Buenas noches, gente que ni siquiera conozco pero sé que tienen cinco dedos o más.
Haciendola corta les dejo un compilado de escritos, algunos ya leídos:
Frío
No la ama, quiere. Es interés, dura hasta que se vuelve común.
Ella, da mucho. Ella, tiene vida en su interior. Florece. Se enamora, esta hermosa. Sonríe por él, llora también.
Él, intenta pero no puede, lo estropea, confianza le falta. Motivaciones, también. Marchito, esta su corazón. No sabe de sentimientos, emociones faltan. Parco y frío, la ama. No lo demuestra.
Ella, lastimada, se aferra a él. Sus emociones chocan contra una pared de hielo.
Principal punto de contaminantes en la ciudad de Buenos Aires
Y sí, supongo que sabía que ibas a saber que nos íbamos a separar. Pero cómo podíamos saber que nos íbamos a deshacer en un mar de dudas, lleno de alimañas que, vaya uno a saber de donde salieron.
En fin, te presento al asesino serial de nuestra serie de eventos afortunados-desafortunados, se hace llamar tiempo, y es tan viejo. Demasiado para mí gusto, pero ¿Quién soy yo para hablar de gustos? De seguro debe tener la fuente de la inmortalidad en sus manos.
Y así fue cómo quizás, nuestra historia termino hundida en el Riachuelo entre tantas otras porquerías, y digo en el Riachuelo porque era el mejor lugar para una vida tan emocionante y brillante con vos, y ahora me encuentro en el Riachuelo. Una vida entre sabanas, sabanas en una vida. Y salir a correr o a bicicletear por las calles de Guillón y Recoleta, ó que Recoleta o Guillón vengan a correr con nosotros. Éramos chimeneas de humo, humo blanco y denso en los baños y baños blancos, densos, con humo llenándolos, y nosotros con humo, y caricias y besos. Besos blancos, caricias blancas, y pureza con humo. Todo, todo junto a vos. Incluso dormir, incluso vivir pero nunca morir…
Y digo, nunca morir, porque yo me encuentro acá, acá en el Riachuelo y vos allá, allá tomando Vodka barato ó caro, y fumando cigarrillos, de esos que tanto te gustan y te arruinan.
Sabía de su pasado. Conocía su experiencia en ese mundo aborrecido.
Supongo que tendría que haber sabido que no iba a ser eterno. A pesar de conocer el sufrimiento que podría llegar a tocarme, en ese momento lo apartaba de mi mente. Mi mente que no le daba importancia, mi mente tan cegada. Y supongo que vos sabías que ibas a ser más fatal que esos cigarrillos.
Su relación duro lo que dura el proceso en llegar a una luna menguante. Ella, allá en algún lugar, ella en alguna habitación. Ella y otro, y el placer de conocerse. Conocer el placer de estar con otro, alguien más ingrato. Más ingrato, más duro, más que él. Y él, a orillas del Riachuelo, mirando las ratas, ratas enamoradas de la mugre. El Riachuelo, punto de partida para toda porquería que ya no sirve. Él y la porquería. La porquería y él.
Él lloró, se puso en pie, pasó sus manos por su cara, y camino hacia dentro de las ratas y las enfermedades. En el Riachuelo.
Y se fue, como quien se desangra.
~Fin~
Sin título definido
Sentada en el cordón de la vereda, espera a que su malestar cese, demasiada adrenalina para una noche de invierno. A su lado yace el cadáver de lo que una vez, alguien, pudo haberlo llamado amor. Y al otro, vomito, vomito de sustancia que, su pobre cuerpo ya no pudo asimilar.
Ella se muere y se arrepiente de todo. A pesar de las noches tan desenfrenadas y esa sensación de libertad, ahora era el ser más vulnerable y desprotegido que alguien pudo a ver visto.
Se pone en pie, tambaleándose camina, y la noche no era más que la sombra en la solapa de su camisa. Cómo un vehículo automático va a su refugio. En el camino, un largo tramo, llora. Llora sin lágrimas, sin sollozos, sin nada, solamente su mente quebrándose. Su mente es la que llora, su magnifico cerebro que una vez fue, ahora esta pudriéndose por lo que muchos creen que, es una emoción pasajera.
El iceberg, es hielo solamente, por más frío y duro que parezca se derrite en contacto con el calor.
