Rendido
Estaba sentado en su sillón preferido, por el rabillo del ojo atisbó lo que su olfato le había anticipado. Sin ganas ya de luchar cerró los ojos y pensó en sus hijos, su mujer y en esa isla paradisíaca a la que nunca irían. El rojo dolor en su cuello duró pocos segundos. La bestia eructó -Eres mío- pero él ya no estaba allí...
Virtual(mente)
Dame tu mano
Siente
Ojo sobre ojo
Boca sobre boca
Espejo perfecto
Perfume irreal
Sangre que late
Soy tuyo
Mi mano busca la tuya
Siento
Quiero
Deseo
Y la pantalla
Falso espejo que nos separa
[y nos une]
La mano que lee
Tu ojo lee la mano que a su vez leyó los años, años que dejaron marcas, huellas, experiencias y suertes echadas, destino de todos.
Mi ojo lee tu mano... la mano que leyó mis años.