Siempre que vas a un museo ves el desagradable letrero de “Fotografías sin flash”, pero ¿por qué existen? ¿en realidad daña las obras de arte?. Steve Meltzer, un investigador e intersado en el tema se pusó a indagar en algunos libros de fotografía y reglamentos en museo para despejar esta duda.
Meltzer encontró en un libro de Martin H. Evans, que asegura que durante varias décadas se ha creído ampliamente que la intensa iluminación de flashes fotográficos dañan los documentos y el arte.
Ante esto, los curadres asustados por la radiación ultravioleta y la luz prohibieron el uso de los flashes en los museos y las galerías de arte, sin antes someterlos a una investigación.
Un estudio realizado por la National Gallery de Londres en 1995, también descubrió que el parpadeo constante de la luz puede cambiar los pigmnetos de las pinturas. Varias obras de arte fueron sometidas a más de un millón de destellos, y notaron que los colorantes expuestos al flash mostraron una leve alteración.
Sin embargo, en el mundo real, donde la mayoría de las personas tiene un iPhone o una cámara digital, los efectos de estas luces parpadeantes realmente son inofensivas para las obras de arte.
Evans señaló que los daños en obras de arte, depende, no sólo en la intensidad del flash, sino de la duración de la luz a la que son expuestas.
Para cambiar o alterar el color se necesitarían miles de millones de destellos de luz para dañarlos ligeramente considerando que las obras se exponen a 3 o 4 metros de distancia.
Meltzer encontró en un libro de Martin H. Evans, que asegura que durante varias décadas se ha creído ampliamente que la intensa iluminación de flashes fotográficos dañan los documentos y el arte.
Ante esto, los curadres asustados por la radiación ultravioleta y la luz prohibieron el uso de los flashes en los museos y las galerías de arte, sin antes someterlos a una investigación.
La Gioconda en el Museo de Louvre
Un estudio realizado por la National Gallery de Londres en 1995, también descubrió que el parpadeo constante de la luz puede cambiar los pigmnetos de las pinturas. Varias obras de arte fueron sometidas a más de un millón de destellos, y notaron que los colorantes expuestos al flash mostraron una leve alteración.
Sin embargo, en el mundo real, donde la mayoría de las personas tiene un iPhone o una cámara digital, los efectos de estas luces parpadeantes realmente son inofensivas para las obras de arte.
Evans señaló que los daños en obras de arte, depende, no sólo en la intensidad del flash, sino de la duración de la luz a la que son expuestas.
Para cambiar o alterar el color se necesitarían miles de millones de destellos de luz para dañarlos ligeramente considerando que las obras se exponen a 3 o 4 metros de distancia.