No tiene titulo cualquier aporte para este se agradece
Acostado mirando al techo. Pensando en ella, en la primera vez que la había visto, y como tartamudee al decirle “Hola”. Reí, no podía evitarlo llegaba al punto de ser gracioso hacer tanto drama por una persona, para mi es demasiado o eso hubiera pensado hacia un par de meses antes de conocerla. Ahí todo era perfecto o eso pensaba pero llego esa pequeña he insignificante personita y me movió el mundo, destruyo mis esquemas, mi idea de lo que era o podría llegar a ser una vida como la gente. Pero al final de cuentas ¿que importaba? Yo nunca había sido “como la gente” ¿Por qué empezar ahora?
Ella era graciosa, linda, inteligente y me aceptaba tal y como soy. Desde mi punto de vista era perfecta. No estoy diciendo perfecta en plan robot, digo que hasta las cosas que hacia mal o en las que se equivocaba me provocaban una especie de derretimiento cerebral que me dejaba paralizado.
Pero nunca estaríamos juntos si de mi dependiera, ya que era demasiado tarde para decirle algún otro idiota me había ganado de mano. “Idiota pero valiente” me dije a mi mismo. Pienso que si quizás le hubiera dicho el tsunami de emociones que había sentido solo al verla todo hubiera sido diferente, si posiblemente estaría peor de lo que estoy pero diferente en si.
¿Yo acostado en mi cama y ella con mister gil?¿Así termina todo? ¿Acaso este es mi final? Si, de un momento a otro saltaría por la ventana del décimo piso y caería imparablemente hacia la calle. La gente miraría mi cuerpo ya sin vida y diría “el si que era un verdadero….cagon. Nunca dijo lo que sentía.”Saque esa visión de mi cerebro rápidamente. No! no dejaría que algo así pasara. Me levante, agarre la campera y salí a la calle. Me me sorprendí cuando mire al cielo y vi que la noche me había envuelto. ¿Qué hora seria? ¿Cuántas horas había pasado en ese estado? Quizás seria la 1 de la madrugada pero que importaba estaba decidido a decir lo que sentía y lo haría esa noche o nunca, era como una especie de terca y tonta promesa que me había hecho a mi mismo.
Camine 3 interminables cuadras hacia la parada y cuando estaba a solo media cuadra de mi objetivo algo me interrumpió mi hilo de pensamiento.
Una figura bajita y delgada se acercaba rápidamente hacia mí.
-¡Che flaco! ¿Tenes fuego?-Dijo el extraño personaje con voz ronca
Busque teatralmente en mis bolsillos aunque ya sabia el resultado.
-Disculpa bo, no fumo- Le explique mientras me encogía de hombros.
-¿No tendrás un peso? – Insistió
-No - Respondí firmemente volviendo a caminar.
Me situé el la esquina mas alejada de aquella figura por miedo a en medio de un extraño ataque de locura y decidiera asesinar a la persona mas cercana que tenia. “Y así el asesino de las paradas de ómnibus cobraría otra victima” pensé y me reí en voz alta.
El ómnibus no llego sino 5 minutos después, lo que me había parecido una eternidad, note que el vehiculo se encontraba vació a no ser por una anciana que se había sentado al frente y obviamente por el conductor. Subí la escalera torpemente, entonces recordé que no había llevaba un solo peso encima. Empecé a rebuscar en todos los bolsillos tan rápido como pude. En la campera estaba seguro de que no tenia nada, metí mis manos en el yin y nada. De pronto recordé el bolsillo interno que mi viejo siempre usaba para guardar plata…
-¡SI!-Grite y la anciana se sobresalto, entonces saque un billete arrugado de cincuenta pesos y se lo entregue al chofer.
Agarre mi cambio y me senté en el ultimo asiento. Me acomode en mi lugar metiendo las manos en los bolsillos intentando que no se congelaran, debía ser la noche mas fría del año y a mi se me ocurría salir en medio de la madrugada.”Todo esta en el cerebro” me repetía un y otra vez . No se donde había escuchado eso pero era una reverenda boludez nadie puede controlarse a si mismo a tal punto de no sentir frió. A menos que sea batman o algo así.
Estaba en una habitación oscura, tantee las paredes buscando algo…lo encontré, tome en mis manos cuidadosamente la foto y la examine, ahí estaba ella tan hermosa y perfecta como siempre sonriéndome solo a mi, todo se ilumino ¿De donde salía la luz? Volví a mirar la foto, “nunca la había visto tan hermosa” pensé…El techo salio disparado, no, no era el techo yo estaba cayendo en un túnel interminable de paredes rojas, “es el túnel del amor” pensé y eso por algún extraño motivo me lleno de terror.
