciones.

-Mira muchacho, éste es el ramal de la vía principal, solamente llega hasta este pueblo, si quieren regresar tendrán que esperar a que el tren regrese mañana- No pueden esperar tanto tiempo, comienzan a caminar, acaba de amanecer y el aire es muy fresco aún, la neblina aún no levanta, Alma estornuda, y Víctor la cubre con su saco, se van caminando abrazados siguiendo las vías.
-Vic, ¿a dónde vamos?-
-Ese señor dijo que este es un ramal, solamente tenemos que seguirlo hasta que encontremos la vía principal-.
El camino es largo, pero se tienen el uno al otro, y su preocupación desaparece, se deleitan con el paisaje, el terreno es montañoso, de la ladera brota un arroyuelo del que beben agua fresca, a la orilla de la vía hay árboles de peras, capulines y manzanas, cortan unas pocas y las guardan, cuando se cansan, se detienen un momento y Víctor toca la guitarra para Alma, (la melodía de la película que acaban de ver), el viento lleva el ritmo al pasar entre las hojas secas y las ramas desnudas de otoño; cuando encuentran una casita solitaria, saludan y la señora que allí vive les da algunos víveres,

-Los invitaría a pasar la noche pero mi viejo no va a querer-
-No se preocupe señora, ya hizo suficiente-,
se despiden y retoman el camino; ahora ya es casi medio día, y se nota que están cansados, el sol es cruel y la mañana tan fresca se ha convertido en un día abrasador, el paisaje sinuoso y la vía con arboledas a ambos lados se ha convertido en tramos cada vez mas rectos, sin vegetación que los cubra, ni arroyuelo que sacie su sed, poco a poco los dos se van quedando callados, el platicar cansa, pero el silencio es muy incómodo, los pensamientos de ambos se cruzan y sus miradas también, una sonrisa tonta se dibuja en sus rostros y por un momento todo es perfecto, están enamorados y solos en una aventura inesperada, tal vez esto no sea tan malo después de todo.

O tal vez si: Alma tropieza, y su pie se atora en los durmientes, se lastima el tobillo, -¡Vic!¡Me duele!-

Él rompe su camisa y le aplica un torniquete , es lo mejor que puede hacer, está muy preocupado, pero no lo demuestra; ahora tienen que esperar, aprovechan el incidente para comer algo, el menú es de tlayoyos y peras y quedan mas que satisfechos, se recuestan en el pasto y comienzan a buscarle formas a las nubes, pero Víctor no ve nada, solamente nubarrones negros, es tanta su preocupación que no escucha el ruido en las vías, hasta que ya está muy cerca, el piso se estremece un poco y entonces levanta la vista, sobresaltado y esperando que sea el tren. Pero no es el tren, es una dresina (una vagón ligero impulsado a mano), conducida por el garrotero que les dio indicaciones
–Parece que avanzaron mas de lo que pensé-
-Mi novia se lastimó el tobillo-
-Ya veo; mi esposa me dijo que querían caminar hasta su pueblo, llévense ésta, déjenla en la estación de su pueblo, si se apuran llegarán antes de mañana, no se preocupen que no pasará ningún tren por aquí- ;

se suben y Víctor comienza a impulsar su vehículo; su salvador los despide agitando el brazo enérgicamente, mientras la dresina se aleja y el ramal se va quedando tras ellos, líneas paralelas que parecen tocarse en el horizonte.
Al llegar a su pueblo, está a punto de amanecer, Alma está dormida, Víctor espera hasta que los primeros rayos del sol la acarician y poco a poco despierta, él la besa en la frente y le acomoda el cabello detrás de la oreja, ella lo mira con ternura, pero de inmediato se levanta,

-Me tengo que ir, me van a matar-
-Pero tu tobillo…-
-Ya está mejor, no te preocupes, nos vemos aquí mismo mañana a esta hora ¿ok?-
-Ok mi amor, aquí estaré-,
-No llegues tarde, te amo-,
-Te amo-.

Es la última vez que Victor la ve, Alma nunca acude a la cita, cuando la busca en su casa, le dicen que se ha fugado con su novio, él no lo cree al principio, pero tantos años sin noticias suyas lo hacen dudar, al final lo acepta, pero no consigue olvidarse de ella, ni aunque se muda a la ciudad, y conoce muchas chicas, su corazón siempre está con ella, la ama tanto que en el aniversario de aquel regreso de su viaje por el ramal, acude a la estación a esperarla, así lo hace varios años, y así lo hace este año, siempre hace lo mismo, se sienta en el andén y toca su guitarra, toca la melodía de la película que vieron en su último día juntos, este año suena mucho mejor, aunque la guitarra que Alma le regaló ya es vieja, las notas vuelan hacia el pasado en que conocieron la felicidad.

Es entonces cuando escucha esa voz tras de si: -¿Por qué tardaste tanto?-
Víctor voltea sobresaltado y…
La pantalla se pone amarilla, roja, y después blanca, los chiflidos y gritos no tardan en hacerse escuchar: -¡Cácarooo! ¡Cácarooo!- -¡Que devuelvan las entradas!- ,

las luces de la sala se encienden.
–Justo en la mejor parte nena-
-Si mi amor, ni modo-
-¿Quieres quedarte o te quieres ir?-
-Vámonos ya, salí sin permiso y me van a regañar, ¿Y mi bastón?-
-Aquí está nena, pero mejor tómame del brazo ok, ¿Qué película quieres ver la próxima semana?-
-La que tú quieras, me encanta cómo me las cuentas, te amo-
-Te amo nena-.
Eso es todo compañeros, muchas gracias por haberse tomado la molestia de leer mi modesta obra, espero que les haya gustado.
Se aceptan críticas (constructivas) consejos y comentarios
Hasta la próxima
