El escultor John López se especializa en darle uso y vida a lo desechado, sus esculturas de “chatarra” son realmente un ejemplo de cómo podemos darle nuevos usos a cosas que ya no usamos, sin la necesidad de contaminar y generar más desechos.
Ante la falta de materiales y debido a que dicho rancho se encontraba muy lejos de la ciudad más próxima, decidió utilizar restos de chatarra para finalizar su mortuorio proyecto. Así comenzó la pasión de John por la escultura realizada a base de chatarra, dando lugar a toda una serie de esculturas híbridas de animales en las que los objetos cotidianos se mezclan con piezas de fundición de bronce de edición limitada con un resultado simplemente espectacular.