-Aaaaaaaaaaahh!- Grite, de nuevo en el ómnibus.
-Fue solo un sueño- Dijo la anciana ahora parada muy cerca de mí.
Di un suspiro de alivio.
-¿Dónde estamos?- Pregunte incorporándome.- ¿Pasamos Millán?
-No, todavía falta
-Gracias.
-De nada mijo- Respondió volviendo a su asiento.
Me calme respirando lentamente, “Solo te falta ver Gremblins” me dije mientras observaba desde mi ventana con precaución el costado de aquella cafetera.
Bajé del ómnibus tres paradas antes, necesitaba despejar mi mente y pensar con claridad. “¿Que le iba a decir?” necesitaba ser rápido e ir directo al punto “Te amo” No, no eso estaba demasiado trillado. “Tami, se que nunca te lo dije, y que quizás sea demasiado tarde pero necesito decírtelo me esta por explotar el corazón…” ¡Muy cursi! “Tamara cada vez que te miro, me quedo mudo, se me derrite el cerebro cuando hablas, y esto que tengo acá en el pecho grita tu nombre con cada latido” Si era demasiado trillado, muy cursi, pero ¡era perfecto! Es exactamente lo que sentía.
Mire la calle, y me entro el pánico ahí a solo dos cuadras estaba el destino esperando. Me pare en seco.“¡Todavía estas a tiempo date vuelta!” “¡No boludo ya estas acá ahora seguí!” “Te va a rechazar ¿no te das cuenta?” “Y si te rechaza ¿que perdes?” Di un paso hacia delante inconcientemente, esa era una señal debería seguir ya no podía volver.
Corrí lo mas rápido que pude, y llegue a su casa en menos de un minuto, creo que esa vez rompí un record mundial o estuve muy cerca de hacerlo.
Toque la puerta tres veces y espere, luego se unos segundos salio el hermano.
-Hola – Me extendió la mano
-¿Esta Tamara?- Dije agitadamente, estrechándola.
-Si, aguántame- Se giro hacia la casa y grito-¡Tamara! ¡Es para vos!
Sonrió y los dos esperamos en silencio.
Ella asomo su cabeza por la puerta, me miro con cara sorprendida.
-Ah, Seba!-Dijo con voz apagada- pensé que eras Martín- (el idiota)
-No soy yo – Corregí rápidamente.
-Me di cuenta- Respondió riéndose – Antonio mira que ya te podes ir.
El se mostró sorprendido pero entro sin decir nada
-¿Paso algo?
-No – no dude – Va… en realidad si pasa algo….Mira Tamara la cosa es que cad…
-Espera –Me interrumpió – Ya se lo que vas a decir…y sos lindo y todo pero yo estoy re bien con Martín y no quiero arruinarlo…
-¡¿Qué?! ¿Cómo sabes?
-Lo sabe medio Montevideo Seba
-Pero no podemos probar y….
-No… entendeme no quiero arruinar lo que tengo
-Bueno…no se…eeeeh….-Mi mente se quedo en blanco. Debía de estar en una especie de shock y entonces dije lo primero que se me vino a la mente- N…nos vemos el lunes.
-Si el lunes…chau –Entro y cerro de un portazo.
No aguante, empecé a llorar descontroladamente. Tanto esfuerzo, tanto planeamiento ¿para terminar así? ¿No pasaba en todas las películas que el chico bueno se quedaba con la chica? Por eso mismo son películas…por que no son reales. Estaba hecho bolsa.
Si claro no quiere destrozar su relación pero me destroza a mi ¿no? No era justo que yo termine así y ellos dos felices para siempre…
“Date vuelta y préndele fuego la casa” no, yo no era un asesino, apartando el hecho de que no tenia encendedor.
Crucé la calle y espere en el frio veinte minutos hasta que el ómnibus se dignó a aparecer.
Me voy a obviar el viaje de vuelta y de cómo llore y pensé en ella durante horas escuchando música triste para empeorar mi depresión.
Luego de aquellos momentos patéticos me acosté en mi cama a mirar al techo por un par de horas. Y cuando se cumplieron las cuatro de la madrugada supe exactamente lo que debía hacer me levante con rapidez y abrí mi ventana para que el aire nocturno invadiera mi habitación, helara mi sangre y congelara mi corazón. Entonces nunca más volvería a sufrir por amor.