Llegó a su pequeño refugio, sube las escaleras, evitando caer en la oscuridad. Entra en su habitación, tantos recuerdos. Se ve al espejo, tan triste se ve. Se recuesta en su cama, se desviste. Desnuda, en su cama, se envuelve entre las sábanas esperando algo. Cierra los ojos. Y así quedó.
“¿Qué pasa, querida? Cuanta tristeza. No te preocupes, ahora mismo, estarás con él.” Y con una sonrisa fue…
-Fin.
Vehículos automáticos de juventud.
Errores desde el amanecer hasta la caída de los ojos en el mediodía. Durmiendo con la misma afición a un acto eterno. Y luego la noche otra vez. Como doctores que intentan curar a un muerto, peleo contra las horas, minutos y segundos. El tercer golpe contra la pared duele más que el primero e incluso que el segundo. El vagabundo del movimiento impredecible. El mas joven entre la basura apostando vino tinto en una carrera de ratas. Tengo talento (para seleccionar la rata ganadora). Con el espíritu doblado me meto en un sobre y me envió al hospital.
¿Por qué tan oscuro, joven? -
Tengo el tiempo que quiero y no se bien como usarlo. Si usted supiera, señora enfermera, me pasa algo raro. Tengo el espíritu mas doblado que usted jamás podrá contemplar. Pero mi alma esta en paz.
--
Otra vez soñé con la chica del subconsciente existencial. Tiene un cuadro de óleo clavado en el sur de su cerebro. Dos montañas y en el medio, un árbol. Ella esta arriba del árbol (en el cuadro). Sobre la montaña de la izquierda, caen en paracaídas, sus poetas favoritos. Se deslizan lentamente descendiendo hasta el suelo. Ella los mira a todos desde el árbol y se divierte de cómo se lastiman los pies en el aterrizaje. Los poetas pasan mirando el árbol y caminan hasta la otra montaña y la escalan para luego morir en ahogados por el viento. Se repite la secuencia.
Mi casa se tambalea en una botella de vino mientras leo las memorias de esa chica. Un guionista que se presenta diciendo “mi nombre es Tiempo, pero me podes llamar Dios” quiere escribir la película biográfica de ella. Pobre. No sabe que lo odio.
Lo que no nos mata nos fortalece. Lo que nos fortalece nos aumenta la velocidad. Somos vehículos automáticos de juventud, con conductores ciegos.
…Entonces, pensaba en ella todo el tiempo, sin pensar en el tiempo.
De todo el despojo era la perdida más hermosa. Bañada en el manto de la propia intimidad, brillaba como una guerrera clavándose una espada en su propio cuerpo. Mientras yo caía viento abajo, como un autodidacta que aprende a suicidarse cada vez que mira al sol. Bajaba por su calle con el vestido roto y pensaba en mi poesía con la misma fuerza e impotencia con la que se intenta pensar en la nada. Yo, tan joven en ese entonces, la esperaba en el parque de su ciudad. Ciudad que le prohibía ser nómade, como una india en la comunidad del prójimo, colega o ángel-flecha. Rebalsada de tanto amor y ansiedad, me miraba encandilándome como la luz del sol en un ensayo de cómo suicidarse un mediodía, y entonces, me enamore...
Tonto.
Y el tonto, se enamora, cuando todos a su alrededor le crean una fantasía
Y no porque este en coma, pues despertó de ese hace tiempo ya, solo tiene malas personalidades en su vida.
Simple, se enamora y ella juega con él hasta que un lindo muchacho y más canalla se le acerca y le dice "Querida, vamos a romper un par de vidrieras"
Ella se sube a su moto y el pobre queda en la acera esperando el colectivo que nunca llegó.
- Tonto.
Pensamiento propio.
Hay algo que me inquieta… El simple hecho de que no salgan las palabras, cuando uno quiere escribir.
Y es ahí cuando te das cuenta que lo único que volcás en el papel es una simple frase, de cómo comenzaría tu historia. Y luego tu redacción se vuelve cada vez más insípida, con falta de énfasis y coherencia.
Acá es cuando yo me doy cuenta de lo que estoy escribiendo es solamente una nota mental o quizás es un capricho a mostrar, pero luego me arrepiento y lo borro.
¡Y te das cuenta que lo único que escribís es pura mierda! Y a pesar de que sea "mierda" lo guardas y lo enseñas.
