Bueno, hace bastante que no publico aca algo de mi autoría, y bueno hoy me dieron ganas de compartir algo que es un pensamiento propio escrito en prosa, espero, les guste..
Sin preguntas
Vivo aquí, en esta sociedad tan extraña. En esta, mi “ciudad de la furia” de la cual ya nada me asombra. Los errores se repiten, todo lentamente se sumerge en un caos. Nadie dice nada, quizá por culpa, por ambición. Protestas en paredes, paredes negras, negras las ilusiones y el aire que respiro. Aunque mi cuerpo todavía filtra todo. Pero mi mente no es inmune, y el resto de mi cuerpo tampoco. Estamos viviendo todos juntos y nadie se asombra. No quiero ser la que lo diga, pero antes todo era distinto.
No digo que la vida es tan mala en su absolutismo, porque todos tenemos algo porque vivir, sino no estaríamos vivos mirándonos las caras, las reacciones. Adivinando. Hay que hacer lo que nadie quiere que hagamos: Que pensemos, que sepamos ser lo que nadie quiere, porque es así. Y nos encontramos en este lugar que yo llamo “sociedad”, muchos despreocupados por bien o mal, y a los que algo nos interesa y seguimos contra la corriente. Quiero ver menos adicciones modernas y mas hojas de otoño amarillas, esas que tanto me gustan, esas que al menos aun resisten, en mi ciudad, mas nieve blanca y menos nieve marrón, mas aire puro para respirar, ese que aun permanece intocable en pocos sitios del mundo, esa impenetrabilidad que solo tienen pocas cosas. Lugares con historia que así permanezcan y no dolor en las caras, resignación, como la que se ve a diario, a la vuelta de la esquina.
No hay preguntas si uno sabe cual respuesta obtener, nada es igual si alguien lo intenta, en vez de intentar intentar. Volvamos.
Sin preguntas
Vivo aquí, en esta sociedad tan extraña. En esta, mi “ciudad de la furia” de la cual ya nada me asombra. Los errores se repiten, todo lentamente se sumerge en un caos. Nadie dice nada, quizá por culpa, por ambición. Protestas en paredes, paredes negras, negras las ilusiones y el aire que respiro. Aunque mi cuerpo todavía filtra todo. Pero mi mente no es inmune, y el resto de mi cuerpo tampoco. Estamos viviendo todos juntos y nadie se asombra. No quiero ser la que lo diga, pero antes todo era distinto.
No digo que la vida es tan mala en su absolutismo, porque todos tenemos algo porque vivir, sino no estaríamos vivos mirándonos las caras, las reacciones. Adivinando. Hay que hacer lo que nadie quiere que hagamos: Que pensemos, que sepamos ser lo que nadie quiere, porque es así. Y nos encontramos en este lugar que yo llamo “sociedad”, muchos despreocupados por bien o mal, y a los que algo nos interesa y seguimos contra la corriente. Quiero ver menos adicciones modernas y mas hojas de otoño amarillas, esas que tanto me gustan, esas que al menos aun resisten, en mi ciudad, mas nieve blanca y menos nieve marrón, mas aire puro para respirar, ese que aun permanece intocable en pocos sitios del mundo, esa impenetrabilidad que solo tienen pocas cosas. Lugares con historia que así permanezcan y no dolor en las caras, resignación, como la que se ve a diario, a la vuelta de la esquina.
No hay preguntas si uno sabe cual respuesta obtener, nada es igual si alguien lo intenta, en vez de intentar intentar. Volvamos.