Gracias por leer !!!
Acostado mirando al techo. Pensando en ella, en la primera vez que la había visto, y como tartamudee al decirle “Hola”. Reí, no podía evitarlo llegaba al punto de ser gracioso hacer tanto drama por una persona, para mi es demasiado o eso hubiera pensado hacia un par de meses antes de conocerla. Ahí todo era perfecto o eso pensaba pero llego esa pequeña he insignificante personita y me movió el mundo, destruyo mis esquemas, mi idea de lo que era o podría llegar a ser una vida como la gente. Pero al final de cuentas ¿que importaba? Yo nunca había sido “como la gente” ¿Por qué empezar ahora?
Ella era graciosa, linda, inteligente y me aceptaba tal y como soy. Desde mi punto de vista era perfecta. No estoy diciendo perfecta en plan robot, digo que hasta las cosas que hacia mal o en las que se equivocaba me provocaban una especie de derretimiento cerebral que me dejaba paralizado.
Pero nunca estaríamos juntos si de mi dependiera, ya que era demasiado tarde para decirle algún otro idiota me había ganado de mano. “Idiota pero valiente” me dije a mi mismo. Pienso que si quizás le hubiera dicho el tsunami de emociones que había sentido solo al verla todo hubiera sido diferente, si posiblemente estaría peor de lo que estoy pero diferente en si.
¿Yo acostado en mi cama y ella con mister gil?¿Así termina todo? ¿Acaso este es mi final? Si, de un momento a otro saltaría por la ventana del décimo piso y caería imparablemente hacia la calle. La gente miraría mi cuerpo ya sin vida y diría “el si que era un verdadero….cagon. Nunca dijo lo que sentía.”Saque esa visión de mi cerebro rápidamente. No! no dejaría que algo así pasara. Me levante, agarre la campera y salí a la calle. Me me sorprendí cuando mire al cielo y vi que la noche me había envuelto. ¿Qué hora seria? ¿Cuántas horas había pasado en ese estado? Quizás seria la 1 de la madrugada pero que importaba estaba decidido a decir lo que sentía y lo haría esa noche o nunca, era como una especie de terca y tonta promesa que me había hecho a mi mismo.
Camine 3 interminables cuadras hacia la parada y cuando estaba a solo media cuadra de mi objetivo algo me interrumpió mi hilo de pensamiento.
Una figura bajita y delgada se acercaba rápidamente hacia mí.
-¡Che flaco! ¿Tenes fuego?-Dijo el extraño personaje con voz ronca
Busque teatralmente en mis bolsillos aunque ya sabia el resultado.
-Disculpa bo, no fumo- Le explique mientras me encogía de hombros.
-¿No tendrás un peso? – Insistió
-No - Respondí firmemente volviendo a caminar.
Me situé el la esquina mas alejada de aquella figura por miedo a en medio de un extraño ataque de locura y decidiera asesinar a la persona mas cercana que tenia. “Y así el asesino de las paradas de ómnibus cobraría otra victima” pensé y me reí en voz alta.
El ómnibus no llego sino 5 minutos después, lo que me había parecido una eternidad, note que el vehiculo se encontraba vació a no ser por una anciana que se había sentado al frente y obviamente por el conductor. Subí la escalera torpemente, entonces recordé que no había llevaba un solo peso encima. Empecé a rebuscar en todos los bolsillos tan rápido como pude. En la campera estaba seguro de que no tenia nada, metí mis manos en el yin y nada. De pronto recordé el bolsillo interno que mi viejo siempre usaba para guardar plata…
-¡SI!-Grite y la anciana se sobresalto, entonces saque un billete arrugado de cincuenta pesos y se lo entregue al chofer.
Agarre mi cambio y me senté en el ultimo asiento. Me acomode en mi lugar metiendo las manos en los bolsillos intentando que no se congelaran, debía ser la noche mas fría del año y a mi se me ocurría salir en medio de la madrugada.”Todo esta en el cerebro” me repetía un y otra vez . No se donde había escuchado eso pero era una reverenda boludez nadie puede controlarse a si mismo a tal punto de no sentir frió. A menos que sea batman o algo así.
Estaba en una habitación oscura, tantee las paredes buscando algo…lo encontré, tome en mis manos cuidadosamente la foto y la examine, ahí estaba ella tan hermosa y perfecta como siempre sonriéndome solo a mi, todo se ilumino ¿De donde salía la luz? Volví a mirar la foto, “nunca la había visto tan hermosa” pensé…El techo salio disparado, no, no era el techo yo estaba cayendo en un túnel interminable de paredes rojas, “es el túnel del amor” pensé y eso por algún extraño motivo me lleno de terror.
