Hombres
En alza la aurora, no sucumbe ni llora,
Ni el ultimo momento doblega al hombre de alma.
Ni ha de arrodillarse la fiera mas temible,
Ni ha de alzar vuelo el cobarde que abandona.
De hombres, solo de hombres, la vida sobre la espalda.
De hombres, solo cobardes, clavar por atrás su daga
De frente al mar la mirada no sabe de limites.
En tu boca, sal, si lloras por lo que no fuiste.
La palabra como el mas confiable testamento,
No se quiebra ni astilla.
Arde el pecho, mas aun el alma cuando llega el momento,
En el que el testamento queda sin efecto,
He ahí cuando la confianza se vuelve cara,
He ahí cuando la mirada prevé la daga,
He ahí el sublime momento en el que las palabras
Dichas antes de esto, son las joyas mas caras.
Inaplazable la hora en la que el tiempo dice basta,
Irremediable el momento que nace la mentira nefasta.
En alza el hombre, no se rinde ni llora.
Ni el ultimo segundo doblega al sueño del alma,
Ni ha de arrodillarse ante la fiera mas temible,
Ni ha de bajar la vista, para ver, al cobarde que abandona.