- Ego.
Haciendola corta les dejo un compilado de escritos, algunos ya leídos:
Frío
No la ama, quiere. Es interés, dura hasta que se vuelve común.
Ella, da mucho. Ella, tiene vida en su interior. Florece. Se enamora, esta hermosa. Sonríe por él, llora también.
Él, intenta pero no puede, lo estropea, confianza le falta. Motivaciones, también. Marchito, esta su corazón. No sabe de sentimientos, emociones faltan. Parco y frío, la ama. No lo demuestra.
Ella, lastimada, se aferra a él. Sus emociones chocan contra una pared de hielo.
Principal punto de contaminantes en la ciudad de Buenos Aires
Y sí, supongo que sabía que ibas a saber que nos íbamos a separar. Pero cómo podíamos saber que nos íbamos a deshacer en un mar de dudas, lleno de alimañas que, vaya uno a saber de donde salieron.
En fin, te presento al asesino serial de nuestra serie de eventos afortunados-desafortunados, se hace llamar tiempo, y es tan viejo. Demasiado para mí gusto, pero ¿Quién soy yo para hablar de gustos? De seguro debe tener la fuente de la inmortalidad en sus manos.
Y así fue cómo quizás, nuestra historia termino hundida en el Riachuelo entre tantas otras porquerías, y digo en el Riachuelo porque era el mejor lugar para una vida tan emocionante y brillante con vos, y ahora me encuentro en el Riachuelo. Una vida entre sabanas, sabanas en una vida. Y salir a correr o a bicicletear por las calles de Guillón y Recoleta, ó que Recoleta o Guillón vengan a correr con nosotros. Éramos chimeneas de humo, humo blanco y denso en los baños y baños blancos, densos, con humo llenándolos, y nosotros con humo, y caricias y besos. Besos blancos, caricias blancas, y pureza con humo. Todo, todo junto a vos. Incluso dormir, incluso vivir pero nunca morir…
Y digo, nunca morir, porque yo me encuentro acá, acá en el Riachuelo y vos allá, allá tomando Vodka barato ó caro, y fumando cigarrillos, de esos que tanto te gustan y te arruinan.
Sabía de su pasado. Conocía su experiencia en ese mundo aborrecido.
Supongo que tendría que haber sabido que no iba a ser eterno. A pesar de conocer el sufrimiento que podría llegar a tocarme, en ese momento lo apartaba de mi mente. Mi mente que no le daba importancia, mi mente tan cegada. Y supongo que vos sabías que ibas a ser más fatal que esos cigarrillos.
Su relación duro lo que dura el proceso en llegar a una luna menguante. Ella, allá en algún lugar, ella en alguna habitación. Ella y otro, y el placer de conocerse. Conocer el placer de estar con otro, alguien más ingrato. Más ingrato, más duro, más que él. Y él, a orillas del Riachuelo, mirando las ratas, ratas enamoradas de la mugre. El Riachuelo, punto de partida para toda porquería que ya no sirve. Él y la porquería. La porquería y él.
Él lloró, se puso en pie, pasó sus manos por su cara, y camino hacia dentro de las ratas y las enfermedades. En el Riachuelo.
Y se fue, como quien se desangra.
~Fin~
Sin título definido
Sentada en el cordón de la vereda, espera a que su malestar cese, demasiada adrenalina para una noche de invierno. A su lado yace el cadáver de lo que una vez, alguien, pudo haberlo llamado amor. Y al otro, vomito, vomito de sustancia que, su pobre cuerpo ya no pudo asimilar.
Ella se muere y se arrepiente de todo. A pesar de las noches tan desenfrenadas y esa sensación de libertad, ahora era el ser más vulnerable y desprotegido que alguien pudo a ver visto.
Se pone en pie, tambaleándose camina, y la noche no era más que la sombra en la solapa de su camisa. Cómo un vehículo automático va a su refugio. En el camino, un largo tramo, llora. Llora sin lágrimas, sin sollozos, sin nada, solamente su mente quebrándose. Su mente es la que llora, su magnifico cerebro que una vez fue, ahora esta pudriéndose por lo que muchos creen que, es una emoción pasajera.
El iceberg, es hielo solamente, por más frío y duro que parezca se derrite en contacto con el calor.
