Su Gea
23 de Julio de 2013 19:43
-Si nombro el signo: verso, tenemos que un significante común se transforma en el significado: poeta, y no hay poeta sin poesía, pero cuando uno dice Poesía de Ricardo Álvarez, está llevando ese significado hacia lo más profundo de la literatura "con contenido".
En esta obra, está puesto todo el sentir, obviamente del adentro más profundo, pero sobre todo, y por qué no?, del padecer de un poeta comprometido con su realidad, esa realidad, cotidiana, anversa y reversa de lo que, a veces, no se pone en palabras, se sufre, se manifiesta en tristezas, en impotencias. Cuando esto sucede en una conjunción de versos, poesía y técnica lírica se convierte en un corazón que habla y siente más allá de unas letras.
Césare Pavese decía: "Todo el que tiene una tempestuosa vida interior y no puede volcarla en palabras o por escrito, no tiene tal tempestuosa vida interior", refiriéndose a la mágica sensibilidad del escritor.
La más bella biografía, es la que se lee en las entrelíneas, porque que es la biografía, la "sensigrafía", lo que se cuela por cada membrana de la sublimación. Todo estado de ánimo es sublimado, sobre todo en arte. Qué importa donde has nacido, cómo has crecido, cómo has vivido?, importa el resultado, lo que está a la vista, gestado por sus palabras.
El poeta que hoy nos convoca, sabe dejar sentadas las bases de su firme pluma, que no es otra cosa que una serenidad aparente, pletórica de movimientos insobornables e incorruptibles a la hora de manifestarse su prolífico interior.
Dice en uno de sus poemas en esta nueva entrega, como flechas al razonamiento:
"A mí llegaste
con el balance de la espuma
atravesando campos de voces seductoras,
prados de amor poluto
de los potros tentativos.
dejaste sus rosas bañadas
de amapolas pasionarias"
...como la Gran Metáfora, la única que se enquistará en las entrañas mismas del lector.
La acción=palabra trasunta las imagénes, a veces los textos son cuchillos filosos clavados en el escritorio del poeta.
Escribimos porque estamos incompletos, narramos porque queremos dar nuestra versión de lo que pasa rápido y deja secuelas. Escribir es una forma de tomar partido y dar batalla contra la intemperie. El amor, la poesía es una forma de apostar a la vida.
Esa es la tecla que pulsa Ricardo Álvarez para volver a respirar de su aire, el aire de su Argentina natal que le cala los huesos hasta el dolor, a veces con forma de mujer y hacerla suya en su poesía, poner el inconsciente hasta lo consciente de que amar, no es una simple cópula, no es sino elevarse en el canto mismo que la garganta poética grita.
Muchas veces el autor escribe como para dejar una suerte de epitafio en vida, donde, en cada entrega literaria va dejando jirones de esa vida de asombros, asombros ante el milagro de ojos desorbitados ante el Amor y todo transcurre como un torrente de letras mojadas con la sangre bulliciosa de los talentosos.
Como un vértigo, un dejarse llevar planeando en ancas de "lo necesario", abriendo los ojos a la realidad del humano, del que necesariamente debe unirse, y un buen comienzo es aprehender y aprender de la realidad misma, esta misma realidad que plantea el autor y que por momentos nos sacude y rompe la membrana de la burbuja donde muchos estamos inmersos, o de lo que no queremos ver porque duele demasiado.
Es que la poesía de Ricardo Álvarez, de alguna manera es dolorosa, es intensa, es sabia, en tanto que sublimar emociones muchas veces trae aparejado un dolor, otras se hace poesía.
Un autor que trascenderá, en la verdadera, necesaria y justa trascendencia, la del respeto que da a manos llenas al lector, como se debe, como corresponde, con su verdad, que es lo que lector recibe, y la única verdad es la comunión que se logra entre el Autor y el Lector.
Jhon Berger dice:
"Los amantes incorporan el mundo entero a su totalidad. Todas las imágenes clásicas de la poesía amorosa lo confirman. El río, el bosque, el cielo, los minerales de la tierra, el gusano de seda, las estrellas, la rana, el búho, la luna, demuestran el amor del poeta. La poesía expresa la aspiración a esa correspondencia, pero es la pasión la que la crea. La pasión aspira a incluir el mundo entero en el acto de amar. El hecho de querer hacer el amor en el mar, volando por el cielo, en esta ciudad, en aquel campo, sobre la arena, entre las hojas caídas, con sal, con aceite, con frutas, en la nieve, etc., no significa que se precisen nuevos estímulos, sino que expresa una verdad que es inseparable de la pasión. La totalidad de los amantes se extiende, de manera diferente, a fin de incluir el mundo social. Todos los actos, cuando son voluntarios, se llevan a cabo en nombre de la persona amada. Lo que el amante cambia entonces en el mundo es una expresión de su pasión."
La poesía habrá de cambiar la expresión y este libro tiene un concepto de cambio profundo en la metáfora, cuando esa metáfora es una manta poética que nos cobija.
