Cierta persona tiene un problema con las puertas de las estaciones de servicio, de los locutorios o cualquier local que tenga la opción de "Tire y/o empuje".
A ella siempre le pasa lo mismo, si al lado de la manija de una puerta dice "Tire", ella empuja, y si en otras puertas dice "Empuje", ella tira. Y la verdad que no importa que las letras estén en grande y tengan colores que resalten la palabra, siempre se confunde.
Se podría decir que es una de las pocas personas a las que les pasa eso, o bien es parte de muchas de las personas a las que les pasa lo mismo pero siempre se tienen que frenar un segundo antes para leer bien y no actuar con torpeza.
Por esas pequeñas situaciones ella se cuestiona sobre grandes situaciones, y no para de preguntarse: "¿Si siempre me equivoco en algo tan fácil como abrir una puerta cómo no me voy a equivocar en otras cosas más complejas? ¿Si sé cuál es el error por qué me sigo equivocando?"
Cuestiona tanto lo que hizo, hace y debería hacer que no para de pensar, y no sabe por qué se equivoca en esto o aquello. Todavía no se dió cuenta, pero ya va a llegar ese momento en donde descubra que sería más fácil dejar de pensar tanto y darse cuenta de que muchas veces se equivoca por el solo hecho de tener miedo a equivocarse.
A ella siempre le pasa lo mismo, si al lado de la manija de una puerta dice "Tire", ella empuja, y si en otras puertas dice "Empuje", ella tira. Y la verdad que no importa que las letras estén en grande y tengan colores que resalten la palabra, siempre se confunde.
Se podría decir que es una de las pocas personas a las que les pasa eso, o bien es parte de muchas de las personas a las que les pasa lo mismo pero siempre se tienen que frenar un segundo antes para leer bien y no actuar con torpeza.
Por esas pequeñas situaciones ella se cuestiona sobre grandes situaciones, y no para de preguntarse: "¿Si siempre me equivoco en algo tan fácil como abrir una puerta cómo no me voy a equivocar en otras cosas más complejas? ¿Si sé cuál es el error por qué me sigo equivocando?"
Cuestiona tanto lo que hizo, hace y debería hacer que no para de pensar, y no sabe por qué se equivoca en esto o aquello. Todavía no se dió cuenta, pero ya va a llegar ese momento en donde descubra que sería más fácil dejar de pensar tanto y darse cuenta de que muchas veces se equivoca por el solo hecho de tener miedo a equivocarse.