Llegó a su pequeño refugio, sube las escaleras, evitando caer en la oscuridad. Entra en su habitación, tantos recuerdos. Se ve al espejo, tan triste se ve. Se recuesta en su cama, se desviste. Desnuda, en su cama, se envuelve entre las sábanas esperando algo. Cierra los ojos. Y así quedó.
“¿Qué pasa, querida? Cuanta tristeza. No te preocupes, ahora mismo, estarás con él.” Y con una sonrisa fue…
-Fin.
Vehículos automáticos de juventud.
Errores desde el amanecer hasta la caída de los ojos en el mediodía. Durmiendo con la misma afición a un acto eterno. Y luego la noche otra vez. Como doctores que intentan curar a un muerto, peleo contra las horas, minutos y segundos. El tercer golpe contra la pared duele más que el primero e incluso que el segundo. El vagabundo del movimiento impredecible. El mas joven entre la basura apostando vino tinto en una carrera de ratas. Tengo talento (para seleccionar la rata ganadora). Con el espíritu doblado me meto en un sobre y me envió al hospital.
¿Por qué tan oscuro, joven? -
Tengo el tiempo que quiero y no se bien como usarlo. Si usted supiera, señora enfermera, me pasa algo raro. Tengo el espíritu mas doblado que usted jamás podrá contemplar. Pero mi alma esta en paz.
--
Otra vez soñé con la chica del subconsciente existencial. Tiene un cuadro de óleo clavado en el sur de su cerebro. Dos montañas y en el medio, un árbol. Ella esta arriba del árbol (en el cuadro). Sobre la montaña de la izquierda, caen en paracaídas, sus poetas favoritos. Se deslizan lentamente descendiendo hasta el suelo. Ella los mira a todos desde el árbol y se divierte de cómo se lastiman los pies en el aterrizaje. Los poetas pasan mirando el árbol y caminan hasta la otra montaña y la escalan para luego morir en ahogados por el viento. Se repite la secuencia.
Mi casa se tambalea en una botella de vino mientras leo las memorias de esa chica. Un guionista que se presenta diciendo “mi nombre es Tiempo, pero me podes llamar Dios” quiere escribir la película biográfica de ella. Pobre. No sabe que lo odio.
Lo que no nos mata nos fortalece. Lo que nos fortalece nos aumenta la velocidad. Somos vehículos automáticos de juventud, con conductores ciegos.
…Entonces, pensaba en ella todo el tiempo, sin pensar en el tiempo.
De todo el despojo era la perdida más hermosa. Bañada en el manto de la propia intimidad, brillaba como una guerrera clavándose una espada en su propio cuerpo. Mientras yo caía viento abajo, como un autodidacta que aprende a suicidarse cada vez que mira al sol. Bajaba por su calle con el vestido roto y pensaba en mi poesía con la misma fuerza e impotencia con la que se intenta pensar en la nada. Yo, tan joven en ese entonces, la esperaba en el parque de su ciudad. Ciudad que le prohibía ser nómade, como una india en la comunidad del prójimo, colega o ángel-flecha. Rebalsada de tanto amor y ansiedad, me miraba encandilándome como la luz del sol en un ensayo de cómo suicidarse un mediodía, y entonces, me enamore...
Tonto.
Y el tonto, se enamora, cuando todos a su alrededor le crean una fantasía
Y no porque este en coma, pues despertó de ese hace tiempo ya, solo tiene malas personalidades en su vida.
Simple, se enamora y ella juega con él hasta que un lindo muchacho y más canalla se le acerca y le dice "Querida, vamos a romper un par de vidrieras"
Ella se sube a su moto y el pobre queda en la acera esperando el colectivo que nunca llegó.
- Tonto.
Pensamiento propio.
Hay algo que me inquieta… El simple hecho de que no salgan las palabras, cuando uno quiere escribir.
Y es ahí cuando te das cuenta que lo único que volcás en el papel es una simple frase, de cómo comenzaría tu historia. Y luego tu redacción se vuelve cada vez más insípida, con falta de énfasis y coherencia.
Acá es cuando yo me doy cuenta de lo que estoy escribiendo es solamente una nota mental o quizás es un capricho a mostrar, pero luego me arrepiento y lo borro.
¡Y te das cuenta que lo único que escribís es pura mierda! Y a pesar de que sea "mierda" lo guardas y lo enseñas.
- Ego.