Hola, me llamo Candela y tengo 15 años. Me gusta mucho escribir y les quiero compartir este cuento bastante breve que escribi mientras esperaba en el colectivo.
Espero que les guste, por favor dejen sus comentarios asi me ayudan a mejorar.
He aquí un hecho que toma por desprevenido a todo ser humano al menos una vez en la vida, aunque esto es tan sutil que solo algunos pocos afortunados tienen la suerte de notarlo:
Uno se haya hablando sobre cualquier tema insustancial con cualquier persona amiga.
Se encuentra sentado en el mismo comedor de siempre, la misma mesa de siempre, la misma charla banal de siempre.
Sorpresivamente, mientras observa la habitación, se da cuenta de que el color de las paredes parece más brillante y luminoso que hace unos instantes.
El aire sopla con suavidad y arrastra peculiares partículas de polvo que se ven solo cuando su camino se cruza con el de los rayos de sol que ingresan por los cristales de la ventana.
El techo ahora luce más alto e inalcansable.
La habitación parece completamente extraña y desconocida, aunque como ya dije, usted se haya en el mismo lugar de siempre.
En la milésima de segundo que usted tarda en notar estos pequeños acontecimientos su respiración se entrecorta y las pupilas se le dilatan por el asombro.
Su mente está ocupada en descifrar por qué ha cambiado todo y olvida donde se encuentran sus brazos, sus piernas y el resto de su anatomía.
En otro fragmento ínfimo de tiempo usted intenta relacionar todos los hechos entre si y todo encaja.
Se da cuenta de que usted esta vivo y esta en el mismo comedor de siempre, disfrutando de la misma charla vacia de siempre y nada ha cambiado.
Espero que les guste, por favor dejen sus comentarios asi me ayudan a mejorar.
He aquí un hecho que toma por desprevenido a todo ser humano al menos una vez en la vida, aunque esto es tan sutil que solo algunos pocos afortunados tienen la suerte de notarlo:
Uno se haya hablando sobre cualquier tema insustancial con cualquier persona amiga.
Se encuentra sentado en el mismo comedor de siempre, la misma mesa de siempre, la misma charla banal de siempre.
Sorpresivamente, mientras observa la habitación, se da cuenta de que el color de las paredes parece más brillante y luminoso que hace unos instantes.
El aire sopla con suavidad y arrastra peculiares partículas de polvo que se ven solo cuando su camino se cruza con el de los rayos de sol que ingresan por los cristales de la ventana.
El techo ahora luce más alto e inalcansable.
La habitación parece completamente extraña y desconocida, aunque como ya dije, usted se haya en el mismo lugar de siempre.
En la milésima de segundo que usted tarda en notar estos pequeños acontecimientos su respiración se entrecorta y las pupilas se le dilatan por el asombro.
Su mente está ocupada en descifrar por qué ha cambiado todo y olvida donde se encuentran sus brazos, sus piernas y el resto de su anatomía.
En otro fragmento ínfimo de tiempo usted intenta relacionar todos los hechos entre si y todo encaja.
Se da cuenta de que usted esta vivo y esta en el mismo comedor de siempre, disfrutando de la misma charla vacia de siempre y nada ha cambiado.