Hijos de la idea
Páramo absoluto mi razón
Sin mentiras o pasión
Me envuelvo en la noche,
Radiante, venenosa.
La sociedad mitocondrial
Me llama, no escucho
Pues no es cordial, es banal
Casi animal, cruel.
Me encierro en ideas,
De tinta y de papel
Óh en eternos monitores,
Mis torres de Babel.
Pues la poesía, es refugio
Es amor para el triste,
Vida para el moribundo,
Amante para el solitario.
Porque sola estoy, ajena
En este ruido protocolar,
Haciendo que brote la idea
Salvadora mía, tal María.
Pues no hay muchedumbre
Que entienda a los ajenos,
A los hijos de la razón,
Del corazón, hijos de la idea.