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Sonetos de fin de semana

Arte8/31/2013
Este post se lo dedico a @samiraa. Espero que los disfruten.


Soneto canino


El trote de un cachorro vagabundo

con el hocico erguido desafiante

no tiene quien lo bañe o quien le cante

es rey, bufón y esclavo de su mundo.


Hijo del sol, de agosto y de una perra

y del viento que sopla en los caminos

desahogando furores matutinos

con ladridos que son cantos de guerra.


Nadie le da ni a nadie pide nada

no conoce la fábula del nombre

ágil el porte, filosa la mirada.


Sigue su propia ley, no la del hombre

un callejón oscuro es su morada

su libertad salvaje no te asombre.



Soneto XXVI


Al sur del callejón de mis amores

catorce cuadras antes del ocaso

como yendo hacia mi último fracaso

entre calles de olvidos y de flores.


Caminaba una mujer, yo seguía

el rastro a su perfume en la cornisa

de octubre, tremolante mi camisa

proclamaba al deseo como guía.


Hablamos mucho sin decirnos nada

quemando nuestra piel en la delicia

del fuego palpitante en la mirada.


Le di un beso, perdido por perdido

la noche nos cubrió con su caricia

y entonces se olvidó de su marido.




Melancolía


Se detendrá mi ausencia en tu ventana

con un suspiro leve de amapolas

como viudas al sol, extrañas, solas

que pronuncian un nombre en la mañana.


Escucharás mis pasos cual reproche

mariposas de nieve enamoradas

que perdido su rumbo, descarriadas

precipitan sus cuerpos en la noche.


Llegarán como un pétalo de olvido

como un copo de lluvia que te nombra

las naves de mi amor entristecido.


Y vendrá mi recuerdo desvalido

a besar las orillas de tu sombra

y a dormir a tus pies, arrepentido.





A la bella que duerme


La noche enmudecida se ha quedado

bordada de suspiros y caricias

mis labios han surcado tus delicias

ya muerde la nostalgia mi costado.


Mis besos se durmieron en tu boca

los dioses de tu piel se han sosegado

a ellos mis deseos he ofrendado

descansas, y mi amor ya no te toca.


Dormida me recuerdas a un milagro

de aves, de veranos, de colores

al canto de soñados ruiseñores.


Herido de las flechas de tu cuerpo

me pierdo en tu paisaje y tus jardines

peregrino cautivo en tus confines.




El minero

La sombra recostada de una parra

contra un muro que acariciar se deja

por los ojos cansados de una vieja

el cuchillo del tiempo los desgarra.


Bello momento que tan breve ha sido

signo escrito por Dios, por él borrado

él busca duplicar lo ya creado

no puede, el edén ya se ha perdido.


Pero eso que el creador ha desechado

en su afán de encontrar qué lo refleje

que el poeta olvidado no lo deje

su misión es dejarlo registrado.


Razón de ser que le quedó marcada

si eso no escribe que no escriba nada.





Eterno retorno


No se puede volver, ha sido dicho.

Se puede construir en el recuerdo

en sueños de nostalgia yo me pierdo

mecido por las olas del capricho.


Quisiera regresar a aquellos puertos

esa tarde lluviosa de verano

aquel beso furtivo aquella mano

que pueblan la comarca de los muertos.


Nací para morir y voy muriendo

el tiempo me desangra, me devora

soy llama que se va desvaneciendo.


El eterno retorno del pasado

desembarca en la playa del ahora

y viene a devolver lo que ha robado.




Rewind


De buscar y buscar en el ovillo

los hilos primigenios, el origen

de las oscuras fuerzas que me rigen

de gastarme anhelando el recto trillo.



He sabido morir alguna noche

ahogado por mi lágrima salobre

vacío de perdón, de amores pobre

ebrio de soledades en derroche.



Sé que no hay vuelta atrás y no me quejo

el precio de los días voy pagando

es la muda sentencia del espejo.



Mi sombra fiel se agota tras mis pasos

la miel de la poesía me alimenta

y el cielo me sostiene entre sus brazos.





La mañana final


Aspiro el fresco olor de la mañana

que invisible pincel ha dibujado

el cuerpo de la noche abandonado

bajo el rayo del sol ya se desgrana.


Se desdobla el papel glasé del día

se mueve el duro hueso erosionado

por penas y por gozos acechado

sosteniendo la leve carne mía.


Me acerco a la ventana y la madeja

de mi breve vida veo rodando

por cuesta irrevocable ella se aleja.


Me siento y prendo un pucho descansando

lo que vino se fue, no tengo queja

miro otra vez, ella se va acercando.




Para el final, un poco de música, sin irnos de tema; el grupo uruguayo La Trampa versionando un soneto de García Lorca.


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