-Aaaaaaaaaaahh!- Grite, de nuevo en el ómnibus.
-Fue solo un sueño- Dijo la anciana ahora parada muy cerca de mí.
Di un suspiro de alivio.
-¿Dónde estamos?- Pregunte incorporándome.- ¿Pasamos Millán?
-No, todavía falta
-Gracias.
-De nada mijo- Respondió volviendo a su asiento.
Me calme respirando lentamente, “Solo te falta ver Gremblins” me dije mientras observaba desde mi ventana con precaución el costado de aquella cafetera.
Bajé del ómnibus tres paradas antes, necesitaba despejar mi mente y pensar con claridad. “¿Que le iba a decir?” necesitaba ser rápido e ir directo al punto “Te amo” No, no eso estaba demasiado trillado. “Tami, se que nunca te lo dije, y que quizás sea demasiado tarde pero necesito decírtelo me esta por explotar el corazón…” ¡Muy cursi! “Tamara cada vez que te miro, me quedo mudo, se me derrite el cerebro cuando hablas, y esto que tengo acá en el pecho grita tu nombre con cada latido” Si era demasiado trillado, muy cursi, pero ¡era perfecto! Es exactamente lo que sentía.
Mire la calle, y me entro el pánico ahí a solo dos cuadras estaba el destino esperando. Me pare en seco.“¡Todavía estas a tiempo date vuelta!” “¡No boludo ya estas acá ahora seguí!” “Te va a rechazar ¿no te das cuenta?” “Y si te rechaza ¿que perdes?” Di un paso hacia delante inconcientemente, esa era una señal debería seguir ya no podía volver.
Corrí lo mas rápido que pude, y llegue a su casa en menos de un minuto, creo que esa vez rompí un record mundial o estuve muy cerca de hacerlo.
Toque la puerta tres veces y espere, luego se unos segundos salio el hermano.
-Hola – Me extendió la mano
-¿Esta Tamara?- Dije agitadamente, estrechándola.
-Si, aguántame- Se giro hacia la casa y grito-¡Tamara! ¡Es para vos!
Sonrió y los dos esperamos en silencio.
Ella asomo su cabeza por la puerta, me miro con cara sorprendida.
-Ah, Seba!-Dijo con voz apagada- pensé que eras Martín- (el idiota)
-No soy yo – Corregí rápidamente.
-Me di cuenta- Respondió riéndose – Antonio mira que ya te podes ir.
El se mostró sorprendido pero entro sin decir nada
-¿Paso algo?
-No – no dude – Va… en realidad si pasa algo….Mira Tamara la cosa es que cad…
-Espera –Me interrumpió – Ya se lo que vas a decir…y sos lindo y todo pero yo estoy re bien con Martín y no quiero arruinarlo…
-¡¿Qué?! ¿Cómo sabes?
-Lo sabe medio Montevideo Seba
-Pero no podemos probar y….
-No… entendeme no quiero arruinar lo que tengo
-Bueno…no se…eeeeh….-Mi mente se quedo en blanco. Debía de estar en una especie de shock y entonces dije lo primero que se me vino a la mente- N…nos vemos el lunes.
-Si el lunes…chau –Entro y cerro de un portazo.
No aguante, empecé a llorar descontroladamente. Tanto esfuerzo, tanto planeamiento ¿para terminar así? ¿No pasaba en todas las películas que el chico bueno se quedaba con la chica? Por eso mismo son películas…por que no son reales. Estaba hecho bolsa.
Si claro no quiere destrozar su relación pero me destroza a mi ¿no? No era justo que yo termine así y ellos dos felices para siempre…
“Date vuelta y préndele fuego la casa” no, yo no era un asesino, apartando el hecho de que no tenia encendedor.
Crucé la calle y espere en el frio veinte minutos hasta que el ómnibus se dignó a aparecer.
Me voy a obviar el viaje de vuelta y de cómo llore y pensé en ella durante horas escuchando música triste para empeorar mi depresión.
Luego de aquellos momentos patéticos me acosté en mi cama a mirar al techo por un par de horas. Y cuando se cumplieron las cuatro de la madrugada supe exactamente lo que debía hacer me levante con rapidez y abrí mi ventana para que el aire nocturno invadiera mi habitación, helara mi sangre y congelara mi corazón. Entonces nunca más volvería a sufrir por amor.
Gracias por leer !!!

