
Como es habitual, cada tanto presento un post de fotos propias, que viene siendo un breve raconto de lo que muestro a diario en Cafd, así que de eso se trata este post

Los recuerdos
Siempre hablan del arcón de los recuerdos...yo imagino a la memoria corporizándola mas bien en un mueble repleto de cajoncitos. Como un viejo especiero con la pintura agrietada por el devenir de los tiempos, con etiquetas amarillentas que aclaran (o al menos lo intentan) qué tipo de vivencias se alojan en cada cajón. Algunas, ya ilegibles y quemadas por la misma oxidación de las fibras del papel, dejan dudas o incluso lagunas mentales, que imposibilitan recordar ciertas experiencias. ¿Por qué un especiero?, porque cada momento tiene sus condimentos, que vienen a ser las sensaciones, los sentimientos, los climas, los sonidos, los aromas, las situaciones...cada uno de los componentes que construyeron esos instantes. Y cuando hacemos memoria, sería como ir acercándose a un cajoncito, tratando de leer lo que guardan, procurando discernir entre momentos realmente vividos y sueños que, a veces parecen tan reales que efectivamente también quedan guardados como hechos sucedidos. Y entre tantos para elegir, nos vamos dirigiendo al tirador que nos abrirá el acceso al recuerdo buscado, que no por ser mas cercano significa que esté mas nítido... y muchas veces hallamos algo que nos confunde...¿será un recuerdo o un sueño?...¿o será que, una vez sucedidos, pasan a ser parte de lo mismo?...¿algunos malos recuerdos, son pesadillas?...¿o algunas pesadillas, serán malos recuerdos?...






Como habrán notado...tengo muy mala memoria!!! 




Arrumbada
Arrumbada en la oscuridad y en el olvido, sólo guarda recuerdos de bodegas de trenes y barcos, de hoteles con aromas extraños, de días con los horarios cambiados...y memorias de pullóveres bien abrigados y mullidos, de camisas prolijamente planchadas y dobladas, de vestidos floreados y camisones de suave algodón. Ahora, entre puertas y ventanas que ya no se abren ni se cierran, sólo aguarda paciente la diaria visita de la tenue luz que, por unas horas, pareciera darle cierta vida, y la esperanza de que alguien la vea y la crea útil nuevamente...


Cuando irrumpe la luz
La luz, tan veloz que es, también tiene sus limitaciones, que básicamente están dadas por lo que se interponga en su camino. Y es ahí cuando la cosa se pone interesante... Hace unos días tuve la oportunidad de ir al galpón de un amigo, y dediqué unos minutos de la visita a buscar algo de luz. Pude notar, en el silencio del lugar, que la luz irrumpía de manera sutil, como pidiendo permiso, como tímida...y se me dió por hacer esta pequeña serie, no sé si llamarla conceptual, que les dejo a continuación. La última ya la conocen en color, pero no pude resistir hacerla también en ByN.






Picaflor verde