Susana Gea.gordo
23 de Julio de 2013 19:43
-Si nombro el signo: verso, tenemos que un significante común se transforma en el significado: poeta, y no hay poeta sin poesía, pero cuando uno dice Poesía de Ricardo Álvarez, está llevando ese significado hacia lo más profundo de la literatura "con contenido".
En esta obra, está puesto todo el sentir, obviamente del adentro más profundo, pero sobre todo, y por qué no?, del padecer de un poeta comprometido con su realidad, esa realidad, cotidiana, anversa y reversa de lo que, a veces, no se pone en palabras, se sufre, se manifiesta en tristezas, en impotencias. Cuando esto sucede en una conjunción de versos, poesía y técnica lírica se convierte en un corazón que habla y siente más allá de unas letras.
Césare Pavese decía: "Todo el que tiene una tempestuosa vida interior y no puede volcarla en palabras o por escrito, no tiene tal tempestuosa vida interior", refiriéndose a la mágica sensibilidad del escritor.
La más bella biografía, es la que se lee en las entrelíneas, porque que es la biografía, la "sensigrafía", lo que se cuela por cada membrana de la sublimación. Todo estado de ánimo es sublimado, sobre todo en arte. Qué importa donde has nacido, cómo has crecido, cómo has vivido?, importa el resultado, lo que está a la vista, gestado por sus palabras.
El poeta que hoy nos convoca, sabe dejar sentadas las bases de su firme pluma, que no es otra cosa que una serenidad aparente, pletórica de movimientos insobornables e incorruptibles a la hora de manifestarse su prolífico interior.
Dice en uno de sus poemas en esta nueva entrega, como flechas al razonamiento:
"A mí llegaste
con el balance de la espuma
atravesando campos de voces seductoras,
prados de amor poluto
de los potros tentativos.
dejaste sus rosas bañadas
de amapolas pasionarias"
...como la Gran Metáfora, la única que se enquistará en las entrañas mismas del lector.
La acción=palabra trasunta las imagénes, a veces los textos son cuchillos filosos clavados en el escritorio del poeta.
Escribimos porque estamos incompletos, narramos porque queremos dar nuestra versión de lo que pasa rápido y deja secuelas. Escribir es una forma de tomar partido y dar batalla contra la intemperie. El amor, la poesía es una forma de apostar a la vida.
Esa es la tecla que pulsa Ricardo Álvarez para volver a respirar de su aire, el aire de su Argentina natal que le cala los huesos hasta el dolor, a veces con forma de mujer y hacerla suya en su poesía, poner el inconsciente hasta lo consciente de que amar, no es una simple cópula, no es sino elevarse en el canto mismo que la garganta poética grita.
Muchas veces el autor escribe como para dejar una suerte de epitafio en vida, donde, en cada entrega literaria va dejando jirones de esa vida de asombros, asombros ante el milagro de ojos desorbitados ante el Amor y todo transcurre como un torrente de letras mojadas con la sangre bulliciosa de los talentosos.
Como un vértigo, un dejarse llevar planeando en ancas de "lo necesario", abriendo los ojos a la realidad del humano, del que necesariamente debe unirse, y un buen comienzo es aprehender y aprender de la realidad misma, esta misma realidad que plantea el autor y que por momentos nos sacude y rompe la membrana de la burbuja donde muchos estamos inmersos, o de lo que no queremos ver porque duele demasiado.
Es que la poesía de Ricardo Álvarez, de alguna manera es dolorosa, es intensa, es sabia, en tanto que sublimar emociones muchas veces trae aparejado un dolor, otras se hace poesía.
Un autor que trascenderá, en la verdadera, necesaria y justa trascendencia, la del respeto que da a manos llenas al lector, como se debe, como corresponde, con su verdad, que es lo que lector recibe, y la única verdad es la comunión que se logra entre el Autor y el Lector.
Jhon Berger dice:
"Los amantes incorporan el mundo entero a su totalidad. Todas las imágenes clásicas de la poesía amorosa lo confirman. El río, el bosque, el cielo, los minerales de la tierra, el gusano de seda, las estrellas, la rana, el búho, la luna, demuestran el amor del poeta. La poesía expresa la aspiración a esa correspondencia, pero es la pasión la que la crea. La pasión aspira a incluir el mundo entero en el acto de amar. El hecho de querer hacer el amor en el mar, volando por el cielo, en esta ciudad, en aquel campo, sobre la arena, entre las hojas caídas, con sal, con aceite, con frutas, en la nieve, etc., no significa que se precisen nuevos estímulos, sino que expresa una verdad que es inseparable de la pasión. La totalidad de los amantes se extiende, de manera diferente, a fin de incluir el mundo social. Todos los actos, cuando son voluntarios, se llevan a cabo en nombre de la persona amada. Lo que el amante cambia entonces en el mundo es una expresión de su pasión."
La poesía habrá de cambiar la expresión y este libro tiene un concepto de cambio profundo en la metáfora, cuando esa metáfora es una manta poética que nos cobija.
Susana Gea.gordo