Hola baticraperos, hoy les trigo un texto escrito por su servidor, es el primero que publico así que no sean batisoretes. Y sin más preámbulos:
Mi gran enemigo
Y allí estaba yo, corriendo en círculos, tratando de escapar de aquel enemigo mío, que tan propio como su catalogación lo indicaba, se veía empeñado en hacerme daño. ¿Dónde me podría esconder? ¿Abajo de la mesa circular de la cocina? ¿Debajo de mi despreciablemente rectangular cama? ¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde…?
De pronto, y sin que nadie se lo pidiera, desapareció entre la más nebulosa de las confusiones, dejando una estela de preguntas sin responder, condimentadas con el profundo pavor que me gobernaba en ese momento.
Llamadme estúpido, pero unos segundos después de su abandono, mis emociones ya se habían nivelado, obteniendo las dosis regulares de emoción con las que estoy acostumbrado a vivir.
Lentamente, empecé a reconocer más y más patrones, colores y formas. Lo primero que reconocí fue el viejo papel de pared, tan inflado por la humedad como hermoso alguna vez fue aquel azul cielo. Lo segundo en entrar en mi percepción fue la destartalada lámpara del gran comedor, que colgaba del gris techo, juntando cadáveres de insectos ya secos por el paso del tiempo.
Con el pasar de los minutos seguí reconociendo formas y patrones, de tal manera de que me había recuperado completamente al cabo de unos quince minutos. De repente, sentí como un león rugía desde el centro de mis entrañas. El hecho era que empezaba a sentir un hambre voraz que me obligaba a conseguir algo de comer.
Me dirigí a través de la pequeña y olvidada cocina hacia la heladera. Viéndolo a la distancia me parece que no fue una buena idea. Mi sorpresa no fue menor al grito que estalló de mi garganta al observar lo que había allí dentro. Entre verduras en mal estado y algunas carnes de origen dudoso, se encontraba ESO.
No era la primera vez que me encontraba con objetos de esta índole en mi heladera. Era todo parte del ritual que ocurría cada vez que él me visitaba. Sin embargo, que estas apariciones fuesen más o menos cotidianas no me restaban disgusto bajo ningún punto de vista.
Bueno, el caso es que el hambre se me había ido ante semejante disgusto ¿puede usted imaginárselo?, comer luego de tal disgusto, oh no. El caso es que un vez que murieron mis intenciones de comer me fui al ducharme, pues estaba todo sudoroso de aquella lucha que parecía tan lejana, pero solo habían pasado treinta minutos.
Una vez que entré en el baño, observe rápidamente el rastro de antiguas luchas, y oh discúlpenme, pero la emoción nace dentro mío cada vez que recuerdo… La ducha, dulce sueño de pobres y sucios, con su habitual suelo carmesí, fue el lugar donde pude aclarar mis pensamientos un poco, como dicen muchos, las mejores ideas vienen en la ducha. Y fue en ese momento cuando entendí todo.
Él no quería hacerme daño, es más, él quiere ser mi amigo, siempre me deja un poco de lo que él estuvo comiendo previamente en la heladera para que yo pueda comer también.
Y cuando salí de la ducha allí estaba él mirándome, ja ja ja ja cómo copiaba mis movimientos burlonamente. Mientras hacía esto me dijo:
-Al fin entendiste todo, yo solo quiero ser tu amigo, ¿Vos querés ser mi amigo?
Obviamente mi respuesta fue afirmativa, y nos fuimos a comer, porque el hambre me había vuelto rotundamente…
-¿Serías tan amable de pasarme ese dedo índice?-me preguntó él con la boca medio llena.
-Perdón que insista, pero, si se come es ya no quedará más para mí.
-Quedate tranquilo, sé de dónde sacar más- dijo mostrándome su mano izquierda, convertida en muñón.
-No aceptaría semejante sacrificio, déjeme cortarme un dedo, por favor- insistí con mucha cordialidad.
-Se ve que no entendiste todo- dijo él mientras tomaba mi mano izquierda y la alzó, demostrando un muñón idéntico al suyo. Posteriormente a esto me desmayé y perdí el conocimiento.
Al recobrar la conciencia vi a mi gran enemigo allí parado, cortándose el primer dedo de su ya no sana mano derecha, y mientras lo guardaba en la heladera, sonriendo plácidamente escuchando mis desgarradores gritos, dijo:
-Mejor los guardamos para más tarde, buen provecho, mi querido amigo.
Bueno eso es todo ciudadanos, ahora me voy a crapear con el niño maravilla por ahí